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El Córdoba vuelve a fallar en El Arcángel y Villa paga la factura

López Silva agarrado por un jugador del Eibar | MADERO CUBERO

Paco Merino

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El Éibar se lleva los puntos  en medio del diluvio y asesta un golpe brutal al conjunto blanquiverde, que ha anunciado oficialmente el despido del técnico

El Arcángel, reino profanado. Y Villa, un gladiador derrotado. Ya no es el entrenador del Córdoba. El Éibar, un recién ascendido disfrazado de aspirante al ascenso a Primera, demostró ser más eficiente que el Córdoba en un partido disputado en condiciones meteorológicas infernales. El temporal no derrotó al equipo blanquiverde. Simplemente, estaba ahí. Se trataba de adaptarse y, evidentemente, el Éibar lo hizo de mejor manera. Marcó dos goles y pudo hacer alguno más. Los anfitriones se quedaron con las ganas. No fueron capaces de bailar bajo la lluvia y terminaron dando el cante. Un par de pifias en defensa y se acabó. Sobre todo para Pablo Villa, que conoció oficialmente su despido. Le sustituirá su segundo, Luismi Carrión.

A la vista del escenario, con lluvia, airazo y un césped que cada vez iba a estar más pesado, al técnico se le ocurrió que lo mejor que podía hacer era acorazar el centro del campo con el músculo de Obiora y buscar opciones más directas y menos elaboradas para llevar el balón al área armera. Al nigeriano, que formó pareja como mediocentro con Luso, le tocó estrenarse en una tarde fea y comprometida. Abel y Nieto, dos buenos centradores, se colocaron en las bandas mientras que en punta quedó un dúo compuesto por Xisco y Arturo. Y atrás, por supuesto, concentración y pocos miramientos a la hora de sacar la pelota lejos antes que arriesgarse a resbalones, cesiones cortas y todo ese tipo de jugadas tontas que pueden suceder cuando la meteorología condiciona. ¿Le salió al Córdoba? Pues, francamente, no del todo.

Al Córdoba le costaba construir ocasiones y el Éibar es un equipo con oficio. El plan local entraba dentro de lo previsible y los hombres de Garitano saben bien de qué va el asunto. Las circunstancias les exigían un homenaje a los viejos tiempos, esos en los que al cuadro de Ipurúa se le tenía por un grupo de esforzados obreros que jugaban con más tesón que talento, como piezas intercambiables de un puzzle en el que sobraban los protagonismos. De aquello queda poco. Este Eibar la toca y tiene fútbol dentro. Pero se comporta con sacrificio y dedicación cuando las circunstancias exigen briega.

El primer aviso a Saizar se lo dio Morales, que a los cuatro minutos lanzó un tiro cruzado tras burlar a Campabadal. El Córdoba probó con un trallazo desde lejos de Samu de los Reyes, pero luego hizo poco más. Tenía la pelota, merodeaba por allí, pero nadie se lanzaba a rematar. Xisco y Arturo lo pasaban mal con los atosigantes marcajes de los centrales azulgranas. El Éibar se encontró con el gol en una acción embarullada en el área local, en la que los zagueros no estuvieron diligentes para evitar que Jota Peleteiro lanzara un zurdazo que batió a Saizar. Una bofetada antes del intermedio, al que se llegó con banda sonora de silbidos en el estadio.

A la vuelta del vestuario, Villa incluyó a López Silva en lugar de Luso. Algo más de creatividad, aunque la lluvia arreciaba y allí mantenerse en pie era ya una heroicidad. Quebaba la opción de jugar por arriba, pero ahí los eibarreses son maestros. Sin ningún argumento de verdadero peso, el Córdoba consiguió mantener cierta expectativa porque el estado del terreno podía propiciar cualquier situación rara susceptible de rentabilizarse. Pero eso valía para las dos zonas del campo y los sustos eran mayores para Mikel Saizar. Jota Peleteiro pudo hacer el segundo de su cuenta en un tiro que sacó Samu. Cuando Villa quitó a Campabadal para sacar a Uli Dávila, y después a Juanlu por Samu, el pleito tomó un aire de resignada épica. Todo eran gestos, amagos... Nula efectividad. Cuando Morales resolvió con solvencia un mano a mano con Saizar para colocar el 0-2, el personal empezó a buscar la salida del estadio para volver a casa. Hubo algún tirito más, llegadas apuradas... Nada que sirviera para reparar el destrozo en el marcador ni para evitar que se avecine una semana de tormenta en torno al banquillo del Córdoba. Villa ya no está. De momento, Luismi Carrión toma las riendas. Está por ver lo que se avecina.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA, 0: Saizar, Campabadal (Uli Dávila, 68'), Iago Bouzón, Raúl Bravo, Samu de los Reyes (Juanlu, 77'), Luso (López Silva, 46'), Obi, Nieto, Abel, Arturo y Xisco.

EIBAR, 2: Irureta, Bóveda, Albentosa, Raúl Navas, Lillo, Errasti, Dani García, Jota Peleteiro (Capa, 89'), Arruabarrena, Morales (Gilvan Gomes, 84') y Mainz (Diego Jiménez, 73').

ÁRBITRO: Muñoz Mayordomo (Castellano-manchego). Mostró tarjeta amarilla a los cordobesistas Arturo, Obiora y Juanlu. Por parte del Éibar la vieron Lillo y Dani García.

GOLES: 0-1 (42') Jota Peleteiro. 0-2 (81') Morales.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigésimo quinta jornada del campeonato de Liga Adelante, con 8.546 espectadores en El Arcángel.

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