Guardiola tiene algo que decir

Sergi Guardiola celebra su primer gol en el Córdoba | MADERO CUBERO

A Sergi Guardiola (Manacor, 1991) siempre le ha costado echar raíces en un equipo. Las cosas como son. De hecho, no lo ha logrado en ninguno de los clubes por los que ha pasado desde que empezó a este oficio en el Lorca Deportiva. Debutó a los 18 años en Tercera y ahí empezó el carrusel. Jumilla, La Nucia, Ontinyent, Getafe B, Eldense, Novelda, Alcorcón, Granada B... Pasó por Australia, donde jugó 16 partidos con el Adelaide United cedido por el club nazarí. Dentro de ese largo ir y venir hay que colocar un episodio que le hizo mediáticamente célebre en el invierno de 2015: fichó por el FC Barcelona para integrarse en su filial, pero el acuerdo se deshizo cuando horas después de su presentación se comprobó que tiempo atrás había escrito unos tuits a propósito de Catalunya y el Barça que no sentaron bien al universo culé. Total, que su periplo azulgrana duró horas.

El año pasado jugó unos cuantos partidos en el Murcia -también estuvo en Australia y en el filial del Granada- en el tramo final del campeonato y las cosas no le salieron nada mal: marcó 10 goles en 18 partidos. En Los Cármenes pasaron de él, se quedó libre y el Córdoba estuvo atento. Le ofreció un contrato por dos temporadas en Segunda División. Si Carrión pidió futbolistas con hambre, Sergi Guardiola demostró pronto que traía mucha atrasada. Con 26 años, se juega su porvenir. En la pretemporada blanquiverde ha sido el mejor realizador. Los aficionados le miran con ojos golosos.

El verano del 17 quedará como aquel en el que el Córdoba ganó todos sus partidos (8), convirtiéndose en el número uno de España en el ranking de los bolos estivales. Un título honorífico y sin rentabilidad clasificatoria, aunque muchísima en el plano sentimental. La media docena de goles de Guardiola tampoco valen para sumar en la tabla, pero sí han servido para relanzar la moral del futbolista de Manacor y disipar las dudas que podía albergar un sector de la afición sobre la idoneidad de su fichaje. Todo es más difícil para los delanteros del Córdoba desde que se fue Florin Andone, con el que las comparaciones son inevitables. Así es el fútbol. Sergi posee un perfil distinto. Es alto, va bien por arriba, tiene intuición para los rechaces... Y marca goles, que es al fin y al cabo por lo que se va a juzgar a un delantero centro. Al menos, él los está haciendo. Carrión ya tiene un dilema en la vanguardia, donde está el hondureño Jona Mejía -que llegó con más fanfarrias y anotó tres tantos en verano- y puede llegar alguien más.

Guardiola, de momento, está respondiendo donde hay que hacerlo. Marcó un par de dobletes (en el 0-6 al Linares y el 1-3 al Extremadura) y completó su expediente en la paliza al Kenya All Stars (0-4) y el exigente duelo ante el Almería en el Football Center de Marbella, donde los de Carrión se impusieron por 1-0 con diana del balear. La tabla de goleadores del verano la completan Jona, Alfaro y Markovic, con tres cada uno; Javi Galán, con dos; y Edu Ramos, Sergio Aguza, Sillero y Quiles, con uno.

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