Los antiabortistas que “rezan” ante una clínica en Córdoba seguirán haciéndolo y defienden que “es casi imposible” demostrar que acosan

La protesta antiabortista vuelve a la puerta de la clínica

El grupo provida que “reza” a las puertas de la clínica abortiva Gynetrisur lo seguirá haciendo pese a la nueva ley aprobada ya en el Senado que penaliza el acoso en este tipo de centros médicos. Bajo el paraguas de 40 días por la vida, grupos provida de toda España se llevan organizando durante meses para acudir a las puertas de estas clínicas a, lo que ellos consideran, “rezar”. Sin embargo, tanto las clínicas como las propias mujeres que acuden a interrumpir su embarazo se sienten acosadas e intimidadas.

Es este el término, acoso, al que se agarra el grupo provida para seguir continuando con esta actividad ya que sus “rezos” no van unidos a ningún acto de hostigamento, afirman. Cabe recordar que con la excusa de lanzar proclamas católicas a favor “del no nacido”, que atenta ya con la libertad de esas mujeres a acudir estas clínicas, antes de la iniciativa 40 días por la vida, voluntarios provida se colocaban a las puertas de Gynetrisur, donde repartían folletos con fotografías y fetos de juguete, lo que supone una actitud de intimidación hacia los profesionales de las clínicas y hacia las mujeres que acuden a interrumpir su embarazo. Por lo motivos que sea.

Sin embargo, para los organizadores de 40 días por la vida, las acciones que realizan no se enmarcan dentro de “lo que la RAE define” como acoso, según ha podido saber este periódico. Es más, se jactan y aseguran que “la nueva redacción [de la ley] es más favorable a rezar delante de los abortorios [así catalogan a las clínicas abortivas] que la anterior”.

Según la ley, el que para obstaculizar el ejercicio del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo acosare a una mujer mediante actos molestos, ofensivos, intimidatorios o coactivos que menoscaben su libertad, será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a 80 días.

Las mismas penas se impondrán a quien, en la forma descrita en el apartado anterior, acosare a los trabajadores del ámbito sanitario en su ejercicio profesional o función pública y al personal facultativo o directivo de los centros habilitados para interrumpir el embarazo con el objetivo de obstaculizar el ejercicio de su profesión o cargo. Además, la Policía podrá actuar sin necesidad de una denuncia previa.

Así, apuntan que “con las prácticas habituales” que realizan “es casi imposible” demostrar que cometen acoso “por la falta de interacción de los orantes”. Por tanto, los organizadores siguen sin reconocer que, aunque no interactúan con las mujeres que acuden a estas clínicas, sus actuaciones no suponen ningún tipo de acoso. “La recomendación de nuestros abogados es la de seguir con nuestro comportamiento habitual. Esta ley no va con nosotros”, sentencian.

La campaña 40 días por la vida comenzó en Córdoba el 22 de septiembre y hasta el 31 de octubre, mañana y tarde, 182 personas estuvieron a las puertas de la clínica Gynetrisur. Por el momento, el grupo provida no ha anunciado cuando comenzará otra campaña como la que inició el pasado mes de septiembre.

Etiquetas
stats