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Más de la mitad de la población cordobesa solo tiene estudios básicos

Imagen de archivo de un examen

Alfonso Alba / Redacción Cordópolis

29 de abril de 2026 20:00 h

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Más de la mitad de su población de 15 años o más en la provincia de Córdoba tiene únicamente estudios básicos, es decir, no ha superado como nivel máximo la primera etapa de Educación Secundaria. Así lo reflejan los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes a 2024, que dibujan una realidad marcada por el peso de generaciones con menor acceso al sistema educativo y por una estructura social todavía alejada de los territorios con mayores niveles de cualificación.

En términos concretos, Córdoba cuenta con 671.761 personas de 15 años o más. De ellas, 348.175 se sitúan en los niveles educativos más bajos de la clasificación estadística: sin estudios, educación primaria o primera etapa de Secundaria. La cifra equivale al 51,8% del total, lo que significa que una de cada dos personas adultas de la provincia dispone únicamente de formación básica.

Dentro de ese grupo destaca especialmente el volumen de población cuyo máximo nivel alcanzado es la primera etapa de Educación Secundaria y similar, con 236.140 personas, el 35,1% del total. A ello se suman 70.665 personas con educación primaria y otras 41.370 que figuran sin estudios, un dato especialmente llamativo por su magnitud y por lo que representa en términos de desigualdad histórica y dificultad de acceso a la formación.

A siete puntos de la media nacional

La comparación con el conjunto del país sitúa a Córdoba en una posición delicada. En España, la población de 15 años o más asciende a 42,19 millones de personas. De ellas, alrededor de 18,7 millones se encuentran en esos mismos niveles básicos de formación, lo que supone aproximadamente el 44,4% del total nacional. Córdoba, con su 51,8%, supera por tanto en más de siete puntos la media española, una diferencia que confirma una brecha educativa significativa respecto al conjunto del país.

La distancia es aún más visible si se observa el peso de la población sin estudios. Mientras en España esta categoría representa en torno al 3,7% de los mayores de 15 años, en Córdoba alcanza el 6,1%, prácticamente el doble. Esto coloca a la provincia entre los territorios con mayor presencia relativa de personas sin formación reglada, una circunstancia muy ligada al envejecimiento demográfico y al pasado socioeconómico de buena parte del interior andaluz y español.

No obstante, la fotografía también muestra señales de avance. Córdoba cuenta con 64.554 personas con bachillerato, 64.892 con segunda etapa de Secundaria profesional, y 60.311 con FP de grado superior o equivalentes, lo que evidencia una progresiva consolidación de los niveles medios y técnicos. En paralelo, la provincia suma 63.330 titulados universitarios de grado o diplomatura, 41.229 con titulaciones largas o licenciaturas, 23.248 con máster y 6.022 con doctorado.

Sin embargo, el peso relativo de los estudios superiores sigue siendo inferior al de las grandes áreas urbanas españolas. Provincias como Madrid, Barcelona, Valencia, Vizcaya, Zaragoza, Málaga o Sevilla presentan porcentajes más elevados de población universitaria y menor dependencia de los niveles básicos. Córdoba aparece así en una posición intermedia-baja dentro del mapa nacional, penalizada por una economía históricamente menos intensiva en sectores tecnológicos o altamente cualificados y por una menor concentración de grandes empresas tractoras.

Los especialistas en demografía y educación insisten en que este tipo de datos deben interpretarse desde una perspectiva generacional. Buena parte de las personas que hoy figuran con estudios básicos pertenecen a cohortes de mayor edad que se incorporaron al mercado laboral cuando completar la educación secundaria no era habitual y la universidad estaba reservada a una minoría social. El dato, por tanto, no retrata únicamente a los jóvenes actuales, sino la herencia acumulada de décadas enteras.

Un menor nivel formativo medio suele relacionarse con más dificultad para acceder a empleos estables, mayor vulnerabilidad ante crisis económicas y más dependencia de sectores de baja productividad. También influye en la capacidad de atraer inversiones y en la retención de talento joven, dos cuestiones centrales para una provincia que arrastra desde hace años problemas de desempleo, envejecimiento y salida de población cualificada.

En ese contexto, el crecimiento de la Formación Profesional y de los estudios universitarios aparece como una de las principales vías de transformación. La expansión de la FP dual, la digitalización de empresas, el desarrollo agroindustrial avanzado y la especialización logística pueden convertirse en motores para elevar el nivel educativo medio y mejorar la competitividad provincial en los próximos años.

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