“Tenemos que saber encajar y seguir en la pelea”

Álex Quintanilla, en primer plano, en un entrenamiento en la Ciudad Deportiva | MADERO CUBERO

Ya han caído un par. El Lorca y el Sevilla Atlético son de Segunda B aunque en los últimos partidos, en un conmovedor alarde de orgullo, no lo demuestren. Otros dos irán al pozo. Y hay hasta ocho equipos en la pelea. Entre ellos está el Córdoba, que en la pasada jornada cayó derribado por un adversario directo, la Cultural Leonesa. "Fue una derrota dura, que nos hizo daño, pero no va más allá", aseguró ante los periodistas Álex Quintanilla, poniendo el foco de la cuestión en una realidad ineludible: "Si queremos estar en la pelea tenemos que estar dispuestos a encajar y seguir. Pensamos en el Huesca, que es importantísimo porque nos mete en la pomada y dependiendo de nosotros".

El Córdoba tiene cinco partidos por delante. Tres de ellos serán frente a los equipos que están peleando por subir directamente a Primera División. En el vestuario no quieren poner el horizonte más lejos que en el próximo partido, sobre todo porque cualquier resultado sorprendente -que los está habiendo y los habrá- obliga a rehacer cuentas. Lo más sano es ceñirse "a lo que depende de nosotros y ya está", dice Quintanilla, que valora todo lo que se ha hecho en los últimos meses. "Todos hubiéramos firmado una situación como esta", apunta con convencimiento. "El partido más importante es el siguiente, porque vamos de final en final. Ahora toca Huesca", dice.

¿Y qué sensación le provoca el equipo oscense? "Cuando está luchando por el ascenso directo, con gente que destaca, quiere decir que va bien. Si están donde están es por méritos propios", señala el central bilbaino, sin que esto suponga ni un atisbo de victimismo. "Supongo que ellos también pensarán que nosotros nos jugamos mucho y que será difícil. Seguramente se decidirá por pequeños detalles, así que tendremos que estar todos muy concentrados y unidos para sacarlo adelante", manifestó el zaguero en la sala de prensa de El Arcángel.

En León reapareció tras reponerse de una lesión en los isquiotibiales de la pierna izquierda que iba a tenerle, según el parte médico inicial, lejos del campo un par de jornadas. "Apuré los tiempos al máximo que pude para poder estar disponible. En los últimos minutos tuve alguna sensación mala, pero he estado tratándome", confiesa el defensa, que anda ultramotivado en una situación profesional y emocionalmente atractiva. La salvación del Córdoba, equipo al que llegó -junto a un buen puñado de compañeros- en una situación desesperada, supone un desafío que relanzará las carreras de todos. Además, Quintanilla asegura que está viviendo de un modo especial la reacción de la afición ante la problemática situación del equipo. "El club, la afición, la ciudad... están dando una lección de orgullo y de lo que significa el Córdoba, que va más allá de un club cualquiera. Es un sentimiento y una forma de vivir para muchos. Nosotros somos los primeros que queremos esta remontada por la salvación. Todos somos conscientes del esfuerzo de la gente para desplazarse y venir aquí. Es necesario que estemos todos en el mismo barco", expone.

Para Quintanilla, la fuerza de El Arcángel debe notarse ahora. El equipo ha ganado cuatro de sus últimos cinco partidos en casa y le quedan tres por delante. Nueve puntos en liza. El vasco reconoce que los jugadores "se ven con confianza" cuando sienten "el apoyo de las gradas, que te lleva en volandas y te da más fuerza, con esa sensación de que le puedes ganar a cualquiera".

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Publicado el
2 de mayo de 2018 - 09:00 h
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