“Al Córdoba le di mi sangre”

Despedida de Sandoval en El Arcángel | ÁLEX GALLEGOS

Es raro decir adiós en un lugar en el que -eso parece- a uno le quieren seguir viendo. En el mismo sitio y a las mismas horas. Pero no. A José Ramón Sandoval se le hizo un nudo en la garganta en varias ocasiones durante su comparecencia ante los medios de comunicación en la sala de prensa de El Arcángel, el estadio en el que se coreó su nombre durante un memorable final de temporada. Se va el hombre del milagro. Deja como legado una salvación extraordinaria -con la mayor remontada que se ha vivido en la casa blanquiverde-, un número uno en el top de entrenadores con más partidos ganados en la historia del club y un deseo en el aire. Dijo que algún día volverá y el mensaje sonó con rara belleza. Para iniciar un proyecto desde cero, el club blanquiverde considera apropiado dar el timón a otro. Así funciona este increíble mundo del fútbol. “Lo tengo que asumir”, dijo ante las cámaras y con algunos miembros de su cuadro técnico -entre ellos José Pedrosa, Pepillo, el incombustible utillero- en la sala de prensa.

“No es la situación que me gustaría. Mi padre me decía que las cosas siempre pasan por una razón. El tiempo dirá si esa razón era razonable, pero yo lo tengo que admitir”, empezó diciendo Sandoval, que llegó más de media hora más tarde de lo previsto a su comparecencia. “¿Estará sacando un billete para Rusia y será el próximo seleccionador?”, bromeaban entre la jauría mediática a propósito del notición del día: la destitución de Lopetegui en la selección tras su fichaje por el Real Madrid. Lo que ocurría en Córdoba no resultaba tan sorprendente, aunque Sandoval quiso, en un guiño a una de sus fórmulas -las sorpresitas en la alineación-, dejar una sensación: “Esto sí que ha sido una sorpresa para mí”. El de Humanes no quiso marcharse sin dejar unos cuantos apuntes muy claros. El primero, que quería quedarse en el Córdoba. El segundo, que su marcha “no es por cuestiones económicas”. El tercero, que no tiene ningún destino decidido y que incluso dejó escapar alguno -un club que ya tiene el puesto cubierto- porque estaba “totalmente centrado” en el Córdoba.

“Quería estar aquí con vosotros para que tuviérais información que no es ni mi verdad ni la verdad del club: es la realidad. Y esa realidad es que Sandoval deja el club por unas circunstancias: que no entro dentro de la planificación del club. Es una profesión y tengo que aceptarlo. Ayer me dijo mi hija de diez años que por qué no cambiaba de profesión. Esto es una guarrería, porque cuando pierdes te echan y cuando ganas también te echan. Los niños no lo comprenden y a veces los mayores tampoco”, reflexionó Sandoval, que quiso mostrarse elegante a la hora de señalar las razones por las que, a pesar de los resultados, no continúa en el Córdoba.

“En pasión no me van a igualar”

Para el madrileño, la etapa en El Arcángel ha resultado un periodo de emociones extraordinarias. “Hay muchísimos entrenadores mejores que yo, pero con la pasión que yo he vivido estos cuatro meses, cómo he intentado coger esta transfusión de cordobesismo, va a ser difícil que se encuentren. En eso os puedo asegurar que no me van a igualar”, ha dicho el entrenador, quien volvió a emocionarse ante los micrófonos y tuvo que detener su discurso en varias ocasiones porque las lágrimas le impedían articular palabra. “Las lágrimas que salieron en la sala de prensa de Reus salieron del corazón, igual que las que las que salieron después de conseguirlo y las que salieron estos últimos días también. Espero que esto sea un hasta pronto”, explicó, al tiempo que se mostró cortés con los responsables de la directiva. “Agradezco la oportunidad a León y Oliver, que me trajeron aquí y apostaron por mí. Yo tengo que ser agradecido y tengo que admitir que ahora no apuesten por mí. Yo soy multimillonario en cariño. Me lo llevo de los jugadores, del cuerpo técnico... Nadie nos puso palos en las ruedas. Quiero volver aquí como entrenador. Cuando venga con otro equipo, intentaré ganar al Córdoba como profesional pero mi corazón llorará por dentro”, confesó.

El paso por el Córdoba CF ha reportado a Sandoval unas experiencias personales de primera magnitud. “Esto suele pasar porque no me voy de un equipo cualquiera, me voy de un equipo que me ha hecho ser más entrenador, más persona y me ha hecho comprender que en la vida no hay nada perdido. Hemos sido ejemplo de un país y hemos demostrado a todo el mundo que sí se puede. Ojalá esto sirva para ver en un futuro al Córdoba en Primera División, porque es lo que más deseo. No puedo hacerlo a su lado, pero siempre va a haber un cordobesista alentando a este equipo y una familia que se pondrá la camiseta del Córdoba”, añadió.

Luego se puso más serio para dejar patente su disgusto por algunas informaciones difundidas a propósito de su continuidad. “Quisiera aclarar una cosa que me ha hecho mucho daño. El problema de mi renovación no ha sido económico y eso lo digo muy algo y muy claro. Y si alguien lo quiere debatir, me siento con él donde quiera”, argumentó, señalando que “las negociaciones tienen que ser privadas”. “Al que le interese sacar números, hace un flaco favor. Nadie ha preguntado la cantidad por la que yo vine para estos cuatro meses. Sería triste. Pero la gente ha publicado cifras que no son. Para hablar de esas cosas, hay algunos que debían lavarse los dedos a la hora de teclear. Si no, que pongan un documento encima de la mesa para decir que he pedido 900.000 euros”, manifestó, para poco después recomponer el gesto y pasar página porque “el fútbol funciona así: se toman decisiones y hay que admitirlo todo”. “La nueva propiedad lo está haciendo todo bien y hay que estar a su lado, para lo que nos guste y lo que no. Por encima de todo está el escudo del Córdoba. Ellos hacen lo mejor para el Córdoba y no me cansaré de darles las gracias. Sería ingrato que por detalles esto se enturbie. La amistad me la voy a llevar siempre”, recalcó.

“Ellos no están convencidos y ya está”

La razón de su marcha es, para Sandoval, muy clara. “Ellos no están convencidos y ya está. Si no, estaría aquí al lado con Jesús León y Luis Oliver firmando mi renovación. Si yo en su día hubiera firmado renovación automática hubiéramos estado ante un problema más gordo. Yo no quiero hipotecar al club. Yo quiero estar donde me quieren. Si ha habido malos entendidos y piensan en otro proyecto, pues ya está. Ellos sacaron esto adelante y los que han hecho que el Córdoba esté vivo”, declaró Sandoval sobre su relación actual con los rectores del club blanquiverde.

A partir de ahora abrirá otra etapa. “Esto ha sido más un ascenso que una permanencia. Lo hemos conseguido en cuatro meses y nosotros teníamos una responsabilidad. Y la mía es que todo el mundo fuera feliz. Lo fuimos. Y a partir de aquí esperamos otros momentos”, dijo, dejando un recado para su sustituto: “El técnico que venga aquí se enganchará de la sensación de positivismo que hay y le será más fácil que cuando yo llegué, que había que resetear a todo el mundo. Buenos jugadores va a tener, porque Luis ha demostrado que puede hacer una gran plantilla en poco tiempo”.

Admitió Sandoval que este mismo miércoles había hablado con Jesús León. “El presidente me ha dado la tranquilidad de que tanto mi cuerpo técnico como yo no tendremos problemas. He hablado con él y sé que está triste. Esto es fútbol. Ahora se lo tendré que explicar a mis hijas. Hay que seguir”, dijo.

“Vine a un enfermo en UVI y le di mi sangre. Luego, que cada uno juzgue. Mi corazón tiene ya una franja blanca y verde”, finalizó Sandoval antes de realizar, por última vez, el gesto que acuñó en Córdoba: sonreír a la cámara blandiendo el puño en señal de triunfo. Ahí dejó otro récord. Es la primera vez que el club prescinde de un entrenador después de una temporada finalizada con éxito rotundo. La ruleta del fútbol sigue girando.

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