La Universidad liderará la revolución tecnológica del olivar

Banco de Olivos en Córdoba | MADERO CUBERO

Un tercio del PIB cordobés lo supone la agricultura. Y dentro del campo, más de dos tercios del mismo son para el olivar, el cultivo más social de la provincia, el que más valor añadido genera y el que a más retos se enfrenta. Aunque el epicentro de la producción mundial de aceite de oliva está en Jaén (con Córdoba en segundo lugar pero cerca) va a ser la Universidad cordobesa la que lidere un ambicioso proyecto que persigue provocar una auténtica revolución tecnológica en la aceituna.

En total, la UCO aspira a mover más de 13 millones de euros en un proyecto a cuatro años que acaba de arrancar y que ya tiene un nombre: Innolivar. Esta semana, la Universidad de Córdoba ha sacado a licitación el proyecto que ha denominado como de “compra pública para identificar tecnologías y soluciones que ayuden al Sector Agroalimentario del olivar a solventar la falta de un ecosistema de acompañamiento a la innovación y al emprendimiento”. Traducido al castellano, la Universidad busca ideas, empresas y grupos de investigación públicos o privados para un proyecto ambicioso: transformar la forma en que se ha cultivado y cosechado el olivar en Andalucía.

Solo esta licitación está valorada en más de siete millones de euros. La gran mayoría de los fondos son europeos, a cargo del programa Feder, y necesitan de la aprobación del Consejo de Ministros del Gobierno central. El llamado convenio de Compra Pública Innovadora (CPI) ha sido solicitado por la Universidad Córdoba a demanda del sector representando en las interprofesionales del Aceite de Oliva Español (IAOE) y de la Aceituna de Mesa (Interaceituna). El convenio se desarrollará, mediante colaboración público-privada, entre la UCO y las empresas del sector, “para obtener productos y servicios innovadores dentro de los ámbitos de la mecanización, medio ambiente y biotecnología, la industria y la trazabilidad”, según señalan sus promotores.

Así, en un plazo de cuatro años, se realizará primero una selección de empresas en un proceso competitivo. Es decir, tienen que presentar a la Universidad prototipos innovadores de máquinas, equipos, organismos y variedades de aceitunas. Una vez desarrollado el proyecto, estas empresas podrán explotar comercialmente sus prototipos.

Innolivar ya ha desarrollado un plan de acción que ha dividido en bloques (y hasta presupuestado lo que costaría cada uno). Así, diez de los bloques serán para mejorar el cultivo del olivar para producir aceite de oliva, mientras que otros dos corresponderán a la aceituna de mesa.

En cuanto al aceite, se plantea un bloque de dos puntos para mejorar la mecanización. Por ejemplo, cómo cosechar de manera mecánica las aceitunas en pendiente o en la sierra, donde se concentra una parte importante de la producción. Más allá de pequeños equipos, aún hoy se necesita de mano de obra artesana para la cosecha de estos olivares. También se trabajará en el diseño de cosechadoras especiales para el olivar intensivo.

También se plantea otro bloque más medioambiental, en el que se formen equipos que trabajen en la lucha contra la erosión de los suelos de los olivares, o sistemas menos agresivos para el tratamiento de los árboles. Otro bloque importante es el referido a la industria de transformación, a mejorar procesos de producción y también para optimizar la trazabilidad del producto. Por último, también se investigará en la biotecnología y en la creación, por ejemplo, de variedades de olivar en seto.

En cuanto a la aceituna de mesa, el trabajo pasa por mecanizar también la recogida de una cosecha que es mucho más artesana que la del aceite de oliva y por mejorar la trazabilidad del producto, tratando de saber en tiempo real su estado de maduración, entre otras características.

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