Rafa Moreno: “El aficionado de Córdoba apoya si hay deporte de élite”

Cara a Cara con Rafa Moreno

Una vida dedicada al balonmano cordobés sin ser natural de la provincia califal. El actual técnico del Itea Córdoba, Rafa Moreno, nació en Tenerife y llegó a Córdoba a lo largo de su juventud, aunque parezca que este territorio sea su sitio inicial. El profesional del balonmano aterrizó a estas tierras sin ninguna referencia y pensando que el fútbol, el ciclismo o el periodismo deportivo iban a marcar su futuro, pero nada más lejos de la realidad. El Colegio La Salle y La Fuensanta decantaron su trayectoria deportiva, amando a un deporte que comenzó siendo un mero entretenimiento en la parcela canaria, pero que finalmente fue profesional en la Sala de Barrio del barrio cordobés y llegando a dirigir al Adesal en la máxima categoría de este deporte. Aun así, Palma del Río y Pozoblanco fueron sus primeros pasos en un ambiente donde el deporte era el protagonista a lo largo de toda la localidad. Por ello y desprendiendo simpatía, Rafa Moreno ha atendido a CORDÓPOLIS para darse a conocer más personalmente.

PREGUNTA. Estamos ante un escenario que ha podido presenciar mucho balonmano de élite. ¿Qué sensaciones te da cuando llegas a la Sala de Barrio de La Fuensanta?

RESPUESTA. Para nosotros es la catedral del balonmano femenino. Cuando no había balonmano femenino, empezamos aquí. Hemos vivido momentos muy buenos como ascensos, tres años en la máxima categoría, han pasado por aquí la mayoría de las internacionales famosas como Silvia Navarro o Eli Pinedo y también hemos vivido malos como esos descensos o la sensación de que se te escapa algo, una pesadilla que quieres coger a alguien y no lo coges, pues eso también me pasa por la cabeza. Entre nosotros en el club y así con un poco de humor andaluz, nos referimos y seguimos viendo a esto como la catedral del balonmano femenino.

P. ¿Cómo empezaste en este deporte?

R. A través del Colegio La Salle donde Ángel Ortiz fomentó el balonmano. Era un santo y seña del centro educativo y con una generación donde Antonio Reyes, Ángel Blasco, Rafael Villalba y Ángel Ortiz hicieron del balonmano en Córdoba un deporte que a la postre ha significado que Córdoba siempre sea una gran referencia en el balonmano nacional. Desde ahí con los distintos equipos base pasé a equipos de una competición andaluza de base territorial. Ya de ahí pasé a formar parte del Córdoba de Balonmano. Una vez aquí, pasé al Pozoblanco, Palma del Río, experiencias fuera… En definitiva, menos en Puente Genil, en todos los clubes de Córdoba he estado y menos en Ahlzahir porque era rival de La Salle y eso no se podía tocar (risas).

P. Tinerfeño en Córdoba. ¿Cómo llegaste hasta aquí?

R. Oriundo de Córdoba porque mi familia es de Cabra y al final en los últimos años de mi juventud ya me tocó venir aquí. Desde entonces estoy super arraigado a la ciudad y sobre todo a este barrio, a La Fuensanta.

P. Cuando estabas en Tenerife, ¿te imaginabas acabar donde estás en la actualidad?

R. De siempre me había gustado mucho más el fútbol o el ciclismo y de hecho estuve practicando balonmano un poco en Tenerife, pero no esa especificación. El balonmano llegó gracias a que me tocó estudiar en La Salle y el que quería hacer deporte se veía casi obligado a hacer balonmano. Eso nos tocó y bienvenido sea desde luego.

P. ¿Por qué balonmano y no otro deporte?

R. Eso habría que preguntárselo a los que estaban en La Salle (risas), porque como era lo que había pues lo hice. Yo soy un fanático del deporte y no era un gran practicante, pero constante, con ganas y echándole minutos me dedicaba a la práctica deportiva. En ese momento había balonmano y eso fue lo que me tocó.

P. ¿Quién fue tu referente deportivo?

R. Como entrenador, todos los que hemos pasado por Córdoba estarán de acuerdo que sin ninguna duda el referente de todos es Antonio Reyes. Es el maestro de todos y quien no reconozca a Antonio Reyes como la gran figura del balonmano cordobés y andaluz está equivocado, y mira donde ha llevado al Córdoba de Balonmano que está casi al máximo nivel tanto en masculino como en femenino. Antonio para todos es una escuela y bendita escuela.

P. Tras tu paso por el Córdoba de Balonmano, ¿qué recuerdas de tu etapa en Pozoblanco y Palma del Río?

R. Ha sido lo más espectacular. Se respira el balonmano de una manera distinta a la ciudad. Ver un campo lleno a una hora de empezar el partido, pues no es muy frecuente. Eso lo viví en Pozoblanco. Ver al autobús del equipo local agasajado una hora antes de entrar al pabellón y domingo tras domingo ver como se llenaba el pabellón en Palma del Río, tampoco es normal. Se disfruta muchísimo. Cuando los amantes del deporte ven a una ciudad absolutamente metida con el equipo es impresionante. En los dos sitios fue brillante nuestro paso, aunque el ascenso se consiguiese en Palma del Río. El entusiasmo y la entrega de las distintas aficiones fue espectacular. Es una de las cosas que más me ha gustado junto con la afición que hay al fútbol en Córdoba que eso no se debe olvidar nunca. Puede traducirse en: si le damos deporte al aficionado de Córdoba, apoya. Cualquiera que haya vivido un equipo de balonmano en Pozoblanco y Palma del Río se va a dar cuenta. También se va a dar cuenta cualquiera que venga a Córdoba y vea que somos capaces de llenar un campo en la cuarta o quinta categoría. No hay nada más que decir. Entonces, eso puede servir de mensaje para que siga apoyándose el deporte de élite. Cierto que estamos con la Covid-19, pero todo esto acabará y seguro que se vibrará de nuevo.

P. Después de tu paso por Palma del Río, llegaste a Adesal.

R. Sí. Aquí antes que yo estuvo César Montes. Nuestro gran César Montes que nos representa como el segundo entrenador de la selección española de balonmano. Él era el entrenador de Adesal y después hubo un cambio de cromos. Yo dejé de ser entrenador de Palma del Río e invitaron a César a ser entrenador de Palma y dejar de serlo de Adesal, que consiguió además el ascenso a División de Honor. Yo ocupé el lugar vacío que no quería del equipo femenino. Tuve la desgracia o suerte de que fue bien y ya no vi manera de salir de aquí hasta que de nuevo ocurrió lo mismo. Ocupó el banquillo Paco Bustos y lo hizo tan bien que fue llamado por el Puente Genil y de nuevo tuve que ocupar ese vacío. Entonces, veremos a ver quién es el siguiente (risas).

P. ¿Qué significa para ti Adesal?

R. Pues hasta ahora es como un apellido. Es algo que creamos Kiko Pastor, Kiko Castillo y yo y al final se ha quedado como todo un club especializado en balonmano. De hecho también lo iba a ser de gimnasia rítmica en distintas disciplinas, pero ahora solo balonmano y es algo que es difícil de soltar. Es, por así decirlo, un monstruo que se ha generado alrededor tuya y al fin y al cabo es como un apellido.

P. ¿Cómo estás viendo esta temporada?

R. Está siendo una temporada agridulce porque de un equipo canterano, con tres o cuatro refuerzos, comenzamos muy bien, pero en forma de lesiones o bajas por distintos motivos hemos llegado a la fase decisiva y no estamos en el mejor momento. Ciris García lesionada de gravedad, Lucía Vacas también lesionada ahora… nos está costando, pero aún así seguimos en los puestos que queríamos o que ansiábamos porque queríamos estar entre los tres primeros que tienen premio y ahora mismo lo estamos, empatados a puntos en el segundo puesto. Hay que defenderlo, no se trata de conquistar. Ojalá lo consigamos con las que estamos.

P. El Adesal siempre se ha conocido por ser un equipo que tiene tres o cuatro refuerzos, pero casi la totalidad del plantel son de la cantera.

R. El último partido que jugamos en Murcia, de 13 jugadoras pues nueve habían estado en el club desde alevines y una había salido de la cantera del Córdoba de Balonmano. Por lo que, un total de diez cordobesas de 13 y nueve de la cantera. Eso es cantera. Podría tener un mejor resultado la cantera, pues sí, pero siempre han estado ahí. Es muy difícil mantenerse en segundas o terceras categorías si no tienes una buena estructura de cantera y en esa coyuntura nos encontramos tanto el Córdoba de Balonmano como nosotros. Para estar en una categoría de plata, hay que tener mucha gente de la casa.

P. El objetivo es que el Adesal vuelva a la máxima categoría.

R. Sin duda. Este año hay una reestructuración y ahora mismo estamos en División de Honor Plata que se dividirá en dos partes. Esta temporada habrá una doble autopista, caso muy parecido al del baloncesto, o División de Honor Oro o la Liga Iberdrola. Los tres primeros tienen premio y queremos estar entre ellos, claro. Creo que no hay que olvidar que Adesal el año pasado, con una plantilla que estuvo luchando durante toda la temporada, peleó la salvación hasta el último segundo. Se te queda para toda la vida y deja muy mal sabor, pero creo que volveremos a la máxima categoría.

P. ¿Qué sentiste en aquella jugada donde el palo finalmente os condenó al descenso?

R. Se te queda un vacío que no te permite ni creer lo que ha pasado. Te entran ganas de rebobinar la situación. Al final, pensaba más en la niña que había tirado. Lucía Vacas está aquí desde alevines y era más importante eso que lo que yo pudiera llegar a sentir. Una vez te enfrías y tal, dices: “madre mía lo que ha faltado”. Fue mala suerte y ya está.

P. ¿Dónde te ves en los próximos cinco o diez años?

R. Me temo que no podré salir de Adesal (risas). Me imagino estar en la dirección técnica de un equipo de la máxima categoría. Me temo que no me pueda escapar ni tampoco salir de los banquillos, pero lo más lógico sería pelear por que el equipo subiera y estar dentro de la dirección técnica.

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