El TS anula la norma para expropiar en Medina Azahara

Parcelaciones en el entorno de Medina Azahara | MADERO CUBERO
El Supremo considera "arbitrario" el decreto de la Junta que le permitía hacerse con parcelas sin construir en zona BIC | El Gobierno andaluz no llegó a aplicarlo

El Tribunal Supremo ha anulado el decreto aprobado el 23 de septiembre de 2008 por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía que permitía expropiar forzosamente por interés social los terrenos del entorno protegido de Medina Azahara, en Córdoba. Esa norma autonómica nunca se llegó a ejecutar Esos terrenos se encuentran situados dentro de la Zona de Protección del Bien de Interés Cultural (BIC), con la tipología Zona Arqueológica, que rodean a uno de los yacimiento medievales más importantes de Europa: el gran palacio omeya que construyó el califa Abderramán III en el siglo X.

La sentencia de tribunal Supremo da la razón a cinco propietarios del área afectada que recurrieron contra la sentencia desestimatoria del 9 de enero de 2012, dictada por la Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) con sede en Sevilla.

En la sentencia, el Supremo señala que "en sintonía" con los recurrentes, percibe "una palmaria ausencia de motivación justificativa de la declaración de interés social" del decreto de la Junta que permitía las exporpiaciones, lo que le conduce "a tildar de arbitraria (por esa ausencia de motivación "ad hoc") la decisión adoptada por el Decreto recurrido (...) procediendo, con estimación del recurso contencioso-administrativo, a su anulación".

La primera intención de la Junta cuando aprobó el decreto era comprar las 29 parcelas que no están edificadas en las urbanizaciones ilegales de Las Pitas, Córdoba La Vieja y La Gorgoja II, ubicadas en la zona BIC de Medina Azahara. El objetivo era impedir que se pudiesen levantar más chalés. Si los propietarios se negaban a vender, se expropiarían directamente.

Pero en la sentencia, el Supremo subraya que "la situación urbanística de estas parcelas, como consecuencia de su situación de ilegalidad y de encontrarse en el ámbito de protección del BIC de Medina Azahara (...) lo único que implica es la imposibilidad de su edificación, y su inhabilitación para cualquier actividad distinta de las recogidas. En esencia, el Supremo le dice a la Junta que no argumentó las razones para expropiar "por interés social" esos terrenos que, además, ya estaban resguardados por estar en zona BIC.

El Supremo no duda en ningún momento que las parcelas sin construir que se vieron afectadas por el decreto de la Junta de Andalucía de 2008 sean ilegales. Por eso, la respuesta de la Junta de Andalucía ante este revés del Tribunal Supremo es más bien tibia. La consejera de Medio Ambiente, que actualmente tiene las competencias en la materia de Ordenación del Territorio, María Jesús Serrano, se limitó a decir ayer que, al no conocer oficialmente la sentencia ni haber sido notificada a la Junta, "vamos a esperar a examinarla y una vez que la hayamos estudiado haremos la valoración sobre la misma que proceda en este caso".

Medina Azahara aspira a convertirse en bien declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Pero el yacimiento arqueológico cuenta con un problema básico: las edificaciones ilegales. Esas viviendas -252 en terreno protegido como Bien de Interés Cultural- se levantan sobre un complejo yacimiento arqueológico que no solo data de época islámica, sino también romana y visigoda. Además, las construcciones ilegales han dañado un paisaje que también intenta preservarse en aras a lograr el reconocimiento de la Unesco.

Las construcciones ilegales comenzaron en esa zona de las faldas de la sierra y junto a Medina Azahara a principios de la década de los noventa. En 1995 terminaron de consolidarse al ser dotadas con suministros de luz y de agua por parte del Ayuntamiento. Siempre se mantuvieron fuera del área de protección pero en 2006 la Junta de Andalucía las terminó incluyendo dentro de la zona BIC. Eso imposibilitó cualquier salida legal para regularizar de alguna manera su situación.

A pesar de no poder ser legalizadas, las viviendas del entorno de Medina Azahara han gozado de cierta estabilidad. Desde hace casi una década nada ha cambiado. El ritmo constructor se vio parado por la presión de la Junta y la ayuda de la crisis económica. Pero tampoco se han tomado medidas como la demolición o la expropiación. El tiempo juega a favor de los residentes. Y allí siguen.

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27 de diciembre de 2014 - 12:33 h
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