En Córdoba aún muere más gente de la que nace, pero el 2026 arranca con un leve cambio de tendencia
La crisis demográfica de la provincia de Córdoba sigue plenamente vigente. La diferencia entre nacimientos y defunciones continúa siendo muy amplia y mantiene el crecimiento vegetativo en números negativos, pero los primeros datos de 2026 dejan un pequeño respiro estadístico tras varios años de deterioro continuado. El arranque del año muestra un leve aumento de los nacimientos y, al mismo tiempo, una estabilización de la mortalidad, rompiendo así la dinámica de empeoramiento constante que se había consolidado en el último trienio.
Los datos proceden de la estadística experimental de nacimientos y defunciones publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que permite seguir prácticamente en tiempo real la evolución demográfica de los territorios españoles. En el caso cordobés, las cifras reflejan con claridad el principal problema estructural de la provincia: mueren muchas más personas de las que nacen.
La tendencia de la natalidad en Córdoba continúa marcada por un descenso persistente. La provincia cerró 2023 con 5.512 nacimientos. Un año después, en 2024, la cifra descendió hasta los 5.327 bebés, y en 2025 volvió a caer hasta los 5.237 alumbramientos. En apenas dos años, Córdoba perdió 275 nacimientos anuales, consolidando mínimos históricos y evidenciando el progresivo envejecimiento de la población.
El análisis mensual muestra además un comportamiento muy condicionado por la estacionalidad. Tradicionalmente, los meses de invierno y el final del otoño suelen concentrar los mayores registros de nacimientos. Enero de 2024, por ejemplo, alcanzó los 443 nacimientos, mientras que diciembre de ese mismo año rozó los 500, con 489 bebés registrados. En cambio, los meses centrales de primavera y algunos periodos del verano suelen presentar cifras más bajas.
La mortalidad se mantiene estable
Frente a la caída de la natalidad, las defunciones permanecen en niveles muy elevados. La mortalidad en la provincia sigue siendo estructuralmente superior a los nacimientos y apenas muestra oscilaciones significativas en términos globales. En 2023 se contabilizaron 7.992 fallecimientos en Córdoba. En 2024 la cifra bajó ligeramente hasta 7.702, aunque en 2025 volvió a repuntar hasta alcanzar las 7.888 defunciones.
Los datos semanales reflejan además fuertes oscilaciones asociadas a factores estacionales, especialmente durante el invierno y los episodios de mayor incidencia de virus respiratorios. La primera semana de 2024 registró 251 defunciones, uno de los picos más altos de toda la serie reciente. En contraste, durante semanas más suaves desde el punto de vista climático y epidemiológico, como la semana 42 de ese mismo año, los fallecimientos descendieron hasta 112.
La consecuencia directa de estas dos dinámicas es un crecimiento vegetativo claramente negativo. Córdoba pierde población de forma natural año tras año porque el número de muertes supera ampliamente al de nacimientos. En 2023 el saldo vegetativo negativo alcanzó aproximadamente las 2.480 personas. En 2025, además, el déficit se agravó todavía más hasta situarse en unas 2.651 personas menos, el peor balance del periodo analizado. Esto unido a las migraciones provoca que la provincia lleve años perdiendo población.
Sin embargo, el inicio de 2026 introduce un ligero cambio de comportamiento estadístico que, aunque insuficiente para revertir el problema de fondo, sí rompe parcialmente la tendencia de deterioro constante observada en los últimos años.
El primer trimestre de 2026 cerró con 1.309 nacimientos en la provincia, frente a los 1.277 registrados en el mismo periodo de 2025. El incremento es todavía moderado, pero supone la primera señal positiva tras varios ejercicios consecutivos de retrocesos. Buena parte de esta mejora se explica por el excelente comportamiento del mes de enero, que alcanzó 491 nacimientos, convirtiéndose en el mejor enero desde 2020.
En paralelo, la mortalidad se ha mantenido prácticamente estable. Hasta la semana 13 del año, equivalente al cierre de marzo, Córdoba acumulaba 2.234 defunciones, una cifra prácticamente idéntica a las 2.222 contabilizadas durante el mismo periodo de 2025 y ligeramente inferior a las 2.269 de 2024.
Ese doble comportamiento —más nacimientos y una mortalidad estabilizada— permite observar un leve estrechamiento de la brecha demográfica. Si durante los últimos años la “tijera” entre nacimientos y fallecimientos no dejaba de abrirse, el comienzo de 2026 muestra por primera vez un pequeño cierre de esa distancia.
A pesar de esta mejoría coyuntural, Córdoba sigue perdiendo población por causas naturales a un ritmo muy elevado. Solo en los tres primeros meses de 2026 el saldo vegetativo negativo ronda ya las 900 personas.
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