La sequía y el calor reducen un tercio la vendimia de Montilla-Moriles respecto a cosechas habituales

Vendimia de uva Pedro Ximénez.

La sequía y el calor que ha sufrido en esta campaña el marco de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles (Córdoba) hacen prever que la vendimia que en estos momentos se está desarrollando acabe con un tercio menos de uva recolectada respecto a las cosechas habituales de la zona. La falta de agua de esta temporada se ha sumado a la sequía de los últimos tres años y las cifras que la DOP espera en esta vendimia distan mucho de las cosechas que el marco obtenía años atrás.

Las cifras ofrecidas a este periódico por el gerente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, Enrique Garrido, señalan que la vendimia actual prevé llegar a recoger entre 25 y 30 millones de kilos de uva. Lo habitual en el marco vitivinícola cordobés solía ser entre 40 y 45 millones de kilos, asegura Garrido.

“Vamos a tener menos cosecha que el año pasado, cuando ya fue corta, con 30 millones de kilos”, explica el gerente del Consejo Regulador de la DOP. “Llevamos cuatro años de una sequía muy pertinaz y esto hace que la planta se resienta. El otoño pasado fue muy seco, el invierno tampoco trajo agua, en primavera hubo algo de lluvia pero no la suficiente... Y la planta se resiente, más con el calor que hemos tenido en el mes de julio y principios de agosto”, con temperaturas máximas extremas de manera continuada. De hecho, previamente a la vendimia, “la uva que se ha secado por el calor extremo, se ha retirado”.

El marco de Montilla-Moriles es el primero de Europa en arrancar la vendimia, en pleno verano. Actualmente la recolección de uva ya está generalizada en la zona: “Con la vendimia de la uva principal, la Pedro Ximénez, la vendimia toma cuerpo”. Hasta el momento, ya se han recogido unos 7,5% millones de kilos de uva, explica Garrido.

Menor cantidad pero buena calidad

La menor cantidad de uva en esta cosecha afecta también a los tiempos de la propia vendimia: “Cuando hay menos uva, se ralentiza la recolección y el llenado de la tolva”, explica sobre cómo la reducción de los kilos de fruto disminuye el ritmo de producción hasta que la vendimia se generaliza en el marco de la DOP.

Ahora, la vendimia que queda por delante estará pendiente de las condiciones climáticas: “Si no llueve y eso nos permite recoger uva todos los días, podemos decir que a finales de septiembre estaremos a punto de concluir” la recolección en Montilla-Moriles.

El Consejo Regulador sí destaca “la calidad de la uva, que está siendo buena” en esta campaña. “La sanidad del cultivo en esta primavera fue muy buena, sin verse afectado por enfermedades ni ataque de plagas importantes”. Estas condiciones han influido positivamente en la calidad del fruto que ahora se recoge, aunque mermado en cantidad al verse afectado por “una sequía muy importante, que ha afectado mucho” al cultivo.

En el marco Montilla-Moriles, la vendimia comenzó con las variedades blancas tempranas, como son la Chardonnay, Sauvignon Blanc y Moscatel, además de la Verdejo, con las que se producen los primeros mostos para los vinos jóvenes. Según avanzaba este mismo mes de agosto la organización agraria Asaja, aunque aún no hay estimaciones sobre los precios, se espera que “suban notablemente para compensar el descenso de producción y que el cultivo sea viable”.

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