Poética contra la “vulgaridad” de la derecha de Salvini

Nanni Balestrini | ALEX GALLEGOS

Nanni Balestrini (Milán, 1935) no reprime media carcajada ante la pregunta, imaginamos, de rigor a todo artista italiano que tenga hoy en día un micro delante. “¿Qué opina usted de la Italia actual y del protagonismo que está cobrando Matteo Salvini?”, dispara el periodista. Y eso venía. Media carcajada como aperitivo a una respuesta meditada.

El poeta y escritor italiano inaugura este viernes la decimoquinta edición de Cosmopoética en Córdoba. Está en la ciudad para hablar de la pasión literaria y creativa, pero la política es tozuda y resulta difícil eludirla para alguien que conoce bien la historia moderna de su país, que la ha vivido en sus carnes, como cuando tuvo que exiliarse en París tras ser procesado -y finalmente exculpado- por el llamado juicio del 7 de abril que siguió al secuestro y asesinato del dirigente democristiano italiano Aldo Moro.

La Italia actual quizá no se parezca a la de finales de los años 70, pero lo que es seguro es que para Balestrini, el lenguaje que “usan los políticos de derechas en Italia es una vulgaridad”. Para el poeta y escritor, “si la poesía tiene el objetivo de regenerar el lenguaje del país”, los políticos “están justo en el polo opuesto”, expresándose “de una manera de que no es nada poética”.

“Esto no quiere decir que el lenguaje de la política tenga que ser poético, basta con que sea digno y bien hecho. Pero el que usan hoy en día los políticos de derechas de Italia es una vulgaridad”, ha reflexionado Balestrini, que considera que este lenguaje no es más que “un reflejo de la situación penosa en la que se encuentra Italia en la actualidad”.

En cualquier caso, el veterano autor, que en su literatura y poesía no ha evitado nunca la cuestión política, ha rechazado reducir el lenguaje de la poesía a un acto comunicativo. En este ámbito, ha recordado cómo él y sus coetáneos tuvieron que luchar contra el tipo de lenguaje que había impuesto el Partido Comunista en Italia, con un eslogan que era “el empeño político” del escritor. Él y los demás, ha continuado, se oponían y pensaban “justamente lo contrario”, que “la literatura tenía una autonomía capaz de gestionar un lenguaje propio”.

La política no es la finalidad última de la obra

“La obra tiene que responder a criterios estéticos y literarios, lo cual no quiere decir que no tenga una carga política”, ha aseveraba Balestrini en una conferencia de prensa en la que ha estado acompañado por Pere Gimferrer (Barcelona, 1945), con quien comparte esta noche la inauguración de Cosmopoética. Gimferrer, alma mater de los novísimos españoles, y Nanni Balestrini, único superviviente de los novissimi italianos y del Grupo del 63, se han retrotraído al pasado y al espacio de donde surgieron ambos grupos literarios, hermanados por una serie de tics literarios, entre los cuales está el combate a la tradición.

El poeta y escritor catalán ha coincidido con el italiano en que esa lucha de la poesía para evitar la cuestión política no es exclusiva del país transalpino, puesto que él y sus contemporáneo hubieron de luchar contra la poesía social española. Gimferrer ha indicado que los novísimos españoles querían retrotraerse a la generación poética anterior a la Guerra Civil, de modo que escribían “los poemas que hubieran podido escribir los poetas del 27 si hubieran sobrevivido a la guerra”.

Sobre la posibilidad de que surja una nueva generación de poetas en la actualidad con capacidad de ruptura, como los novísimos y los novissimi, ambos autores han coincidido en que, tanto en España como en Italia, “no se distingue un bloque con un programa concreto, sino varios poetas que escriben de una manera propia”, decía Gimferrer. “En Italia es un buen momento para la poesía, pero lo que hay son individualidades estéticas y voces propias”, añadía Balestrini. Voces propias contra la vulgaridad, pensaba el periodista.

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