Agné, el oficio y el control

Raúl Agné, en la Ciudad Deportiva | ÁLEX GALLEGOS

Mensajes sencillos para un desafío difícil. Agné espanta el humo y pone sobre la mesa lo esencial: el Córdoba necesita ganar partidos. ¿Cómo? Pues como sea necesario. “El oficio es saber lo que toca hacer en cada momento”, ha dejado dicho en la sala de prensa de El Arcángel, donde ha vuelto a dejar el sello del pragmatismo. Cualquier discurso termina reducido, finalmente, a números. El fútbol es una dictadura de las cifras, que señalan lo que está bien o mal. “Novaes tenía que haber hecho 2'4 goles según un programa estadístico y no marcó; Zelu tenía 0'3 según ese mismo baremo y marcó uno”, explicó ante la trinchera mediática para concluir, finalmente, con un lapidario: “Todo es relativo”.

El Córdoba visita el domingo (17:00, Footters) al Talavera, uno de esos equipos que marcha en la zona baja y que aparece con un rival batible. “Estos equipos, en su casa, son una sorpresa y tenemos que estar preparados para todo. Igual se meten atrás para protegerse o se van arriba porque piensan que no tienen nada que perder. Quién sabe. Tenemos que tener respuestas para cualquier situación”, ha manifestado el técnico de Mequinenza, que dice que irán “a competir para ganar”, conscientes de que “no estamos en pretemporada” y “hay que sacar los puntos adelante” para seguir “dando pasos al frente”.

Confianza, ninguna. “En fútbol nunca he ganado un partido antes de jugarlo y sería de ilusos pensar que vamos a ganar sin bajar del autobús”, ha dicho Agné, que resalta que el Talavera -uno de los peores anfitriones del grupo IV de Segunda B- “no va a regalar nada”. Lo de que el Córdoba lleve ocho meses -y tres entrenadores en ese espacio temporal- sin ganar lejos de El Arcángel es algo que no le preocupa. “Yo llevo aquí apenas una semana y es el primer partido que jugaré fuera. Quiero ganar, pero lo que ha sucedido hasta ahora no me sirve de nada”, ha subrayado.

Para Agné, el Talavera es un rival con “jugadores muy expertos en la categoría” y que “tiene sus armas”. Expresó claramente un deseo: “Tenemos que estar por encima del partido, no ir a su terreno. Contra el San Fernando nos salió bien. No quiero un partido en el que el contrario se sienta cómodo y nosotros incómodos, porque si juegas al ritmo de ellos estarán más acostumbrados. Quiero un partido controlado”.

Y del deseo, al método. ¿Qué tiene preparado? Agné no desveló demasiado. Habló, porque le preguntaron -“no me gusta individualizar”, insistió-, sobre el panameño Fidel Escobar, del que dijo que “tiene músculo, corazón, calidad y humildad” para prosperar en el fútbol. Tiene fuera de combate a Javi Flores, Jesús Álvaro y Xavi Molina. “Necesitamos solidez ofensiva y defensiva, estar atentos a los detalles porque te pueden hacer perder un partido”, dijo, insistiendo en que quiere “ganar en función de lo que el equipo sea capaz de hacer”, porque “cada partido es una historia”. La teoría de la relatividad en versión balompédica para un entrenador que llega para producir un efecto inmediato.

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