El Córdoba grita alto su mensaje: en mi casa mando yo

El Córdoba CF celebra el único gol del partido FOTO: MADERO CUBERO
Un gol de penalti firmado por Caballero da a los de Villa, que jugaron con uno menos toda la segunda parte, un triunfo de valor ante un buen Sabadell

Si el rostro de los seguidores al final de un partido es el medidor del nivel de satisfacción que provoca un equipo, a esta hora hay que colocar al Córdoba en un lugar privilegiado del ranking. Volvió a ganar, cuestión prioritaria dados los precedentes -venía de dos salidas nulas, un par de derrotas sin goles y con una deficiente imagen especialmente en la última-, pero principalmente logró recuperar la conexión sentimental con una afición que asumió como suyos el fin y el método empleados. Un 1-0 y de penalti desató la locura en el estadio ribereño, que a pesar de no registrar su mejor entrada pudo batir el récord de decibelios a la hora de animar a sus jugadores. Entendió que lo necesitaban. Y entre el calor del hogar y el escenario que creó Sánchez Martínez, un árbitro de delirante criterio, al expulsar al filo del descanso a Pedro, germinó una de las actuaciones más convincentes y emotivas del Córdoba de Pablo villa.

El Arcángel vivió con la respiración contenida la primera media hora de la segunda parte y con el corazón en la boca el último tramo y el taquicárdico descuento de un partido de intensidad brutal. En fútbol -y en otras facetas de la vida-, si no sientes nada es que no has visto nada. El Córdoba hizo vibrar a sus seguidores. Otra vez. Y lo hizo de un modo peculiar, a contraestilo, retocando sobre la marcha el guión de un encuentro que ya se preveía complicado y que terminó convirtiéndose en un gigantesco problema. El Córdoba lo resolvió del mejor modo posible y su gente se lo reconoció con una clamorosa ovación final, el mejor epílogo para un episodio de comunión que hacía tiempo que no se daba por aquí. La afición se identificó con la lucha de un equipo que defendía lo que se había ganado. Su gol, ese material precioso que tanto le cuesta fabricar o encontrar en el presente curso.

El Sabadell no es un mal equipo. No había ganado ningún partido lejos de la Nova Creu Alta y sigue sin hacerlo, aunque no es por falta de competencia. Especialmente de medio campo hacia arriba cuenta con una batería de futbolistas de alto rango, comandados por un veterano -cumplía 36 años hoy- Raúl Tamudo. El ex del Espanyol, miembro ilustre de la sección de leyendas vivas -como Valerón- que pululan por la categoría de plata, protagonizó acciones de riesgo para la meta de Saizar. Con gente punzante en la ofensiva, como Gato, Aníbal o el ex cordobesista Arteaga -aplaudido por la grada, que le recuerda como miembro del equipo del último ascenso-, el cuadro arlequinado sembraba inquietud. El Córdoba, sin embargo, tuvo una efervescente puesta en escena. Pedro se erigió en el hombre clave desde el inicio. A los dos minutos, Carlos Hernández le trabó en el área y el extremo de Aspe exageró la caída. El árbitro le enseñó la tarjeta amarilla por simular la caída. Unos minutos después, en el 13, se repitió la acción y, esta vez sí, Sánchez Martínez señaló el punto de penalti. Se fue hacia la pelota Carlos Caballero, que la tocó con maestría para batir a Nauzet: 1-0. Todo iba bien. No era fácil, pero nadie lo esperaba.

Tamudo, con un trallazo desde lejos que obligó a Saizar a enviar la pelota a córner con la punta de los dedos y un posterior remate de cabeza al larguero, contribuyó a expandir la sensación de que la tarde iba a ser larga. Gato alimentó esa percepción con un recorte a Fran Cruz y un tiro al cuerpo de Saizar. Y Sánchez Martínez, el árbitro, lo confirmó todo cuando enseñó la segunda amarilla y la consiguiente roja a Pedro, que interceptó un pase con la mano. Fue la clave del partido.

Con un futbolista menos en el campo y todo El Arcángel de uñas contra el árbitro, se reprodujo la clásica historia del equipo agraviado que afronta la situación como si fuera una cuestión de honor. Salamero, técnico sabadellense, metía artillería con Collantes y el Córdoba, en inferioridad numérica, se multiplicaba para achicar en torno a su área. Villa sacó al campo a Rafa Gálvez para reforzar más la trinchera y el Córdoba se preparaba para el asedio. Más por lo corto del marcador y la presión del cronómico, la presión fue creciendo hasta hacerse agobiante en el tramo final.

El Sabadell tenía la pelota y merodeaba el área, aunque sin encontrar el modo de romper la red solidaria que había montado el equipo cordobesista para defender su renta. En varias contra estuvo a punto el equipo local de llevar al delirio a su gente. Xisco, Uli Dávila, López Silba o Strahman, muy al final, tuvieron en su mano la sentencia. Con los tres cambios ya realizados, Fran Cruz se desplomó sobre el césped agarrándose el muslo y actuó cojeando hasta un final sobrecogedor. Con todo El Arcángel clamando por el pitido que diera por concluida la pelea, quedó un último trago de saliva cuando el árbitro, por indicación de su juez de línea, anuló un gol por fuera de juego a Collantes. La euforia se desató en la grada cuando, con su silbatazo definitivo, el árbitro selló la victoria de un Córdoba que se reencontró con su imagen más competente gracias, precisamente, al problema que el murciano Sánchez Martínez le había creado.

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA, 1: Saizar, Janse, Fran, Armando, Samu de los Reyes, Abel (Rafa Gálvez, 60'), Carlos Caballero, Pedro, López Silva, Uli Dávila (Pelayo Novo, 69') y Xisco (Strahman, 74').

SABADELL, 0: Nauzet, Cristian, Kiko Olivas, Carlos Hernández, Toni Lao (Collantes, 55'), Juanjo, Antonio Hidalgo (Longás, 55'); Gato, Arteaga (Edgar, 70'), Aníbal y Raúl Tamudo.

ÁRBITRO: Sánchez Martínez (Comité Murciano). Expulsó al local Pedro por doble tarjeta amarilla (2' y 44'). Amonestó a los visitantes Carlos Hernández, Tamudo, Cristian y Nauzet.

GOL: 1-0 (14) Caballero, de penalti.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la décima jornada de la Liga Adelante, disputado en El Arcángel ante 8.404 espectadores.

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