De vuelta a los 25 grados: el fin de semana marca el inicio del cambio

Turistas bajo la lluvia en el Puente Romano | ÁLEX GALLEGOS

En un año normal, la de hoy sería la gran previsión meteorológica del año. En un año normal el estado de la atmósfera en los nueve días que siguen debería acaparar buena parte de la información diaria en todos los medios. Un seguimiento pormenorizado de las isobaras, de la lluvia que sube desde Sevilla en el rainalarm y de que este claro hay que aprovecharlo. Mañanas de sol que se convierten en tardes de tormenta. Ánimas no sale. Pero no es una año normal. Aún así, la atmósfera sigue sin entender de crisis humanas y su dinámica sigue su ritmo. Abril siempre será abril, y eso en nuestra latitud implica chubascos, estabilidad seguida de inestabilidad, sol y lluvia por igual.

Ascenso de la dorsal anticiclónica

El centro de la borrasca que nos ha estado afectando durante la semana va a desplazarse hasta el Mediterráneo dejando una situación de estabilidad transitoria durante la jornada del viernes. Aunque las altas presiones van a ir ganando presencia e intensidad sobre la Península Ibérica con el paso de las jornadas, la influencia de las borrascas atlánticas aún se dejará notar sobre buena parte del territorio.

Así, la jornada del sábado vivirá un nuevo paso de un sistema frontal que dejará precipitaciones débiles durante la tarde, y que servirá además de combustible para posibles chubascos que se formen a partir del domingo. La inestabilidad residual que deje el frente será gracias al aporte de humedad oceánica en capas bajas y medias de la atmósfera, que se traducirá en nubosidad de evolución durante la tarde del domingo, la cual tendrá continuidad en las primeras jornadas de la próxima semana.

Justo el tipo de tiempo que suele poner de los nervios a los cofrades, el de la lotería de las tormentas, el de la indefinición. Puede que los chaparrones ayuden a llevar el mal trago de este año a más de uno. Las temperaturas por su parte van a ir experimentando una notable subida gracias al aire cálido que la borrasca va a inyectar sobre la Península Ibérica. Volveremos a superar la barrera de los 20 grados y de nuevo las máximas se aproximarán a los 25 °C.

Ya durante el viernes la subida se dejará notar en el termómetro con un ascenso generalizado en toda la provincia de unos 3 a 4 grados, que será más notable en la mitad sur. La subida se mantendrá en menor grado durante la tarde del sábado y el domingo, cuando las máximas en el valle del Guadalquivir superen los 23 o 24 °C. Chubascos y máximas en ascenso, primavera en estado puro.

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