Robert Cray y Los Coronas: firmes como guitarras

Concierto de Los Coronas en la Axerquía FOTO: MADERO CUBERO
La Axerquía sirvió anoche de garaje para el mejor sonido surfista y blusero

Hay dos clases de músicos: los que erectan sus instrumentos en concierto, y los que no. Los Coronas pertenecen al primero grupo. Robert Cray -mayor, más maduro- también, pero no tanto. Se pudo comprobar anoche, cuando la banda madrileña y los elegantes bluesmen de Georgia subieron, por separado, al escenario del teatro de la Axerquía. Fue una noche con un aperitivo de pantalones prietos y testosterona, por parte de Los Coronas, y un reposado menú de alma clásica y canónica afroamericana, servida por Cray y los suyos.

Además de alcanzar los 45 grados de elevación con sus guitarras, bajos y trompetas, Los Coronas lograron encender a un público que bailó, aplaudió y hasta cantó algunos de sus temas instrumentales. Ahí quedó su versión surfera y garaje de la canción alegre más triste del mundo: Tengo el corazón contento, de Pepa Flores, alias Marisol. Y, por supuesto, la adaptación en modo pasodoble de Misirlou, de Dick Dale, el taquicárdico tema de apertura de Pulp Fiction.

Tras algo más de una hora de frenesí en riguroso negro -color uniformado de Los Coronas- Cray aportó la calma más elegante del soul ortodoxo y digerible. Con un aroma que en ocasiones podía recordarle a un oído neófito los mejores éxitos de asépticas salas de espera o los suaves gingles de ascensor, el bluesman no defraudó a sus incondicionales.

El impulso de los madrileños todavía quedaba entre el público y Cray logró mantenerlo en algunos pasajes de su interpretación, en especial cuando soltaba algo su cadera, cerraba los ojos, aflojaba un poco el corsé estilístico y se dejaba llevar. Pero aquello no pasó siempre.

En cualquier caso, parece que Cray disfrutó. Y el público también. Y además, no hizo calor. Así que todos contentos.

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12 de julio de 2013 - 12:55 h
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