¿No queríais a Xisco en el Córdoba? ¡Pues ahí lo tenéis!

Xisco Jiménez, en Palos. FOTO: CCF
El regreso del delantero balear, ahora ya fichado en propiedad, reactiva el arriesgado proyecto blanquiverde

En la concentración de Isla Canela, quien más y quien menos miraba a Xisco Jiménez (Santa Ponsa, Palma de Mallorca, 1986) como si hubiera visto una aparición divina. Se echaba de menos esa sensación. El delantero se ha convertido, a día de hoy -nunca se pueden descartar sorpresas de última hora, aunque son francamente improbables-, en el nombre de referencia en el arriesgado proyecto del Córdoba para la temporada 13-14. Autor de ocho goles en catorce partidos en el tramo final de la desgraciada campaña anterior, el poderoso punta fue uno de los pocos que se salvó del descrédito personal en el impresionante declive que el grupo sufrió bajo al mando de Juan Esnáider.

Xisco cumplió la labor por la que lo habían reclutado. Le pidieron goles y él los dio. No fue suficiente para alcanzar el reto colectivo del play off, pero a pesar de eso dejó un sello entre los aficionados. Un buen futbolista, inaccesible económicamente. Xisco vio para ponerse en el escaparate y para irse. Ya está. Sin embargo, la situación cambió contra pronóstico. El ex del Newcastle manejó ofertas. Alguna de Primera División. Otras de conjuntos punteros de Segunda. Otras más, del extranjero. Se le abría un abanico importante en el horizonte deportivo, si bien teniendo claro que su caché económico había descendido -como el de cualquier otro trabajados- en el actual entorno de crisis. El Córdoba siempre estuvo ahí, contemplando la escena y a la expectativa. Dejando claro que siempre tendría un sitio en El Arcángel. Como un enamorado que no deja de halagar a una chica inalcanzable. Y, al final, le dijo que sí.

Será el jugador mejor remunerado de una plantilla que no se parece absolutamente en nada a la anterior. Tiene otro entrenador, Pablo Villa, y la mayor parte de los compañeros son absolutos desconocidos. En la línea de ataque, donde Xisco se moverá, la remodelación ha sido total. Él se queda como gran referente. De su rendimiento dependerá en gran parte el porvenir del Córdoba en la Liga 13-14. Y él lo sabe. Si mantiene un ritmo similar al de su última etapa será genial. Xisco logró marcar ocho goles en sólo catorce partidos, lo que le llevó a acabar la campaña como el máximo realizador de los cordobesistas pese que sólo disputó 1.121 minutos, dado que necesitó mes y medio para ponerse en forma y superar una fibrosis muscular que arrastraba de su etapa en Inglaterra con el Newcastle, a donde llegó desde el Deportivo de La Coruña. Ahora anda físicamente bien. Un buen principio.

El fichaje de Xisco, que se ha comprometido por tres temporadas, supone un éxito para Carlos González y su director deportivo de hecho, el representante Cándido Cardoso. Su insistencia y su capacidad de persuasión han quedado refrendadas con una contratación a la que aspiraban otros clubes, seguramente con mayor potencial económico. En ese escenario, el Córdoba supo tocar la tecla adecuada. Xisco ya está en Isla Canela. Aún no ha entrado en la dinámica del grupo y es poco probable que debute mañana viernes en Palos, en el amistoso que el equipo disputará frente al Sevilla Atlético, de la Segunda B. Presenció desde la grada, en el Municipal de Lepe, el primer amistoso del Córdoba: 0-0 ante el Levante de Joaquín Caparrós. Una notable imagen ante un conjunto de Primera. Sólo faltó el gol. Para eso ha venido él. Y también para relanzar con su llegada el ritmo de abonados del club, del cual no se tienen cifras oficiales desde hace bastante tiempo, cuando el número rondaba los siete mil.

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