La pluma decidida de una escritora incipiente

La joven escritora Marta Carrillo | MADERO CUBERO

Imagina sentarte a ver la tele con tu familia para disfrutar de los chistes de Matías Prats o para tratar de emular la elegancia en las expresiones de María Blanco. Imagina acercarte por primera vez al mundo literario de Charlotte Brontë y enamorarte irremediablemente y para siempre de las historias bien contadas. Esto es precisamente lo que le ocurrió a Marta Carrillo Gavilán desde que tuvo conciencia para empezar a apreciar las palabras. Con 14 años ya es una lectora voraz, seguidora inquieta de la actualidad, crítica con los problemas sociales de su entorno juvenil y autora de varios relatos, entre los que ha decidido publicar uno para comenzar su carrera como escritora y periodista.

Sueños de algodón sitúa a los lectores en Lismandia, un reino imaginario en el que vive la princesa Ana, una joven fantasiosa e imaginativa, amante del circo, pero también responsable y comprometida con sus deberes como futura reina. A lo largo de la historia, la heroína trata de llevar adelante su cometido real sin dejar de lado su pasión por el circo, ayudando a todo el que la necesita con el apoyo de sus padres y su mejor amiga. Toda una declaración de intenciones de parte de una autora que, como cuenta, quiere transmitir a los pequeños los valores de la ilusión, el esfuerzo y la perserverancia en los deberes que nos impone la vida, sin que por ello debamos abandonar nunca los sueños de infancia.

Puede que cualquier coincidencia de esta princesa risueña con su artífice sea pura casualidad, o tal vez sea el reflejo creativo de una niña que, como cuenta su padre a este diario, siempre ha querido hacer felices a los demás, que sacaba sonrisas a sus padres cuando interpelaba a los desconocidos que encontraba por la calle con un: “¡Hola! ¿Y tú cómo te llamas?”. Ahora esa niña risueña es una joven diligente y comprometida, de una mirada inteligente y unas expresiones de gran elocuencia, que está dispuesta a hacer de la literatura un elemento transformador.

Sin reparos a posicionarse de forma crítica con el bullying, sobre el que menciona algunos casos que le han tocado de cerca, declara: “Muchas veces el equipo directivo del colegio y los profesores se desmarcan de esos temas, dedicándose solamente a la enseñanza y obviando las vivencias personales de los alumnos. Pero hay que mostrarles mucha más atención en este sentido porque es un problema complejo y grave.”

De igual modo, se muestra orgullosa de su amor por los libros, de entregarse a la lectura y a la escritura incluso en los días en los que los estudios la desbordan, “para relajarse y poder descansar de la realidad”. En clase están leyendo una versión adaptada de El Quijote, pero ella es más de historias con gran carga emocional, de libros gruesos, por aquello de “qué pena que se vaya a terminar esta historia”. Como referentes, menciona a María Reig, joven periodista y autora de Papel y tinta, por ese ímpetu que ambas comparten de sumergirse en la literatura en el mundo real y el imaginado, pese a las dificultades.

En el colegio ya saben que comparten aula con una escritora y futura periodista. “Mis compañeros están muy sorprendidos de que haya publicado este libro”, comenta, “También mis profesores, que conocían mi gusto por la literatura pero no se esperaban que terminaría publicando con Universo de Letras de Planeta”. Ahora nadie podrá dudarlo. Marta Carrillo Gavilán tiene varios manuscritos inéditos, algunos, adelanta, “enfocados a otro público más mayor”, y piensa seguir escribiendo hasta que llegue el futuro en el que pueda combinar el periodismo con la literatura.

El viernes 15 de noviembre la autora se encontrará con sus lectores en La Casa del Libro, a las 19:30, para dar con firmeza los primeros pasos de una vida dedicada a las letras, que empieza ahora.

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