Fichajes Córdoba CF
Despliegue y orden: así encaja Damián Cáceres en el nuevo Córdoba CF
Si había una posición que urgía reforzar en el Córdoba Club de Fútbol, esa era la del centro del campo. Las salidas de Alberto del Moral, Dani Requena, Pedro Ortiz y Dalisson, más la incógnita que se cierne sobre Théo Zidane, dejaban solo a Isma Ruiz en la zona ancha del campo, pero ya no es así. Iván Ania ya tiene a su sustituto perfecto -sobre el papel- para Isma Ruiz: Damián Cáceres. El propio cuadro blanquiverde dejó claro qué tipo de futbolista es desde el minuto uno: lo presentó como un 'manual para ser un buen mediocentro' y enumeró sus cinco mandamientos: recuperar el balón, entradas, intensidad, duelos aéreos y cerrar el ángulo de tiro.
Un retrato claro de pivote de contención, de los que ordenan por delante de la defensa. Ahora bien, quien vio su estreno en Primera sabe que la etiqueta se queda corta, porque el madrileño no es solo un centrocampista de destrucción: también tiene criterio para dar salida al balón. Y son unas características que no han pasado desapercibidas, ni mucho menos: múltiples equipos de LaLiga Hypermotion luchaban por hacerse con los servicios del mediocentro, además de varios equipos de Portugal e incluso Inglaterra. Pero el Córdoba CF ha sido quien ha logrado, finalmente, fructificar su interés.
Nacido en Moraleja de Enmedio el 31 de mayo de 2003, Damián Cáceres cuenta con una buena envergadura (1,81 metros), es diestro y ocupa la posición de mediocentro en su versión más clásica. Llega a El Arcángel como agente libre tras finalizar contrato con el Getafe y firma por una temporada con opción de ampliación. Un movimiento de riesgo controlado que, además, cubre la necesidad más urgente de la plantilla, como se detalla más abajo.
Un pivote de contención, pero con salida
La mejor radiografía de Cáceres la ofreció su debut en Primera División. Situado como pivote, ejerció de guardaespaldas de la línea defensiva y liberó a Luis Milla y Mauro Arambarri de las tareas de contención, lo que permitió a la pareja azulona brillar en la creación. Físicamente inagotable, valiente en el duelo y con lectura para tapar espacios, respondió a las cinco virtudes que el club subrayó en su presentación. Y, más allá del despliegue, mostró también fútbol para iniciar la jugada, un matiz que lo separa del destructor sin más recorrido.
Quienes han seguido su evolución destacan precisamente eso: una inteligencia táctica y una lectura defensiva superiores a lo habitual a su edad, además de una notable fiabilidad sin balón. Pese a tener 23 años, transmite la sensación de llevar mucho tiempo compitiendo a nivel profesional, algo que sus registros ayudan a explicar. En 2025-26 acumuló 2.380 minutos y un solo gol, cifras que dejan claro que no es un mediocentro de llegada ni de números en el área rival, sino uno cuyo rendimiento se mide más en facetas defensivas.
De Móstoles a la élite, con una parada frustrada en Gijón
Formado en el Móstoles, dio pronto el salto al Fuenlabrada, donde vivió su bautismo en el fútbol profesional siendo aún juvenil. Con la camiseta del club del sur de Madrid disputó 16 partidos oficiales en Segunda División entre 2020-21 y 2021-22, con dos goles de por medio: uno en su debut en Son Moix ante el Mallorca (2-3, en diciembre de 2020) y otro en El Molinón frente al Sporting, un tanto que el destino se encargaría de subrayar poco después.
Y es que su siguiente etapa, tras el descenso del Fuenlabrada, fue precisamente el Sporting de Gijón. Allí pasó dos temporadas en el filial, pero la experiencia no salió como esperaba: no llegó a debutar en partido oficial con el primer equipo y se marchó en 2024, verano donde lo incorporó el Getafe para su filial, y donde por fin encontró continuidad. En 2024-25 sumó 25 partidos de Liga (8 como titular y 835 minutos) y en 2025-26 dio el estirón definitivo bajo las órdenes de Manu del Moral: 31 encuentros, 26 titularidades y esos 2.380 minutos que lo consolidaron como fijo.
El premio a ese curso llegó el 13 de mayo. José Bordalás lo hizo debutar en Primera División ante el Mallorca, en un 3-1 correspondiente a la jornada 36, y no en un contexto cómodo: el Getafe se jugaba sus opciones europeas. Cáceres respondió con un partido completo, de los 90 minutos, hasta el punto de que dentro del club se le señaló como posible relevo de Luis Milla. El propio Djené le pasó el relevo tras el partido de la charla en la piña, y la sensación en Getafe era de que tenían un buen jugador en ciernes. Después tuvo continuidad, también, en las dos últimas jornadas, ante el Elche y el Osasuna, aunque con un rol más secundario: 53 minutos en Elche (también como titular), y los últimos 8 minutos del Getafe - Osasuna.
La carencia que viene a cubrir
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El fichaje responde a una necesidad concreta y acuciante del Córdoba CF. Tras el cierre del ejercicio anterior, el cuadro blanquiverde se había quedado con Isma Ruiz como único mediocentro puro en nómina. Su puesto, la pasada temporada, lo ocupó un Alberto del Moral que no acabó de encontrar su mejor versión, acusando múltiples lesiones que no le permitieron tener continuidad en el equipo. Todo ello llevaba hacia una única dirección: la parcela ancha del equipo es una prioridad para este mercado de fichajes.
En ese contexto, Cáceres encaja en la idea de Iván Ania de contar con futbolistas de recorrido y sacrificio en el eje, y se suma a la línea de apuestas jóvenes que el club viene firmando este verano, junto a Tasende, Egoitz Muñoz, Jacobo Martí, Adnane Ghailan, Unai Sabroso o Enol Rodríguez. Su contrato de un año con opción y una valoración todavía modesta lo sitúan como una incorporación para competir, no como un indiscutible de partida. La Segunda División le llega en un momento idóneo para acumular minutos, y quienes lo han seguido no descartan que, de mantener la progresión, acabe asomando de nuevo a Primera más pronto que tarde.
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