El teatro de la política

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El Góngora se consagra como el 'mitinódromo' de Córdoba después de que tanto el PP, como el PSOE e IU lo hayan elegido para acoger sus actos centrales por las elecciones europeas

El gran descubrimiento de las elecciones europeas para Córdoba ha sido el Teatro Góngora. Restaurado y operativo antes de las elecciones de 2011, también, por tanto, en la campaña electoral de las autonómicas de la primavera de 2012, no ha sido hasta este año cuando se ha convertido en el auténtico teatro de la política.

PP, PSOE e IU han celebrado en el Teatro Góngora sus grandes actos electorales de cara a las europeas de 2014, que no dejan de ser un ensayo para la cascada de comicios que llegarán en los próximos meses: municipales en mayo de 2015 (las únicas con fecha segura), generales y después autonómicas. Y ha sido elegido por muchas cosas, pero sobre todo por su versatilidad.

El Góngora no es un sitio ni muy grande ni tampoco muy pequeño. Los partidos han demostrado que no querían jugársela en estas europeas pinchando en actos que pudieran aparecer demasiado vacíos. En márketing político, los grandes gurús electorales prefieren que un sitio se quede pequeño (aunque sea muy muy pequeño) y la gente se salga por los pasillos, a pecar por exceso y que se dibujen huecos.

El Teatro Góngora tiene las medidas perfectas. Abajo, los tres grandes partidos en Córdoba dan por casi seguro que llenan las butacas. También que si las cosas le van mejor que bien llenarán también la platea superior. Ayer, el coordinador provincial de IU, Pedro García, se felicitaba por haber atraído a más público que en el mitin central que celebró la pasada semana el PP con su candidato Miguel Arias Cañete. Visualmente, se puede hablar de empate. La platea de arriba casi se llenó en el acto de IU, al igual que en el del PP, aunque en el de los populares abajo se quedaron algunas butacas vacías.

Pero tiene las medidas perfectas porque el Teatro Góngora ofrece una alternativa perfecta para los que menos se quieran arriesgar: la sala Polifemo, en su cuarta planta. Fue el caso del PSOE cuando trajo a Patxi López y del PP en un acto de María Dolores de Cospedal con Nuevas Generaciones. La sala Polifemo permite colocar las butacas a gusto del consumidor. Su diseño, que salió del estudio del arquitecto Rafael de la Hoz, permite sacar butacas retráctiles de cada uno de los cuatro lados de la sala. Así, si viene poca gente siempre es fácil sacar sólo unas cuantas filas de butacas. Si la cosa se anima, es posible montar hasta tres. Y en caso de lleno, el ponente se queda en el centro y se sacan sillas de las cuatro paredes.

Pero el Teatro Góngora tiene un problema, como comprobó el PP la pasada semana: sólo tiene una puerta. Es decir, el candidato tiene que entrar sí o sí por la calle Jesús y María, exponiéndose a que en la puerta le monten un gran escándalo, como le sucedió a Arias Cañete, cuando tuvo que entrar en coche hasta la mismísima puerta del teatro. Pero eso va en el sueldo del político.

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