Cómo hundirse en El Arcángel en siete capítulos

Los jugadores del Córdoba aplauden a la afición al final del partido ante el Athletic | MADERO CUBERO
El Córdoba no ha sumado un solo punto de los últimos 21 en su casa | Dos entrenadores, muchos cambios y un concurso de méritos inútil | En sus últimas tres citas no marcó

Mereció más, pero... Ni uno solo. Siete partidos, siete derrotas. El Córdoba ha dado un curso acelerado sobre cómo hundir unas expectativas en El Arcángel, su reino transformado en una barraca. El Athletic de Bilbao también se marchó con una sonrisa cruzándole la cara después de medirse a los blanquiverdes, que se irán de cabeza a Segunda con la certeza de haber desaprovechado un escenario fabuloso para cimentar su desafío de permanencia. Con una sola victoria en todo el curso -la lograda por 2-0 el día de Reyes ante el Granada-, el Córdoba está despachando una Liga impropia de un candidato a la continuidad en la élite. Su endeblez como anfitrión, mezcla de su falta de recursos y de una espantosa mala suerte, le ha llevado a batir un récord negativo ante su afición. Ni Djukic ni Romero. Ni con Ghilas ni sin él. Ni con fiesta ni con bronca. Del Real Madrid al Athletic de Bilbao, un cuento de decadencia.

CÓRDOBA, 1; REAL MADRID, 2 | BALE, DE PENALTI

El equipo estaba en su mejor momento. Fuera de la zona de descenso, sumando puntos con cierta continuidad y esparciendo la sensación de que lo peor ya había pasado. A los dos minutos, Ghilas adelantó a los locales de penalti. El estadio, a reventar, se volvía loco. Durante 24 minutos, el Córdoba disfrutó de su periodo más glorioso desde hacía más de cuarenta años. Ganando al campeón de Europa, con una clasificación holgada, su afición entregada y un juego eficaz y comprometido. Ahí llegó Benzema para empatar. Tras la bochornosa expulsión de Cristiano Ronaldo, el Madrid acabó ganando con un penalti de Cartabia a falta de dos minutos. Nada volvió a ser como antes.

CÓRDOBA, 1; ALMERÍA, 2 | EL DÍA DE MÍCHEL

El partido que mató al Córdoba. Llegaba de una derrota inmerecida en Balaídos -una más- y se cruzaba con un adversario directo. No había otra opción que ganar. Y perdió. Y de la peor manera. Despachó un primer tiempo potable, con ocasiones para marcar, pero se encontró con su ineficacia de siempre. Se fue al descanso con 1-0, gol de Fede Cartabia, y una apabullante sensación de control. El Arcángel estaba tranquilo... hasta que sucedió. Un defensa, Michel Macedo, marcó dos goles al Córdoba y desnudó a los blanquiverdes. El brasileño había marcado tres tantos en toda su carrera profesional y en cinco minutos le hizo dos al Córdoba. Incendio.

CÓRDOBA, 1; VALENCIA, 2 | EL ÚLTIMO DE GHILAS

El aroma del drama se cortaba en el aire de El Arcángel en la visita del Valencia, con el Córdoba metido ya en una dinámica horrorosa. Djukic había sacado de la portería a Juan Carlos para hacer debutar a Saizar. Cada día de partido era una lotería en la alineación. El cuadro de Nuno, con más calidad, se adelantó en la primera parte. Los locales hacían lo de siempre: correr con poco control y sacarse la pelota de encima. A falta de un cuarto de hora, una carrera de Héldon Ramos finalizó con una caída en el área y Undiano Mallenco pitó penalti. Marcó Ghilas y todos bailaron. Seis minutos después anotó Piatti y silenció El Arcángel.

CÓRDOBA, 1; GETAFE, 2 | EL AUTOGOL DE FEDE

Lo peor de lo peor. Partido decisivo. Necesidad absoluta de victoria para sostener unas raquíticas opciones matemáticas. Con sudor y determinación, el Córdoba se adelanta en el marcador en el minuto 77. Florin Andone, ya erigido en ídolo de la afición, consigue batir a Guaita y hace estallar el estadio. La llama de la esperanza se vuelve a encender. El Getafe parece incapaz de remontar, pero llega entonces una de las acciones más simbólicas de la nefasta temporada blanquiverde. Fede Vico, el único cordobés de la plantilla, firma su primer gol en Primera División. En el estadio que le vio nacer como futbolista. Con un estético remate de espuela. Por la escuadra. Y en propia puerta. El Córdoba se derrumba y Juan Rodríguez, en el descuento, apuntilla a los blanquiverdes y sella el destino de Djukic. El técnico serbio nunca volvió a sentarse en el banquillo de El Arcángel.

CÓRDOBA, 0; ATLÉTICO, 2 | NADA QUE HACER

José Antonio Romero debutaba en El Arcángel como entrenador del primer equipo, el tercero del curso tras Ferrer y Djukic. "Ante los buenos toros se ven los buenos toreros", dijo en las vísperas. La cogida al Córdoba fue mortal. Los rojiblancos, sin apenas romper a sudar, se llevaron el partido con una solvencia absoluta. El Córdoba estuvo allí y poco más. No era un partido de "su liga", pero a estas alturas ese argumento resultaba irritante. La afición mostró ya su hartazgo con cánticos hacia Carlos González y los jugadores. El ambiente se tornaba irrespirable.

CÓRDOBA, 0, ELCHE, 2 | EL HUNDIMIENTO

Sin reacción en la cuenta de resultados con el cambio de entrenador, último en la clasificación y con una incapacidad brutal para hacer goles, el Córdoba se inmoló ante el Elche en el partido de la ruptura total. La afición mostró su perfil más duro con una andanada de gritos hacia los jugadores -las burlas a Juan Carlos, que tuvo un día pésimo en la portería, fueron sangrantes- y señaló de forma directa al presidente, Carlos González, que recibió la mayor muestra de descontento popular de su etapa al frente del club. Edu Albacar y Pasalic ajusticiaron a un Córdoba roto, otra vez con muchos cambios y con muy poquito que ofrecer. Seis derrotas seguidas en El Arcángel. Lo nunca visto.

CÓRDOBA, 0; ATHLETIC, 1 | LO QUE PUDO SER

La última y conmovedora demostración de fidelidad a unos colores de una afición que está presenciando la peor temporada como local del club en toda su historia, en cualquier categoría, en los sesenta años que está cumpliendo precisamente ahora. El Athletic, como tantos otros, se mostró ordenado y esperó su oportunidad. La pifia atrás la cometió Pantic, el balón lo capturó Beñat y su disparo, para mayor desgracia, tocó en la cabeza de Deivid para desorientar a Juan Carlos. Los gritos de los seguidores vascos retumbaron a la orilla del Guadalquivir. Los seguidores cordobesistas, ya sin moral ni ganas, volvieron a marcharse a casa pensando en lo que pudo ser. El Córdoba tiró todas sus opciones de permanencia en Primera División en El Arcángel, en su reino, delante de los ojos de su gente.

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