El Córdoba aguarda su Nochevieja más feliz de los últimos 30 años

Córdoba - Albacete (2-0) de Copa del rey | ÁLEX GALLEGOS

Tan poco acostumbra a hacerlo que parezcan haber transcurrido lustros. Sin embargo, hace poco más de diez meses -este período y unos días- en que lo consiguiera por última vez. En concreto, de la primera quincena del pasado febrero data el precedente más reciente de tres victorias consecutivas. Resulta curioso pues la sensación es que el Córdoba llevara muchísimo más tiempo sin encadenar ese número de partidos con satisfacción plena. Cierto es que de por medio hay una pandemia de Covid-19 y, por ende, una extensa etapa de inactividad antes de la presente temporada. Diferente es la situación, eso sí, en lo que se refiere a completar dicha dinámica como broche para un determinado año. No en vano, son tres décadas las que se cumplen -y superan con levedad- desde que el conjunto blanquiverde se marchara de vacaciones de Navidad con una triple victoria, balance con el que va a culminar este tormentoso 2020.

A modo de titular, el Córdoba aguarda su Nochevieja más feliz de los últimos 30 años. Una circunstancia ésta en la que confluye la positiva racha deportiva que atraviesa el equipo ahora dirigido por Pablo Alfaro con, además, la estabilidad institucional. Pero es lo que acontece en el césped lo que realmente ocupa a al club y a sus aficionados en un momento en que, de nuevo, toca frenar antes de seguir con la competición. Es lo habitual cuando se aproximan estas fechas. Bien, en el campo el cuadro califal logra dar un paso adelante después de una época complicada que terminó por costarle el cargo a Juan Sabas. El entrenador dejó de serlo después de acumular cuatro jornadas sin conocer el triunfo, con dos empates y dos derrotas -y la consiguiente caída a la zona media baja de la tabla del Grupo IV-B-. Era necesario un cambio de rumbo y el nuevo técnico lo señala hoy por hoy.

De la mano de Pablo Alfaro el conjunto blanquiverde recuperó la sonrisa de tal forma que también recobró la confianza. Y una cosa lleva a la otra, como suele decirse. Con el golpe de timón se cerró un año difícil como pocos, en todos los sentidos y más allá del panorama deportivo, con tres victorias de prestigio. Los califales se rehicieron en Murcia (0-1), demostraron al fin que son aspirantes al ascenso ante El Ejido 2012 (4-0) y eliminaron a un rival de superior categoría, el Albacete, de Copa del Rey (1-0). Uno, dos y tres triunfos en los tres encuentros de diciembre y últimos del año. A corto plazo la trayectoria es alentadora y devuelve la ilusión perdida a los seguidores -e incluso a la propia entidad-. Con todo, resulta más llamativa si se analiza a largo plazo. Porque el dato mencionado y reiterado no se producía desde la campaña 1990-91. Casi nada.

En el curso que suponía el cambio de década, de la penúltima a la última del siglo XX, el cuadro califal cerró el año natural con triple triunfo. Con Rafael Alcaide Crispi encaró la Navidad con la tranquilidad de haber superado de forma consecutiva al Ceuta (2-0), el Sanluqueño (1-2) y el Badajoz (1-0). Durante aquella temporada el Córdoba militaba en el Grupo III de Segunda B, antes de la reordenación geográfica de la categoría. Lo curioso es que tiempo después, tras la trigésima fecha del campeonato, el preparador sevillano -pero cordobés de adopción- fue destituido. Por cierto, le suplió uno de los grandes hombres de club en El Arcángel, Gonzalo Uceda, que falleció recientemente. Desde entonces, la felicidad a la hora de tomar las uvas no volvió a repetirse hasta el momento actual, por lo que Pablo Alfaro puso punto final también a tres décadas de sabor agridulce en torno al turrón y los polvorones.

Ni siquiera en la campaña 2006-07, que fue la del retorno a Segunda A tras su duro descenso en 2005, logró el Córdoba despedir el año con tres victorias. Es verdad que en esa ocasión al menos no perdió ningún encuentro y, por tanto, estuvo cerca. Ganó al Mérida (1-0), empate ante el Villanovense (1-1) y también derrotó al Marbella (2-1). Los datos empeoraron a partir de ahí, con el peor apunte de todos en el curso 2008-09 en Segunda A y bajo la dirección de Lucas Alcaraz. El conjunto blanquiverde dijo adiós a 2008 con tres derrotas: ante el Elche (3-1), el Rayo (0-1) y el Levante (3-0). Mientras, casi una década después, Luis Miguel Carrión -después de sustituir a José Luis Oltra- culminó la mejor racha de fin de año de las últimas dos décadas en El Arcángel. Fue en diciembre de 2016, que abandonó pleno de alegría el cuadro califal después de vencer al Oviedo (1-2) y en Copa del Rey al Málaga (3-4). Antes había cedido ante el Cádiz (1-3) y el choque con la escuadra de la capital de la Costa del Sol supuso, como el del miércoles ante el Albacete, la clasificación para la siguiente ronda del torneo del KO. Entonces fue tras un 2-0 de ida y con billete para octavos de final.

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