Unas obras de mantenimiento desvelan nuevos misterios en La Sinagoga

Turistas en La Sinagoga | ALEX GALLEGOS

Un complejo con un mikvé destinado al baño, y otro espacio para una escuela talmúdica o para la casa del rabino. La Sinagoga de Córdoba, una de las más singulares del mundo, sigue desvelando algunos sus misterios 703 años después de su construcción.

El último se ha desvelado en las últimas semanas, según ha señalado el jefe del Departamento de Conservación de la Delegación de Cultura en Córdoba, Francisco Rioboo. El hallazgo se ha dado a consecuencia de los trabajos de conservación de la Sinagoga, en los que, con cargo de los Fondos Feder europeos, se han invertido 240.000 euros.

Los trabajos se han llevado a cabo en la denominada Casa del Portero, ubicado al sur del templo, en la que se ha restituido la cubierta, se han solucionado las humedades y se ha restaurado la fachada. Asimismo, también se ha actuado en un patio-solar anexo al templo, donde han aparecido los restos de un mikvé pegado a la muralla musulmana.

Este hallazgo, sumado a otro espacio que aún genera dudas -no se sabe si fue una escuela talmúdica o la casa del rabino-, permite confirmar algo que “ya se sospechaba”, según Rioboo, que es que “la Sinagoga no solo es un templo aislado y pequeñito de gran importancia, sino un espacio más amplio en el que se puede seguir investigando”.

La idea, a partir de ahora, es “integrar” este espacio con La Sinagoga y hacer un proyecto de museización de todo el complejo, para que sea visitable.

Por el momento, los trabajos llevados a cabo han permitido instalar una pasarela que permite el recorrido a pie por las ruinas del solar, pero ya se está en los trámites previos a la elaboración de un proyecto más ambicioso, y que esperan que cuente también con fondos europeos.

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