Córdoba Futsal
José García Román se despide del Córdoba Patrimonio con un último llamamiento a la ciudad
Finis coronat opus. El fin corona la obra. Así ha arrancado la conferencia de prensa José García Román, este jueves, en la que a la postre ha sido su última intervención al frente del Córdoba Patrimonio de la Humanidad. Tras 13 años en la presidencia, el mandatario ha comparecido en la sala de prensa de Vista Alegre para hacer balance y confirmar su salida tras varias semanas de rumores y despedidas. Lo hace dejando a la entidad en la máxima categoría nacional y con una advertencia clara sobre el futuro inmediato: urge encontrar un relevo institucional, con preferencia a Córdoba. Da un paso al lado por puro agotamiento personal y apela directamente al tejido empresarial de la capital para garantizar la supervivencia del proyecto.
El presidente ha acudido a su despedida como suele ser habitual: cercano, sonriente, rodeado de amigos, compañeros, e incluso el actual entrenador, Emanuel Santoro. En un discurso que ha alternado los datos de la actualidad del club blanquiverde con la emoción del adiós, García Román ha repasado desde los ascensos logrados hasta la asfixia económica sufrida para competir contra los gigantes del país.
El futuro del club: negociaciones y la línea roja de Navarra
La principal preocupación de la afición es quién ocupará el sillón presidencial. García Román ha confirmado que el club queda saneado y se entregará “a cero” el próximo 30 de junio. Sin embargo, no hay nada firmado. “Lo último que quiero es que este proyecto se pierda. Vuelvo a hacer un llamamiento a la gente de Córdoba; si yo he llevado esto, lo puede llevar cualquiera”, ha subrayado el mandatario. Su deseo es que el relevo sea local, aunque ha reconocido contactos con otras opciones foráneas a lo largo de estos últimos meses.
Entre esos nombres figura el de Ramón Lázaro, actual propietario del Ribera Navarra y del Tudelano CF, quien considera “un amigo” y una alternativa real si falla la vía cordobesa. También existieron conversaciones recientes con la firma deportiva tailandesa Imane, actual sponsor del club, pero la operación no fraguó por la naturaleza jurídica de la entidad. “Esto es un club y no se puede vender. Ellos lo entienden como montar una empresa y comprar unas acciones, pero aquí solo cabe un traspaso de poderes”, ha aclarado.
Lo que sí ha cortado de raíz son los rumores sobre una posible venta de la plaza para llevarse el equipo a Navarra. García Román los ha tildado de “trolas”, recordando que la normativa impide operaciones entre distintas comunidades autónomas, tal y como le ocurrió a la UMA Antequera con el Betis. En el plano puramente deportivo, ha garantizado la intención de mantener al filial compitiendo en Segunda B, pero ha dejado claro que decisiones capitales como la continuidad del técnico Ema Santoro o la confección de la plantilla corresponderán a los nuevos gestores.
Una economía al límite y el “mal trago” de las bajas
Levantar un proyecto de élite en una disciplina minoritaria deja cicatrices. El dirigente se ha emocionado al recordar la extrema dureza de cuadrar los números para cumplir con los pagos. “Dirigir un club con la escasez de recursos que hemos tenido no se lo deseo a nadie. Psicológicamente la carga es muy dura”, ha confesado, rememorando la angustia de coquetear con el descenso cuando el equipo llegó a estar cuatro puntos por debajo de la salvación.
Ese desgaste económico iba de la mano del sufrimiento humano a la hora de planificar las plantillas. García Román ha señalado que el peor momento de cada año ha sido comunicar los despidos. Ha mencionado con especial cariño a Paquito, Cristóbal y Catiti, tres artífices del ascenso a Primera División que apenas pudieron disfrutar de la máxima categoría por exigencias del guion deportivo.
De la nada estructural a la anécdota de Javi Lara
El legado institucional es indiscutible. El club nació en 2013 en una ciudad que no contaba con un solo equipo sénior federado y hoy posee una estructura formativa “única en Andalucía”. El Córdoba Patrimonio de la Humanidad compite en Primera División, tiene un filial en Segunda B y un juvenil en División de Honor. Son registros que, según ha destacado el dirigente, a nivel nacional solo alcanzan potencias como el Barça, el Palma Futsal, Movistar Inter, ElPozo Murcia, el Noia o el Industrias Santa Coloma.
Por el parqué de Vista Alegre han desfilado casi 150 jugadores bajo su mandato, incluyendo internacionales absolutos como Miguelín, Shimizu, Arnaldo o Fabio. Durante el turno de preguntas ha revelado el nombre de su mayor espina clavada en el mercado de fichajes, un jugador alejado del fútbol sala. “Al que más veces le he tirado los tejos y el que más veces me ha dicho que no fue Javi Lara”, ha desvelado entre risas. El presidente intentó convencer al futbolista cordobés en varias ocasiones tras su salida del Córdoba CF, consciente de su calidad técnica, pero este prefirió seguir centrado en el fútbol de césped.
El muro de la COVID-19 y el mensaje a la afición
El mandatario también ha reflexionado sobre el papel de la grada. Las Tendillas abarrotadas aquel 2 de junio de 2019 celebrando el ascenso a Primera División, quedan en el recuerdo como la mayor alegría de estos 13 años. El equipo ha llegado a colgar el cartel de “no hay billetes” hasta en cinco ocasiones en Vista Alegre, un hito solo al alcance de las selecciones nacionales. El estallido de la COVID-19, sin embargo, dinamitó esa comunión. “Nos mató. Nos bajó a 200 personas la afluencia y luego ha sido difícil enganchar de nuevo”, ha lamentado. A pesar de los altibajos recientes en la asistencia, García Román ha recordado a la afición el privilegio histórico que supone “traer aquí cada 15 días a los mejores jugadores del mundo”.
Antes de dar el relevo, el dirigente ha repartido agradecimientos a todo el ecosistema del club: entrenadores (con mención especial al salto de profesionalidad que aportó Josan González), cuerpo médico, speakers, utilleros y trabajadores del pabellón. Tampoco han faltado alusiones a las instituciones que han sostenido el peso económico del proyecto, destacando el apoyo incondicional del alcalde, José María Bellido, del Cabildo, la Diputación y la Junta de Andalucía. El ciclo de José García Román termina. Ahora es la ciudad quien debe mover ficha.
0