Los embalses que han frenado (hasta ahora) una gran riada en Córdoba
Por ahora, Córdoba se ha salvado de una gran riada, de dimensiones similares a la de 2010 (considerada a su vez como una riada de dimensiones pequeñas en la historia del Guadalquivir). Las lluvias han sido excepcionales y hasta fuentes de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) reconocen que estas borrascas de origen subtropical son algo “a lo que nunca nos hemos enfrentado”. Ha llovido mucho en muy poco tiempo, y el río no se ha desbocado. Todo ha sido gracias a los embalses, en la que es la cuenca hidrográfica más regulada de España.
En la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir trabajan de manera incansable unas 200 personas desde que comenzaron las lluvias. Hay turnos inagotables y siempre hay ingenieros haciendo cálculos milimétricos de cuánta agua puede desembalsar cada pantano y cuándo. Cuánto va a llover y cómo hacerlo para que el caudal del Guadalquivir no provoque una tragedia. “No es lo mismo mantener un caudal sostenido durante mucho tiempo de 2.000 metros cúbicos por segundo que tener uno puntual de 4.000”, ejemplifican fuentes de la cuenca.
Y han sido precisamente los embalses y su gestión los que han salvado, de momento, a Córdoba de una gran riada, superior incluso a la de 2010. En unas circunstancias similares a las de hace 16 años, es bastante probable que el Guadalquivir habría alcanzado a estas alturas un caudal muy superior a entonces, y los daños habrían sido más graves.
Las lluvias han llegado con unos embalses que estaban con bastante margen como para atenuarlas. En la cuenca alta del Guadalquivir, en la provincia de Jaén, sus grandes pantanos estaban casi vacíos. Ha sido el caso de El Tranco de Beas, construido casi en el nacimiento del Guadalquivir. Este viernes por la tarde aún estaba al 56% y con capacidad para unos 250 hectómetros cúbicos más. En 2010 hubo que abrir compuertas en El Tranco, lo que multiplicó el caudal. En Jaén hay un segundo embalse de los considerados grandes: Giribaile. Este viernes estaba al 43% de su capacidad y con margen para 280 hectómetros cúbicos más de agua.
Diferencias con el 2010
Si estos dos pantanos hubieran estado llenos o casi durante estas lluvias, los ingenieros de la Confederación habrían tenido poco margen de actuación y probablemente el río, como en 2010, se habría desbordado mucho más. En 2010, por ejemplo, el Guadalquivir también anegó amplias zonas de Jaén, como Andújar o Marmolejo. En este 2026 aún no lo ha hecho, precisamente por ese motivo.
Antes del temporal, los embalses medianos también estaban con sitio de sobra. Pero ya se han llenado. Este viernes, por ejemplo, preocupa la situación del Jándula, un embalse de 330 hectómetros con otro pantano más aguas arriba, Montoro III, de otros 106 hectómetros. Ambos están ya llenos y desembalsando un caudal extraordinario al río de 100 metros cúbicos por segundo.
Algo similar ha ocurrido con Rumblar, que está aportando 55 metros cúbicos por segundo de desembalse, y el Guadalén, con 254 metros cúbicos por segundo de desagüe y superando su umbral rojo a última hora de este viernes.
La futura crecida del río, o la esperada por las lluvias del sábado, no tendrá ya el resguardo de estos pantanos medianos, como sí que ha ocurrido durante esta semana. Pero aún no habrá que abrir compuertas en los embalses de mayor tamaño.
Es algo similar a lo que ocurre en la provincia de Córdoba con Iznájar y La Breña II. Iznájar estaba casi vacío y ha evitado una inundación importante del río Genil. De hecho, a día de hoy está aún al 45% de su capacidad. La Breña II ha multiplicado la reserva de agua que tenía, pero no llega ni al 65% de su capacidad. La Breña II ha evitado también una aportación extraordinaria a partir de Almodóvar del Río, que habría provocado un caudal mucho más exagerado del Guadalquivir en la provincia de Sevilla.
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