Iznájar, el embalse que ha salvado a todos los pueblos del Genil de una enorme riada
Iznájar ha sido el gran protector de Puente Genil, Écija o Palma del Río. El embalse más grande de Andalucía, que estaba casi vacío, ha evitado una inundación histórica aguas abajo de su presa. Las lluvias han sido tan intensas en la provincia de Granada que desbordaron el Genil, el gran río de esta provincia. El Genil desemboca en Iznájar desde Loja, por donde bajaba desbordado. Pero Iznájar estaba tan vacío que se ha comido sin problema toda la crecida.
Poco antes de las lluvias, Iznájar estaba a poco más del 20% de su capacidad. Sus enormes dimensiones hace que sea un embalse difícil de llenar. Y está situado en una zona especialmente castigada por la sequía en los últimos años. No obstante, su cuenca es enorme e Iznájar, y el Genil, bebe de toda la Vega de Granada y de gran parte de Sierra Nevada. En su interior caben 920 hectómetros cúbicos de agua. Es prácticamente un tercio de toda el agua que cabe en todos los embalses de Córdoba.
Esas dimensiones son las que han salvado a Puente Genil, Écija o Palma del Río de una gran riada. Aunque el Genil ha alcanzado el umbral rojo en muchos puntos, no se ha desbordado de manera catastrófica. Su crecida se ha debido a los afluentes que tiene el Genil aguas abajo de Iznájar, como el río Cabra, que sí que se ha desbordado, el Salado o el río Blanco, al sur de la provincia de Sevilla. Son las lluvias ahí, en sus afluentes, los que han hecho que su caudal se multiplique y que se haya superado el umbral rojo.
De hecho, el Puente Genil ha habido que desalojar viviendas en la zona baja. También en las huertas de Palma del Río. E incluso en puntos de Écija, que mira sus diques con atención por si sigue lloviendo y el Genil se desborda.
Pero Iznájar ha evitado una avenida que habría sido mucho mayor. De no existir, toda el agua de Granada habría bajado de manera desbocada a Córdoba. O de haber estado al 100%. Pero sus dimensiones son tan enormes, que este jueves por la tarde, Iznájar estaba al 42% de su capacidad, con 382 hectómetros cúbicos de agua en su interior. Es decir, con margen para dos crecidas más del Genil.
Además, Iznájar tiene que dejar sitio para el deshielo de Sierra Nevada. Las sierras granadinas tienen aún decenas de hectómetros cúbicos de agua dulce en forma de nieve, guardadas para derretirse en cuanto suban las temperaturas. De esa manera, Iznájar podrá garantizar el abastecimiento no solo para los 200.000 cordobeses que beben de él. También para miles de hectáreas de regadío del canal Genil-Cabra.
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