Meriem y Alba, dos leyendas veinteañeras del Grucal

Meriem Ezbida, a la derecha, abraza a sus compañeras | MADERO CUBERO
Con tan sólo 20 años, ambas entran en un selecto club de jugadoras con un centenar de partidos disputados en el Adesal, siendo un reclamo para las chicas que actualmente están en la base

El domingo el Grucal Adesal reanuda la competición en la División de Honor Plata enfrentándose al Caserío. No será un partido cualquiera para una de sus componentes: Alba Sánchez. La central disputará su partido 100 con el club fuensantino en Liga, un récord en el que se unirá a su prácticamente inseparable Meriem Ezbida, quien también cumplió ese hito en el partido disputado en Adra el 19 de diciembre ante el Vícar Goya.

Si cabe una doble satisfacción para el club, puesto que ambas dieron sus primeros pasos en el mundo del balonmano hace ya ocho años cuando se apuntaron a una de las escuelas municipales que por entonces controlaba Adesal. En sí, Meriem y Alba son algo más que dos jugadoras de la primera plantilla. Son dos reclamos para la cantera del club, que tienen en ellas dos espejos en los que mirarse, puesto que desde la base contribuyeron a que el primer equipo llegara a la máxima categoría tras su debut en la temporada 11-12.

“Adesal me ha permitido descubrir un deporte que es el centro de mi vida”, afirma Meriem Ezbida, portera y capitana de un equipo con el que guarda grandes recuerdos. ¿El mejor? “La fase de ascenso a División de Honor, aunque no el partido en el que lo logramos, que obviamente es importante. Pero, tal vez, me quedo con el del día siguiente. Le ganamos al Mavi de un gol y nos sirvió para quedar como campeonas de la categoría. Además, teníamos la espinita clavada de la primera ronda de la fase en casa, en la que pudimos ascender pero nos ganaron. Fue un partido espectacular en todos los sentidos”, rememora.

Meriem visualiza su porvenir, a sus veitne años: “En el futuro, espero en cuanto a nivel de club me gustaría volver a División de Honor. Pero con una base sólida, algo que no tuvimos entonces. Ahora con más gente de casa y bien reforzadas para hacer algo parecido a lo que tiene, por ejemplo el Aula. Aunque también a nivel personal me gustaría salir de España y conocer el balonmano de otros países. Por supuesto, no descarto la idea de ser entrenadora”.

Alba Sánchez, por su parte, muestra su agradecimiento a un club que “puede ser el setenta por ciento de mi vida”, al tiempo que recuerda a muchas de sus compañeras. “Muchas se me vienen a la cabeza. Empezando por Tati o Eli, que fueron mis entrenadoras y después compañeras. También Leire Blázquez y Merche, que fueron como mis madres en esto del balonmano. Me dieron apoyo moral y deportivo, pero si debo escoger a una escojo a Meriem. En todos mis momentos, Meriem ha estado. Incluso el primer día que cogí un balón estaba ella y en el último también estará. El mi otra mitad y la que sabe cuando tiene que venir o no. Mi persona es ella y creo que si no hubiera estado, no habría conseguido las cosas que he hecho en el balonmano”, explica.

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