Una lucha de estados de ánimo

Javi Lara y De las Cuevas, en la visita del Córdoba al Mallorca | LOF

En el fútbol tienen su peso las dinámicas. Ésta es una idea tan repetida que puede ser considerada un tópico. Sin embargo, se trata de una premisa muy cierta. Quien logra encadenar varios triunfos encuentra el rumbo. Lo saben en el vestuario del Córdoba, donde no consiguen esa racha que les permita escapar de la zona de descenso. Es lo que persigue el conjunto blanquiverde, que el domingo recibe precisamente a un rival que vive la situación opuesta. Llega a El Arcángel el Cádiz, un equipo que atraviesa su mejor momento de la temporada. Hecho éste que lo es después de sellar tres triunfos consecutivos. Una trayectoria positiva que lleva a los amarillos a ser novenos sólo tres semanas después de habitar en las posiciones que conducen a Segunda B. Este cambio de rumbo es el que desea el cuadro califal para sí.

Quizá el Cádiz sea el ejemplo a seguir para el equipo de José Ramón Sandoval. No en vano, completa la remontada a la que aspiran el técnico y la plantilla -y el propio club, la afición y el entorno en global, por supuesto-. El conjunto amarillo visita el coliseo ribereño en pleno ascenso hacia la parte noble de la clasificación, una aventura que pretende continuar el domingo (16:00). Los de Álvaro Cervera enfrentan el derbi en noveno lugar, con 17 puntos y a sólo cuatro del play off -la sexta plaza la ocupa Las Palmas con 21-, motivo por el que todo tiene otro color en el Ramón de Carranza. Es como si el cuadro gaditano hubiera permanecido tranquilo todo lo que va de campaña. Y nada más lejos de la realidad, puesto que incluso el entrenador estuvo cuestionado y caminó por el alambre, como suele decirse.

Hace apenas tres semanas, el Cádiz era antepenúltimo antes de saltar al terreno de juego. Cierto es que dos antes había logrado ganar en La Romareda, pero de poco le sirvió entonces para sacar la cabeza del pozo. Todo eran dudas en la Tacita de plata y la posibilidad de la destitución sobrevolaba a Cervera. Pero el técnico nunca está del todo derrotado, como ya demostró en la temporada 2016-17, en la que incluso metió al equipo en play off. Tras empatar con el Sporting y caer al vigésimo puesto, con ocho puntos y sólo uno más que el Córdoba, inició una gran escalada. Desde entonces no conoce otro resultado que no sea la victoria. Se impuso por 1-2 al Lugo y después remontó y goleó al Elche (5-1). La anterior jornada venció al Reus (2-0) y de repente el panorama era completamente distinto. Entre medias, por cierto, superó al Espanyol en Copa del Rey (2-1).

Precisamente una dinámica como la amarilla es la que busca el Córdoba, que vuelve a sus horas bajas tras la derrota sufrida la última jornada ante el Mallorca. En Palma los blanquiverdes cedieron por 3-0 y perdieron además buena parte de las sensaciones de mejoría que tuvieron en partidos precedentes. El lunes, incluso, Sandoval estuvo al borde del precipicio. Finalmente, el club le ratificó. Todo esto debe formar parte de un pasado que quiere empezar a borrar por completo el cuadro califal, cuya realidad en lo que ánimo se refiere es totalmente distinta a la del Cádiz. Con 11 puntos y apenas dos victorias en 13 encuentros de Liga, sigue en zona de descenso y dañado en lo moral. Pero no con los brazos bajados. No sabe rendirse, algo de lo que ya dio muestra de manera puntual ante el Tenerife, el Deportivo y el Extremadura. Ante todos ellos sumó en el último suspiro de cada choque.

Su capacidad de aguante y reacción en El Arcángel es quizá el arma principal con el que los blanquiverdes encaran el derbi. Aunque no es la única, puesto que también tiene la del aliento de su afición. Sea como fuere, el Córdoba ambiciona una victoria que es más necesaria que nunca. Por un lado, para recomponer la figura. Por otro, por el objetivo de abandonar la zona de descenso. Probablemente sumar de tres sí pueda servir para conseguir esto último, si bien no es ciencia pura. Es el punto de partida que persigue establecer el equipo de José Ramón Sandoval en esta ocasión para de una vez por todas arrancar una soñada evolución de resultados y clasificación. En frente va a tener, eso sí, a un Cádiz crecido. Esto es, más que nunca, una lucha de estados de ánimo.

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