El olivar, en alerta tras el primer caso en la Península de la bacteria que los arrasa

Aceitunas en un olivar cordobés | MADERO CUBERO

Ni la sequía, ni las tormentas, ni los bajos precios, ni el viento. Si hay algo a lo que le temen los olivareros cordobeses es a la Xylella Fastidiosa, una peligrosísima bacteria que puede acabar con los árboles en poco tiempo. Tan peligrosa es, que desde el año 2015 hay un plan liderado por el Ministerio de Agricultura para estar preparados ante su llegada a la Península. Y ya ha llegado.

Este jueves, la Generalitat valenciana comunicó al Ministerio de Agricultura la detección de la bacteria. Hasta ahora solo se había notado su presencia en Baleares, donde está causando estragos. Los servicios de vigilancia de Baleares han detectado durante los últimos seis meses un tota de 252 positivos de infección por Xylella fastidiosa confirmados en plantas y árboles de esta autonomía. Del total de positivos confirmados, 156 corresponden a Mallorca, 68 en Ibiza y 28 en Menorca, la mitad de los cuales ya ha sido eliminado. En Formentera no se ha manifestado la infección.

Si esta bacteria llega a afectar a un árbol y enferma, se da por perdido. De hecho, actualmente no existe ningún tratamiento que sea capaz de “curar” la enfermedad y la normativa europea pasa por arrancar los árboles enfermos y los que se encuentren junto a él en un radio de cien metros. Y eso es lo que más temen los agricultores cordobeses, donde el olivo es el principal cultivo de la provincia.

Este viernes, la Consejería de Agricultura de la Junta anunció que convocará una reunión de la Mesa de Sanidad Vegetal en un breve plazo para analizar el primer caso de Xylella fastidiosa detectado en la península. “Andalucía, sin embargo, continúa actualmente libre de esta bacteria pero extremará la vigilancia del material vegetal susceptible de infectarse o portarla con el fin de garantizar el buen estado de los cultivos de la región”, señala la Consejería en un comunicado.

El gobierno andaluz no duda de la “gran trascendencia” de la detección de esta bacteria en Valencia, ya sin el límite del mar, y que probablemente acabará extendiéndose por toda la Península. Al tratarse de un problema agrícola nacional, las competencias son del Gobierno, que es quien tiene que liderar las políticas que han de tomar todas las administraciones para combatir a la bacteria.

El plan de acción contra esta bacteria que se desarrolla en la región contempla acciones de prevención, vigilancia y, en caso de ser necesario, erradicación para evitar su aparición y dispersión en el territorio. En el marco de esta planificación aprobada en 2015, se han llevado a cabo entre enero y mayo de 2017 un total de 166 actuaciones que han tenido como resultado la toma de más de 1.250 muestras de material vegetal sensible. Todas ellas han dado negativo para los análisis de Xylella fastidiosa.

Estas actuaciones se reparten por todas las provincias andaluzas y suponen el análisis de material vegetal presente en viveros (128) y sus alrededores (4), explotaciones (32) y parques y jardines (2). En Málaga se han realizado 50 actuaciones, 24 en Cádiz, 22 en Jaén, 19 en Córdoba, 17 en Almería, 15 en Sevilla, 10 en Granada y 9 en Huelva.

Prevención

La Junta de Andalucía impulsa desde 2014 medidas de vigilancia y prospección para impedir la entrada de la Xylella fastidiosa en la región entre las que se encuentran diversos controles de identificación, trazabilidad y documentación de especies sensibles, entre las que se encuentran el olivo, la vid, los cítricos y los frutales de hueso.

En cuanto al trabajo de contención y erradicación, la Consejería de Agricultura cuenta ya con un protocolo de actuación en caso de detectarse la presencia o sospecha fundada de su aparición en el territorio. En concordancia con lo establecido en la normativa comunitaria, las actuaciones previstas incluyen el establecimiento de una zona tampón con una anchura mínima de 10 kilómetros alrededor de la zona infestada, medidas de erradicación a través de tratamientos fitosanitarios para controlar los insectos vectores y la eliminación de todas las plantas huéspedes en un radio de 100 metros. Asimismo, se reforzaría la vigilancia y el control, con restricciones en el movimiento de material vegetal y la prohibición de plantación de especies huéspedes.

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