El Córdoba, en la cuerda floja: qué pide y qué da

Los jugadores del Córdoba celebran un gol ante el Villarrobledo | ÁLEX GALLEGOS

La primera semana de trabajo de los administradores judiciales en el Córdoba CF ha deparado una serie de inquietantes descubrimientos que tienen una raíz común: las arcas están completamente vacías. El paso de León -y sus allegados- ha dejado a la entidad arrasada económicamente, sin capacidad para hacer frente a los mínimos gastos del día a día. Según desveló Cope Córdoba, en las tres cuentas a nombre del Córdoba CF SAD el saldo es de -200, 400 y -80 euros. Quedan 120 limpios. Una miseria.

Si se tiene encuenta que la deuda total se acerca a los 10 millones y los embargos están en torno a los cinco... Un verdadero drama. Y habrá que ver -ya se estarán encargando de esclarecerlo los responsables de la investigación- a dónde han ido a pagar los ingresos por socios, ayuda al descenso y traspasos de jugadores, esos de los que alardeó León colocando su balance económico como uno de los mejores de la historia de la entidad.

Los contactos de los actuales gestores del club están siendo contínuos con las empresas, medios, colectivos sociales, instituciones... Toda ayuda es bienvenida para sostener a un club ahogado por una situación derivada de una gestión dañina, que le ha dejado herido de muerte. En principio, la ayuda por parte de medio centenar de firmas comerciales ha permitido sufragar los gastos de desplazamiento del primer equipo a Murcia y del femenino a Las Palmas, aunque en este caso la Federación Española ayuda con los pasajes de avión. Tendrán, por lo tanto, la opción de presentarse a jugar... y de ganar.

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Porque ahí, en los resultados deportivos, reside un punto clave para armar una estrategia de supervivencia de la entidad. El foco se coloca en el equipo de Segunda División B, que en su día se marcó el desafío de retornar a la órbita del fútbol profesional -de la que salió después de doce años- y que no debería de olvidarlo. Un Córdoba en la zona alta, con opciones de recuperar una plaza en Segunda, podría convertirse en un objeto apetecible de compra. Éste será su fin en cuanto se aclare judicialmente quién es el dueño del paquete mayoritario de acciones: si Azaveco (González) o Aglomerados (León).

El Córdoba lleva un curso irregular. Es el mejor del campeonato jugando en El Arcángel y de los peores cuando sale de él. Este domingo juega en La Condomina ante el UCAM Murcia con el propósito de lograr su primera victoria como visitante en el presente curso. Raúl Agné, que suplió a Enrique Martín cuando éste se marchó por “un problema personal” -ya se puedo uno imaginar de qué iba el asunto a tenor de los acontecimientos posteriores-, está tratando de exprimir la capacidad competitiva de sus hombres.

Un triunfo en Murcia elevaría los ánimos del cordobesismo y daría sustancia a la medida que están manejando los administradores: organizar una operación campo lleno ante el Mérida, con un suplemento para socios. Con un equipo pujante futbolísticamente, el club podría trabajar sobre el escenario de un ascenso -con todo lo que reportaría como salvavidas económico con un caudal de ingresos multiplicado- y la fotografía que mejor vende el Córdoba: el respaldo social de un estadio repleto de público y el eco mediático que eso comporta.

Los resultados del equipo de aquí a final de año lo condicionarán todo. Entre llegar a enero como un proyecto en declive o en efervescencia positiva estará la diferencia entre ser un producto seductor para inversores o un pufo que nadie quiere coger.

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