PENSIONES

Once meses de trámites para la concesión de una pensión por jubilación

Dolores Gómez, con documentos del trámite de la pensión de su marido.

Antonio Arévalo solicitó el 20 de diciembre de 2021 pasar a ser jubilado y cobrar su pensión, a los 61 años y tras una vida encadenando trabajos, con 44 años cotizados a la Seguridad Social. Desde entonces, mes a mes, ha ido esperando la concesión de su pensión pero no ha sido hasta casi un año después, a mediados de noviembre, cuando ha recibido una primera notificación de que pasa a ser considerado jubilado.

Lo último -y lo único- que ha recibido hasta el momento fue una comunicación a su teléfono móvil el 18 de noviembre, no de la Seguridad Social, sino del Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE), señalando que al pasar de la situación de paro en la que estaba cuando solicitó la pensión a ser considerado jubilado ahora, deberá devolver lo cobrado por desempleo en este año, aunque sin que hasta el momento haya cobrado su pensión.

“Pidió la jubilación para poder tener algo seguro”, explica a Cordópolis su mujer, Dolores Gómez. Ella, trabajadora en una empresa de limpieza con problemas de cobro y él en paro tras sus últimos empleos en la construcción y en una empresa de mudanzas, no llegaban a fin de mes para pagar la hipoteca. Y en medio de un proceso de desahucio por ello, solicitaron la pensión -“aunque perdiendo 300 euros de lo que le hubiera correspondido”-, para contar con un dinero al mes con el que afrontar el alquiler de una futura vivienda.

“Entregamos toda la documentación, certificados de empresa, la carta de despido, la indemnización que le dieron....”, relata sobre los requisitos que en su día cumplieron para solicitar la prestación por jubilación. “A los pocos días nos contestaron que la denegaban. Pero fue por un error de nomenclatura. Pusimos un recurso en enero” y se volvió a reactivar la tramitación.

Después de aquello, “mes tras mes hemos preguntado qué pasaba con la pensión”, cuentan sobre momentos de “desesperación” al verse con la necesidad de contar con esos ingresos. “Solo nos decían que el expediente se estaba tramitando. Y así siempre”.

Una última gestión presentándose en la Seguridad Social hizo posible que les atendieran de nuevo. “Nos pidieron otro papel, más papeles”. Y la espera continuó, hasta que el pasado 18 de noviembre, once meses después de la solicitud de la pensión, Antonio recibió un mensaje en su teléfono móvil: “Era del SEPE diciendo que la Seguridad Social le había comunicado que pasaba a ser jubilado, con carácter retroactivo”. “Pero no nos ha llegado aún la carta de la Seguridad Social”, advierte Dolores ya como un respiro, confiando en que “nos han dicho que suele tardar unas semanas”.

El cálculo que realizaron al solicitar la pensión es que Antonio recibirá a partir de ahora unos 1.100 euros, “pero ahora este año eso ha subido y tendrán que pagarlo”. De momento, están a la espera de ver que realmente pasa a cobrar la pensión.

Y todo ello, pendientes de mudarse. El retraso en el pago de la hipoteca cuando él se quedó en paro y ella no cobraba de su empresa de limpieza, les trajo consigo que la entidad financiera “vendió el piso a un fondo buitre” en septiembre de 2020. Ahora, acaban de recibir la comunicación del juzgado para el lanzamiento el próximo 30 de enero de 2023. Tienen claro que “nos tenemos que ir del piso” antes de esa fecha. Y confían en que, para entonces, el ingreso de la pensión sea su salvavidas para comenzar una nueva vida en una vivienda de alquiler.

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