Lucha contra los recuerdos en el Heliodoro

Javi Lara, en la visita del Córdoba al Tenerife del pasado curso | LOF

Es uno de los rivales a los que mejor conoce. Tanto que se encuentra entre aquellos a los que más veces se ha enfrentado. El Tenerife es uno de los enemigos íntimos con los que cuenta el Córdoba, que este sábado (20:00) visita su estadio. Precisamente el feudo canario es uno de los más complejos para el conjunto blanquiverde, que apenas venció en cuatro de las veinticuatro ocasiones en que acudió al mismo. El dato lo es en cuanto a comparecencias en Liga, pues cabe añadir otras dos en Copa. Y éstas tampoco dejaron buen sabor al cuadro califal, que no sólo busca una victoria que le aporte oxígeno en la tabla sino que lucha contra su memoria. Para ello quizá lo mejor sea aferrarse a la llama del último choque que ganó en tierras insulares, ya que éste se produjo la temporada que cerró con su histórico retorno a Primera. Más agradable fue ese precedente, desde luego, que el más reciente, el de la pasada campaña.

La historia común entre los dos equipos en Santa Cruz comenzó hace más de medio siglo. Fue durante el curso 1956-57 cuando el Córdoba voló por primera vez hasta la isla. Entonces, ambos conjuntos militaban en el Grupo Sur de Segunda y el encuentro terminó con un 2-1 favorable a los chicharreros. Aquel partido supuso el inicio de un trayecto compartido que casi siempre se desarrolló en la categoría de plata del fútbol español. La excepción en este sentido se dio la temporada 1986-87, con unos y otros en Segunda B -aquella vez con sólo un grupo-. El resultado fue parecido al del primer enfrentamiento: el Tenerife se impuso por 1-0 a un rival entrenado por Vavá. Éstas son sólo dos de las catorce derrotas que en campeonato liguero acumuló el cuadro califal en tierras canarias, donde logró seis empates.

Tablas firmaron ambas escuadras, por ejemplo, la campaña 1958-59. Curiosamente, el goleador del Córdoba en esa contienda, que acabó con 1-1 en el tanteador, también ejerció de entrenador. Fue Roque Olsen, que dirigió de manera provisional al equipo en esa visita al Tenerife. Después el conjunto blanquiverde continuó con su colección de derrotas en la isla. Su primer triunfo no llegó hasta la novena ocasión en que acudió al estadio chicharrero. Ocurrió en la campaña 1975-76, con otro nombre propio en el banquillo. Ignacio Eizaguirre, técnico que otorgó a la entidad la mejor clasificación de su historia -quinto en Primera en la 1964-65-, manejaba las riendas. Los blanquiverdes vencieron por 0-3 con goles de Burguete, Urbano y Rivero. Curiosamente, los dos primeros fallecieron y el tercero era natural de Santa Cruz.

Aquel encuentro abrió otra etapa de siete sin conocer la victoria en feudo canario. El Córdoba acumuló tres empates y cuatro derrotas más hasta que volvió a ganar en el estadio chicharrero. Esa victoria fue una de las más amargas del cuadro califal desde que nació, pues se impuso por 0-2 en la última jornada de la temporada 2004-05. Ya había descendido a Segunda B. Menos tardó en producirse el tercer triunfo en la isla, que tuvo lugar en la 2010-11. Los blanquiverdes ganaron entonces por 1-2 con tantos de Callejón y Alberto Aguilar y sin saberlo abrieron un ciclo tan breve como que duró apenas dos comparecencias con tres puntos en el Heliodoro Rodríguez López. Porque en su siguiente aparición ante el Tenerife, los cordobesistas sonrieron de nuevo.

Fue en la campaña 2013-14 cuando otra vez se alzó victorioso el Córdoba en Santa Cruz. Una diana de López Silva fue suficiente en esa ocasión para sumar de tres. El recuerdo es mucho más grato en este caso, pues aquel curso finalizó con el ascenso a Primera tras 42 años. El triunfo en el Heliodoro Rodríguez López fue un grano en aquel histórico granero, que se levantó cuando tras ver de cerca el descenso. Desde ese campeonato, la historia varió para ser como antaño. El cuadro califal empató en la 2015-16, tras su estrepitosa caída desde la élite, y perdió en la 2016-17. Pero lo más duro había de llegar: la pasada campaña el conjunto blanquiverde cedió por 5-1 y el Tenerife cobró aspecto de verdugo. El club destituyó a Jorge Romero y quemó su bala última en pos de una permanencia que parecía imposible con la contratación de José Ramón Sandoval para su banquillo.

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