Víctor Lapido: “La parte económica de la independencia es realmente trágica”

El Hijo Ingobernable de visita en Córdoba

“Sé que estás de elecciones, pero si puedes ven al concierto”, me espeta entre risas Víctor Lapido. Aunque la charla es telefónica, por la línea se filtra el humor cáustico granadino y la seguridad del hermano menor. Hablamos del hermano pequeño de una saga mayúscula del rock andaluz, pero también de un nombre propio: Víctor no solo ha formado parte de 091 -la banda de José Ignacio Lapido-, sino que también ha sido guitarrista de otros proyectos míticos como Lagartija Nick y Grupo de Expertos Solynieve.

Y antes de todos ellos, de Los Ruidos, su primera banda de finales de los 80, y la única en la que ejerció de cantante. Hasta ahora. Víctor ha enterrado su apellido debajo de un nombre, El Hijo Ingobernable, con el que ha entregado un EP en solitario que, además, también ha aparcado el rock para centrarse en el folk intimista y melancólico. Toda una sorpresa para todos. Menos para él, claro.

Un trabajo autoproducido y autoeditado que presenta este sábado en Córdoba, en el III Festival Colectivo que se celebra en la Sala Ambigú, y que organiza, valga la redundancia, El Colectivo, una asociación sin ánimo de lucro.

PREGUNTA. ¿Ese hijo ingobernable no serás tú mismo?

RESPUESTA. En realidad el nombre viene de una canción de Rafa Berrio, que tiene una canción que se llama No solo de amor, y la primera frase dice el hijo ingobernable de la luz del sol. Inmediatamente lo pensé como nombre para un grupo para mi hijo (se ríe). Pero él automáticamente la desechó. Así que me la quedé para mí en homenaje al que creo que es uno de los mejores compositores de este país.

P. Y como confirmación de que a tu hijo no le vas a gobernar.

R. Sí. Igual que a mí no me gobernó nadie, yo a él tampoco.

P. Oye, ¿cómo ha sido ponerte a cantar?

R. Pues ha sido la parte más difícil. Cuando empecé mi carrera con Los Ruidos cantaba y lo hacía de una forma natural. Pero luego he estado muchos años como guitarrista, en bandas como 091, Lagartija Nick y Grupo de Expertos Solynieve. Quizá tenía cierto pánico escénico a la hora de ponerme a cantar. Al final, creo que lo estoy superando.

P. Tanto en el estudio como en los escenarios, que quizá es la parte más compleja.

R. Sí. Evidentemente, en el estudio tenemos trucos. Pero en directo hay que dar la cara, y ahora es cuando quizá me siento más realizado como frontman, como músico que tiene que llevar la batuta.

P. Sí porque además te han salido unas canciones con mucha miga instrumental. ¿Cómo lo trasladas al directo, vas con todo?

R. Empezamos a hacer los directos las nueve personas, pero evidentemente eso es inviable económica y logísticamente. Así que al final somos seis miembros, pero creo que hemos adaptado bastante bien las canciones.

P. Es un disco que habla de soledades pero con un punto luminoso.

R. Bueno. Hay de todo. Hay tristeza, soledad, alegrías, amor, desamor. Las temáticas son muy recurrentes en la música popular, porque en realidad a lo que me he dedicado siempre es a la música popular. Quizá esto sea un poco más folk, especialmente para mí que vengo del rock y de bandas muy guitarreras, muy en la línea del punk, del rock y del soul. Ahora he tratado de reflejar toda esa temática de una forma más acústica.

P. Esa combinación de órganos, cuerdas y guitarras me ha recordado a Matthew E. White, y efectivamente me ha chocado porque te ubicaba en coordenadas más ruidosas. ¿Cómo lo han recibido tus compañeros en esas bandas que has citado?

R. La verdad es que a todo el mundo le ha sorprendido un poco la producción del disco, pero era un sonido que tenía yo interiorizado desde hace mucho tiempo y tenía claro que no quería redundar en lo mismo. Ya doy bastantes guitarrazos con los cero, ya he dado bastantes con Lagartija Nick y con Grupo de Expertos... Ahora me tocaba hacer algo más sutil.

P. ¿Ha sido un disco muy meditado?

R. Hay canciones que tienen algunos años y otras que las he compuesto mientras grababa el disco. Quizá en la última gira de los 091 me planteé esta posibilidad. Estaba un poco, no harto... pero muchos amigos me empujaban a que hiciera algo en solitario y al final les tomé la palabra. Y lo hice un poco sin pensarlo, con la rapidez de decir: lo compongo, lo grabo y lo edito. Las canciones, una vez que las tienes, lo mejor es grabarlas y editarlas.

P. Eso incluye también una pista instrumental dedicada a John Ford. Explícame que vinculación tiene John Ford con Granada.

R. Ninguna me imagino (se ríe), pero conmigo sí. Los que tenemos cierta edad hemos visto las películas de John Ford, y a mí desde pequeño me transmitían y se me quedaron grabadas. Y en cuanto compuse esta canción me recordó a eso. En realidad solo es un título. Para mí John Ford es un genio del cine. Sus películas me parecen enormes.

P. Ojo cuidado, que te pueden acusar de apropiación cultural.

R. Espero que no. Y si me acusan, me peleo con quien sea (se ríe).

P. ¿Por qué un EP y no un LP?

R. Porque tenía seis temas y yo creo que, como compongas y no edites, al final lo desechas. A mí me ha pasado mucho. Y ahora he pensado que era el momento. Además me decidí a editarlo en un sello propio, mío, como es Ruido Rosa Records, y sin apoyo financiero o logístico de nadie.

P. El signo de estos tiempos. Es una putada tener que montártelo tú mismo, pero tiene su parte buena.

R. Hombre, la parte de independencia es total. O sea, hago lo que quiero, como quiero y cuando quiero. La parte económica de la independencia es realmente trágica (se descojona).

P. Y encima vas y lo editas en vinilo.

R. Sí, vinilo. Solo vinilo. No hay CD.

P. ¿Es por melomanía?

R. Si te digo la verdad, tengo una colección de CD de la época del Ruido Rosa -un bar mítico de Granada que ha regentado durante años- bastante grande y todos mis CD están rotos. Sin embargo, todos mis vinilos funcionan perfectamente. Así que dije: “¿Qué es lo que funciona? El vinilo”.

P. Totalmente de acuerdo. ¿Habrá un siguiente disco?

R. Pues ahora mismo tengo grabados siete temas y estoy planteándome si grabar un EP o un LP. Pero todavía lo estoy planteando. No sé la logística, ni con quién. El hijo ingobernable está naciendo. Es ingobernable desde que nace.

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