Sergio Dalma regala a La Axerquía su especial homenaje a la música italiana

Sergio Dalma en su concierto en La Axerquía | TONI BLANCO

Sergio Dalma está a punto de cumplir tres décadas en la música y siempre ha permanecido fiel a su estilo. Romántico, socarrón y en algunos puntos, canalla. Pero nunca ha tonteado con otros géneros musicales, ya fuera para sumergirse en la vorágine de la industria musical o para conquistar un determinado público o ampliar el espectro de aquellos que lo siguen desde hace años. Dalma sigue siendo el mismo.

Así lo demostró en el concierto que el artista catalán ofreció este sábado en el Teatro de la Axerquía, donde más de 3.000 personas asistieron a un nuevo homenaje que Dalma está realizando a la música italiana con su último álbum, Vía Dalma III. En 2010, el cantante publicó un disco que, sin quererlo y sin imaginarlo, se convirtió en la primera parte de una trilogía que ha regalado a sus seguidores una perfecta revisión del panorama musical italiano.

Para confeccionar el repertorio de Vía Dalma III, Dalma ha buceado entre autores de siempre, artistas como Lucio Dalla al que paradójicamente no se había acercado en los dos volúmenes anteriores y autores nuevos, tratando de buscar canciones que no hubieran sido muy conocidas en España, como Gli Amori (Amores), de Toto Cotugno.

Porque para Sergio, el término clásico es sinónimo de música perdurable, “lejos de asociarlo a antiguo, un clásico es sinónimo de algo importante, música relevante”. Y al igual que en las dos entregas anteriores, en Vía Dalma III, el artista aporta su sello particular en cada una de las canciones que han hecho revivir la música de Lucio Dalla, Domenico Modugno, Drupi, Toto Cutugno, Matia Bazar, Antonello Venditti, Ricchi e Poveri, Gianni Bella, Pino Donaggio o Nicola di Bari.

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