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Un sello alemán reedita el acid house publicado por Gabi Delgado en el Berlín de los 90

Gabi Delgado y Saba Komossa, la banda sonora del Berlín reunificado.

Juan Velasco

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El sello alemán Sound Metaphors ha reeditado el disco Futur Ultra, un raro LP publicado en el año 1990 por Delkom, o lo que es lo mismo: el grupo de acid house y new beat del cordobés Gabi Delgado y la cantante y productora Saba Komossa. Un disco con un espíritu único, precursor de estilos como el Electroclash, y que fue la banda sonora de las noches de fiesta en los clubes tras la caída del muro de Berlín.

Delgado, que ya era leyenda como cantante de la D.A.F., llevaba años instalado en Berlín, donde se implicó en la cultura rave de aquella ciudad dividida y comenzó a producir con cajas de ritmo el sonido que llegaba a Europa desde ciudades como Chicago o Detroit. En esta etapa conoció a la cantante y compositora Saba Komossa, con la que colaboró durante años tanto bajo el alias Delkom, como con otros nombres: 2 German Latinos, Anti Time o Futur.

De todos ellos, el nombre de Delkom es el más mítico, en parte por el impacto que ha tenido el disco Futur Ultra. Desde Berlín, Castro, del sello Sound Metaphors explica a este periódico, que el disco, publicado en 1990, mantenía su estatus de culto 33 años después. “En cuanto al impacto en la escena berlinesa actual, podemos afirmar con rotundidad que es tan potente ahora como podemos imaginar que fue entonces”, señala sobre un LP que está agotado en muchas tiendas y que, ya en el año 2014, fue objeto de otra reedición por parte del sello francés Discordian Records.

El responsable de Sound Metaphors considera que Futur Ultra constituye “una expresión intemporal y genuina de energía humana cruda”, así como “un clásico total” y un testimonio de “un momento muy especial de la cultura underground, de antes de que Berlín fuera el Berlín que vemos ahora”. Lo cierto es que, en aquella ciudad dividida, la pareja de productores latinos ya se había ganado un nombre: habían remezclado a la D.A.F. y a Liasons Dangereuses, habían producido el disco debut de Temple Fortune, y uno de sus EPs, Gigolo Gigolette, había sido distribuido por la multinacional Mercury. Fue después de todo esto cuando se metieron a grabar aquel testimonio de electrónica sucia y sensual.

Sexo en la pista

¿Qué hace especial a Futur Ultra? Para empezar, el disco se publica como una mezcla continua con cada pista delineada en los surcos. Lo que hoy sería un disco sesión, que entonces se comenzaba a llamar Megamix. El sonido es muy experimental, muy sucio para su distribución en radios, pero tremendamente eficaz en la pista de baile, con una música totalmente cruda y las voces de Saba y Gabi, dos latinos hablando cacafónicamente en alemán, inglés y español, que aportan un toque sexual a la apuesta.

“Imagina Berlín en 1990, el muro está a punto de caer, no hay redes sociales, no hay CDJs, las nuevas drogas están siendo estandarizadas y esta es la banda sonora de tu noche de fiesta en esta capital libertina, explotando con energías que los estudiantes de doctorado de antropología todavía no han sido capaces de describir completamente”. Así dibuja el sello alemán el impacto del disco en el texto que acompaña la reedición, en la que define de la pareja como “pioneros por derecho propio”.

Ubicados entre el EBM de Front 242, el pop vanguardista de Liasons Dangereuses y los primeros experimentos ácidos de Dj Pierre, Delkom sólo publicaron este LP. Fue más que suficiente. Sin Futur UItra no se puede entender el sonido de sellos como International Deejay Gigolo (Dj Hell, Miss Kittin & The Hacker o David Carretta), así como del movimiento Electroclash, en los que tuvo una influencia obvia.

La pareja no duró mucho más juntos. En 1991 publicaron su último trabajo conjunto, un CD que recogía parte de su trabajo como Delkom y Anti-Time, en el que tonteaban con el deep house que comenzaba a surgir. Un disco que salió en MFS, el primer sello de techno y trance que abrió en el Berlín del este y que Sound Metaphors también ha reeditado este año.

Con posterioridad, uno de sus temas, Superjack, acabó siendo remezclado por el legendario grupo inglés Orbital, mientras que su auténtico hit, el mítico Viva la droga electrónica, ha pasado de generación en generación como un auténtico himno rompepistas, un armazón hipnótico de techno y acid house sobre el que cabalga ese estribillo que canta: “Viva la droga, viva la muerte, viva el amor y viva la suerte”.

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