España lo hace fácil en Córdoba

Rafa Mir celebra el último gol de España ante Albania | ÁLEX GALLEGOS

Desde hace muchísimos años -más de los que desearía cualquier buen aficionado-,la posibilidad de ver en acción a jugadores top en Córdoba se ciñe a circunstancias excepcionales como, por ejemplo, la visita de una selección nacional. No crean que es un suceso frecuente. La absoluta aterrizó por El Arcángel hace 17 años, con José Antonio Camacho al frente y con un ídolo local en el campo: Paco Jémez. Hubo victoria por 1-0 ante Japón, con un tanto en los estertores del partido firmado por Rubén Baraja. Fue la última vez que el central del Zumbacón vistió la roja. Eran tiempos en los que aún flotaba en el ambiente ese aura de victimismo histórico, de pesimismo preventivo antes de cualquier cita de relieve.

Aquella España tenía en el horizonte el Mundial de Corea y Japón y... Bueno, ya saben cómo terminó aquello. La eliminación ante los anfitriones y el penalti fallado por un jovencísimo Joaquín. Luego llegó la edad de oro, con los títulos, los récords y el tiki-taka. España, rebautizada por razones de marketing como La Roja, nunca regresó a Córdoba. Pero aquí está La Rojita. Y en ella figuran ya futbolistas que “no son promesas sino realidades del fútbol español”, dijo su entrenador, Luis De la Fuente. Y lo demostraron en El Arcángel, que no se llenó pero que respaldó a los locales con ese entusiasmo exagerado, exento por completo de la angustia, con que se asiste a encuentros desiguales. La ventaja era, obviamente, para España. Con más talento y método, además de un objetivo seductor al alcance, la escuadra hispana superó de cabo a rabo a una Albania voluntariosa.

De la Fuente alineó un once temible, cargado de calidad y muy ofensivo. Desde el principio se vio que sólo iba a haber una incógnita: saber la diferencia de goles por la que España se impondría. A los cuatro minutos ya tenía el camino abierto. Fueron tres como pudieron ser siete. Los albaneses quisieron salir con un resultado digno y no lo hicieron mal, dentro de sus límites. España es mejor y punto. Tampoco tuvieron que desmelenarse los de De la Fuente para engarzar la séptima victoria en otros tantos partidos. La media docena anterior fue con Albert Celades al frente del banquillo. En ese aspecto, nada ha cambiado. La victoria sigue siendo una gozosa rutina.

Un voleón de Oyarzabal a centro de Carlos Soler llevó la algarabía a las gradas de El Arcángel cordobés, que se quedó muy lejos del lleno pero que estuvo amable con la sub-21. Fue un partido con aires de fiesta, sin apenas tensión. Con el marcador a favor, la selección se gustó y trató de montar acciones de orfebrería. Acotó con un fútbol de toque y desmarques el área del cuadro albanés, cuya puesta en escena revelaba su temor. Se protegió desde el principio con una defensa muy poblada. Y así hasta el final. Pablo Maffeo y Junior Firpo descosían por los flancos a sus rivales, generando constante peligro. Todo el juego se desarrollaba en el medio campo de Albania, que solo dejó en la punta a Durmishaj para que tratara de cazar algún balón en largo. No hubo lugar. El chaval miraba al cielo para ver si le caía algún globo de que los salían despedidos de la retaguardia. En vano.

Soler, uno de los más activos en La Rojita, pudo marcar el segundo a los 18 minutos en un zapatazo desde la esquina que repelió el larguero. El delantero del Valencia sirvió poco después un balón a Núñez, que lo cabeceó demasiado alto. El partido era un monólogo español. Las situaciones de riesgo se sucedían en el área albanesa, aunque no llegaban a concretarse. Oyarzabal lo intentó con un tiro lejano en el minuto 40, pero se le fue desviado. El gol siempre parecía a punto de llegar. En la grada se divertían con cánticos y el personal jugaba encendiendo las luces de los móviles y haciendo algún conato de ola, que no llegó a mucho porque faltaba gente en las gradas.

En pleno control español, Albania dio su primer testimonio en ataque a falta de escasos segundos para el intermedio. Tras una falta ensayada, el balón llegó al corazón del área y Sulejmanov estuvo a punto de conectar un disparo que acabó abortando Meré con un apurado despeje a córner. El intermedio llegó con ventaja mínima de España, que disfrutó de ocasiones para haber ampliado su renta.

Quien esperara un atisbo de ambición en Albania después del paso por los vestuarios se quedó con las ganas. De hecho, el 1-0 parecía un gran resultado y lo defendieron con ahínco. Su aspecto fue aún más defensivo. España siguió con su juego combinativo y encontró fruto. Los hombres de De la Fuente insistieron en su asedio y Borja Mayoral firmo el 2-0 en el minuto 55 con un disparo cruzado. Luego empezaron los cambios en ambos equipos y el ritmo de juego descendió. Hacía calor y ya estaba todo dicho. Unos y otros se conformaban con el marcador, aunque la presión del público hacía que los españoles tuvieran un punto más de energía.

Se produjo un episodio revitalizador con la entrada en juego de Alfonso Pedraza, un cordobés nacido en San Sebastián de los Ballesteros que ha sido rescatado para la sub-21 por De la Fuente, que le conoce bien: fue uno de los pilares del combinado que se proclamó campeón de Europa sub-19 en Grecia en 2015. La afición ovacionó al extremo del Villarreal, que trató de dejar su sello en El Arcángel y ante sus paisanos. El marcador, pese a los numerosos intentos de España, se movió solo una vez más. Rafa Mir, de cabeza y a pase de Pedraza, firmó el tercero de la noche para certificar una fase de clasificación impecable. La Rojita nunca perdió en Córdoba y sigue sin hacerlo. Ya ha venido siete veces. Quién sabe cuándo volverá.

FICHA TÉCNICA

ESPAÑA, 3: Unai Simón, Maffeo, Unai Núñez, Meré, Junior, Zubeldia, Mikel Merino, Carlos Soler (Brais Méndez, min. 79), Fornals, Oyarzabal (Alfonso Pedraza, min. 65) y Borja Mayoral (Rafa Mir, min. 74).

ALBANIA, 0: Selmani, Maloku, Hakaj, Tafa, Kryeziu, Ramadani, Sulejmanov (Cekici, min. 79), Bare, Abazaj (Sahiti, min. 60), Doka y Durmishaj (Mucolli, min, 68).

GOLES: 1-0 (4') Oyarzabal. 2-0 (55') Borja Mayoral. 3-0 (90') Rafa Mir.

ÁRBITRO: Krzysztof Jakubik (POL). Amonestó con tarjeta amarilla a Pablo Maffeo.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la fase de clasificación del XXII Campeonato de Europa Sub-21, disputado en el Estadio Municipal El Arcángel ante 8.025 espectadores.

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