Lo primero es merecerlo

Jona en una acción del Real Oviedo - Córdoba CF (2-0) en el Carlos Tartiere | LOF

Ni siquiera en su aciaga temporada en Primera División -el curso 14-15, un oasis en los últimos 45 años de historia- había perdido el Córdoba tantos partidos a estas alturas del curso. Por aquel entonces llevaba 6 empatados y cinco en blanco, habiendo dejado ya por el camino la clásica víctima en estos casos: Chapi Ferrer estaba en la calle tras la octava cita. Las ocho derrotas en once jornadas mantienen a los blanquiverdes en una situación incómoda y frustrante. El estreno de Juan Merino en el banquillo deparó un apreciable cambio de imagen, pero el desenlace fue similar. El 2-0 frente al Oviedo -otro que resucita cuando se cruza con el Córdoba- ha significado empeorar un arranque que bate récords negativos. El equipo queda en la penúltima posición de la tabla clasificatoria, con nueve puntos sumados sobre 33 posibles. Solamente tiene por detrás al filial del Sevilla, que aún no ha ganado ningún partido.

El Córdoba está en un periodo crítico. Después de la destitución de Luis Carrión y la llegada de Juan Merino, el grupo de jugadores se sitúa en el foco. "Para mí lo más justo hubiese sido un empate. Hemos hecho un buen partido, pero el contrario ha sabido aprovechar los errores. Podíamos haber estado mucho mejor todos", indicó en la zona mixta del Carlos Tartiere una de las grandes novedades del primer once del técnico linense. Jona Mejía recalcó que "lo más justo" hubiese sido "un empate", un desenlace que no ha tenido ninguno de los partidos disputados esta temporada por los blanquiverdes, que son los únicos en Segunda División que solo ganan o pierden. Lo primero lo hacen cuando se adelantan en el marcador; lo segundo, cuando encajan primero.

Y a eso, a marcar, salió Jona al Tartiere. Formó dupla ofensiva con Sergi Guardiola, el goleador oficial del equipo. Para desgracia del jumillano y del su equipo, su diana fue esta vez en propia puerta y el pleito se quebró. El hispano hondureño coleccionó oportunidades, pero no le salió bien ninguna. "Lo único que hace es que tengas más ganas de trabajar", indicó a propósito de esa concatenación de errores ante el marco rival. "A mí siempre se me ha caracterizado por meter goles y estoy aquí por eso, con mucha humildad y trabajo", señaló en una reivindicación salpicada por un deseo feroz de cambio. "Ahora mismo está claro que la confianza quizás no sea la que debiera ser -admitió-, pero yo estoy muy tranquilo conmigo mismo porque soy el primero en tener muchas ganas de trabajar y mejorar", zanjó ante los micrófonos.

"Está claro que ahora mismo hemos cambiado totalmente la idea de juego. El míster ha tenido pocos días de trabajo y hay que ir cogiendo los conceptos", manifestó el internacional hondureño, que se erigió en portavoz del vestuario para resaltar que hay un nivel alto de autocrítica. "Todos sabemos que no estamos dando lo que tenemos que dar para que el Córdoba esté más arriba y en una situación tranquila, pero con el vestuario que hay yo estoy seguro de que los compañeros son autocríticos como yo y seguiremos subiendo para arriba", apuntó.

En parecidos términos se expresó Sergio Aguza. "Nos vamos con una sensación un poco extraña porque teníamos el partido controlado, en nuestro terreno y donde queríamos. Pero al final es nos han adelantado en una acción desafortunada y eso ha cambiado el partido", dijo el mediocentro catalán, que se esforzó por dejar claro que el grupo está mentalmente capacitado para superar la situación. "Hundidos nunca, porque esto es muy largo y solo acaba de empezar. Estamos tocados por la situación porque el equipo no está a gusto, creo que hemos merecido más", dijo, al tiempo que hizo una apelación a la sensatez para abordar el problemático estado del equipo. "No es plato de buen gusto, a todos nos gustaría estar más arriba, pero la situación es la que es y tenemos que ser realistas. Hay que seguir trabajando y con sacrificio creo que llegarán las victorias para salir lo antes posible de ahí".

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