La Confederación medirá la afluencia de los visitantes que acceden al Bejarano

Agua por el Arroyo Bejarano

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) instalará un dispositivo “para medir la afluencia de visitantes a la reserva fluvial del Arroyo Bejarano”, uno de los espacios más protegidos de Sierra Morena pero que más está sufriendo. En una respuesta parlamentaria al diputado del PSOE Antonio Hurtado, a la que ha tenido acceso este periódico, el organismo de cuenca asegura que ésta es una de las medidas previstas en el proyecto de restauración ambiental en el que trabaja, que tiene casi culminado, que encargará a la empresa pública Tragsa y que tendrá un plazo de ejecución de seis meses.

Así, la Confederación asegura que la reserva del Bejarano es actualmente “un espacio con una gran afluencia de visitantes”. De momento, no se plantea limitar el acceso, pero sí medir la cantidad de gente que entra y sale de la zona “con el objeto de que en el futuro se puedan desarrollar propuestas que compatibilicen la protección de la reserva con su uso público”, expone.

En la respuesta parlamentaria, el Gobierno amplía las medidas de restauración ambiental que se van a llevar a cabo en una zona especialmente protegida y que lleva dos años secándose en verano, algo inaudito hasta ahora. Así, con un presupuesto de 450.000 euros en total, se plantean varias intervenciones en la zona del cauce y la de policía (en el dominio público hidráulico), pero ninguna en lo que muchos ambientalistas consideran el origen del problema: la proliferación de parcelaciones, pozos y la filtración de aguas residuales en la zona.

De esta manera, el proyecto contempla una serie de tratamientos selvícolas. El principal problema detectado en la zona tiene que ver con los pies muertos de olmos afectados por grafiosis. Además, se retirarán troncos de otros árboles muertos que estarían comprometiendo la seguridad o el desagüe del propio cauce. Y se completará la actuación con la roza selectiva de especies que han profilerado en los lugares donde han ido muriendo los olmos enfermos.

Además, habrá plantaciones. El proyecto prevé una restauración ambiental con la siembra de herbáceas y la plantación de árboles y arbustos autóctonos, como olmos, majuelos, fresnos o tamujos. También se vallarán algunos tramos para proteger a las plantaciones “del pastoreo”.

También se trabajará en las infraestructuras de paso sobre el cauce, con la sustitución de los pasos intubados que se han quedado pequeños por otros de mayor tamaño y de hormigón. También se limpiará la basura de la zona y se acondicionarán y mejorarán los senderos. La Confederación dice que se han detectado varios puntos de complicado tránsito y que “comprometen la seguridad” de los senderistas. “En puntos donde la senda se estrecha, se realizarán tratamientos selvícolas y un perfilado manual de la sección para ensanchar el sendero. En tramos con una pendiente muy pronunciada, se instalarán unos travesaños de madera a modo de peldaños que faciliten el tránsito de los visitantes”, exponen. También se repondrá o mejorará la señalización, muy dañada.

Impacto de pozos y vertidos

Como avanzó este periódico en agosto pasado, el organismo de cuenca ya admitía que “es consciente de la problemática existente en relación con los usos, captaciones de agua y vertidos existentes en la zona” de la cabecera del arroyo Bejarano. En ese sentido, asegura que “su intención es abordar una batería de actuaciones para solucionar dicha problemática”.

Hay que recordar que la plataforma A Desalambrar reclamó acceso a la información sobre la realización por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir de un estudio de impacto de las construcciones y los pozos ubicados en la cabecera del arroyo Bejarano. “La CHG ya era consciente de la problemática existente en relación con los usos, captaciones de agua y vertidos en la zona y, de hecho, en el documento de propuesta de medidas de gestión de la Reserva Natural Fluvial del arroyo Bejarano ya se incluyó un inventario detallado de presiones e impactos extsitentes en dicho arroyo y una serie de propuestas”, recuerda ahora en la información facilitada.

De hecho, la Comisaría de Aguas de la Confederación llevó a cabo una inspección sobre el terreno en octubre de 2019 sobre los pozos situados en las inmediaciones del arroyo Bejarano.

En este punto, la CHG recuerda que es “fundamental” en este asunto la participación de otras administraciones como el Ayuntamiento, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, “sobre todo en lo que respecta al control y ordenación urbanística”. Y añade que “estas administraciones son conscientes de la problemática, se les ha recalcado en las diferentes reuniones, pero es cierto que se han visto pocos avances en la gestión y ordenación urbanística”.

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