Mascarillas a color: Afrontar la nueva normalidad con vidilla y precaución

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El uso de las mascarillas quirúrgicas se ha prolongado y estandarizado a causa de los rebrotes de coronavirus. Con ello, existen en el mercado mascarillas a color, como las que ofrece Mascarillasantivirus. es, para darle algo de vida a la incertidumbre. Eso sí, siempre bajo las medidas de seguridad y prevención marcadas tanto por la OMS como por la normativa andaluza.

Añadiendo algo de color a la incertidumbre

La pandemia del coronavirus ha supuesto un cambio drástico en prácticamente todas las actividades del ser humano, tanto a nivel laboral como personal. Un cambio que implica, además de peligrosos puntos muertos en nuestra economía, una constante toma de precauciones para evitar contagios. En esta última línea, la nueva normalidad prevé que la ciudadanía se haga cargo de sus criterios de seguridad de forma responsable. Entre otros, la necesidad de cubrirse la boca y evitar aglomeraciones, así como de portar un gel desinfectante que elimine agentes tóxicos de nuestras manos. Y aunque la perspectiva amenace con ennegrecer las esperanzas, un poco de color siempre viene bien ante la incertidumbre.

Siguiendo el espectro cromático, la utilización de mascarillas quirúrgicas de colores en la nueva normalidad está a la orden del día. Siendo igual de prácticas, pero añadiendo algo de alegría a la gravedad del asunto, las mascarillas de colores para la cara están de moda y advierten una mayor presencia en adelante. Pudiendo solicitarlas en Mascarillasantivirus.es, con envío gratuito a toda España, esta tipología de mascarilla no sólo es funcional, sino que permite adaptarse a cualquier estilo. Dado que su uso, de acuerdo con el panorama, se alargará más de lo previsto, siempre es preferible llevarlo con la máxima adaptabilidad posible personalizándolas a nuestrogusto.

Contexto preventivo y riesgo de contagio

La transmisión de la Covid-19 sucede mediante la expulsión de pequeñas partículas o secreciones tanto orales como nasales. Basta con toser o estornudar para, en caso de ser positivo o incluso asintomático, propagar el virus por doquier. Es por ese motivo que el uso obligatorio de la mascarilla en Granada debe obedecerse a rajatabla. Todo de acuerdo con Normativa Autonómica Andaluza, Orden de 14 de julio de 2020, sobre el uso de la mascarilla y otras medidas de prevención en materia de salud pública para hacer frente al coronavirus (COVID-19), por la que se modifica la Orden de 19 de junio de 2020, donde pudo reducirse o limitarse su uso en según qué ámbitos.

Aunque portar gel desinfectante pueda prevenir la presencia del virus en nuestras manos, así como en distintas superficies, el uso de la mascarilla es primordial. Y más aún con la venida del turismo y el buen tiempo, lo que supone una mayor presencia de gente en la calle, cuya consecuente aglomeración puede convertirse en un caldo de cultivo inextinguible de coronavirus. Aunque la mascarilla esté principalmente destinada a quienes son portadores, para evitar contagios expeliendo el virus por la boca o la nariz, es también práctico para quienes no padezcan síntomas. El contacto con la piel no transmite Covid-19, pero sí su interacción con las mucosas, es decir, a través de la boca o la nariz e incluso los ojos. Y he de ahí la generalización de su uso.

Acerca de las mascarillas y su función en el día a día

Recordando que las mascarillas quirúrgicas no son reutilizables, concentrando su uso en un tiempo estimado de 4 horas, su modalidad en color es, además de un más alegre complemento, un artículo ligero. Este tipo de mascarillas está diseñado para evitar la diseminación de los microorganismos que expelemos por la boca, la nariz o la garganta. Con ello, son también resistentes a los fluidos, por lo que una posible salpicadura de saliva de un individuo sintomático impide nuestro contagio y, por ende, limita su propagación. Asimismo, cabe recordar que estas mascarillas son, sobre todo, de uso público. Competentes, pero distintas a las mascarillas evidentemente más complejas que debe portar el personal sanitario.

Mascarillasantivirus.es proporciona dos tipologías de mascarilla que se distinguen según su capacidad de filtración. Diferenciadas por tipo I y tipo II, el segundo tipo de mascarillas quirúrgicas puede ser IIR (certificación sanitaria), que protegen de las salpicaduras, así como EFB (Eficacia de Filtración Bacteriana) son más recomendadas para quienes padezcan el virus. Ambas se encuentran en la plataforma con distintos colores y diseños, existiendo también modalidades con estampados para niños a fin de que se uso no sea tan grave como lo parece. Nuevamente, cabe recordar que estas mascarillas, aunque quirúrgicas, deben desecharse. De lo contrario, podrían contener restos del virus o perder su eficacia con el tiempo, aun cuando estén bien lavadas.

Las recomendaciones de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dicta una serie de pautas relacionadas con el uso de las mascarillas quirúrgicas y, consecuentemente, del resto de medidas de protección. Según la OMS, es preciso lavarse siempre las manos antes de utilizar la mascarilla y no tocarla mientras se lleva puesta. Asimismo, antes de retirarla de la cara es preciso lavarse nuevamente las manos, mantenerla alejada, tirarla a la basura y, de nuevo, lavarse las manos para una total desinfección. Aunque sean pautas bastante rudimentarias, y algo rutinarias, es preciso hacerlo de este modo para evitar lo máximo posible el contacto, factible o no, con la Covid-19.

Del mismo modo, la OMS exige que no se utilice una mascarilla que parezca dañada. Aunque su diseño a color sea maravilloso, es preciso recordar que el tiempo resta eficacia a las mascarillas y, por eso mismo, tampoco es recomendable llevar una que quede suelta, dado que no protegería como debe. Otras advertencias son evitar el uso de mascarillas que dificulten la respiración o que estén sucias o mojadas. Así como no quitárselas si no se cumple la distancia de seguridad de un metro y medio y mucho menos compartirlas con otras personas. Basta con seguir estas pautas básicas para asegurar, en la medida de lo posible, una prevención certera y, más aún, llevadera si el color forma parte de nuestras tareas de autoprotección.

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