#HÉROES SIN CAPA | 'Maker' de protectores 3D: “Desde que me levanto hasta que me acuesto está la impresora encendida”

Sergio Feria, maker de protectores 3D

Sergio Feria Ruz es uno más de tantos otros que desde hace semanas vive confinado en su casa. Ahí, cumpliendo con la obligación dictada por el Gobierno, ya está contribuyendo, como la inmensa mayoría, en la lucha por frenar la crisis del Covid-19. Sin embargo, hace unos días descubrió que, desde su hogar, también podía ayudar en otra vertiente, y no dudó en ponerse manos a la obra. Así, desde el pasado 20 de marzo ya es uno más de las miles de personas que están suministrando a los cuerpos sanitarios protectores faciales hechos con impresoras 3D.

“Yo creo que esta idea surge, como es lógico, de la necesidad por parte de los sanitarios de tener material”, afirma el montillano a CORDÓPOLIS, “dada la posibilidad, con la impresión 3D, de que sea algo rápido y de bajo coste, pues por eso fue por lo que decidieron hacer las primeras piezas”. Una iniciaitiva que surgió a través de la página web Coronavirus Makers, los cuales “empezaron con piezas para los respiradores automáticos”, subraya.

“Yo me enteré el día 20, pero ya llevaban desde el día 14 de marzo”, indica este cordobés estudiante de Ingeniería de Sistemas Electrónicos en la Universidad de Málaga, quien matiza además que, en un principio, iba enfocado “para el tema de los respiradores automáticos, pero ampliaron también para las mascarillas y lo que son las viseras para las pantallas de la cara”, puesto que “los respiradores era algo complicado, que tiene que llevar una homologación concreta y que tiene que funcionar de una manera estricta pues de eso depende la vida de una persona”.

De este modo, esa primera función pasó “a un plano más concreto para ver si salía adelante”, ya que “vieron más viable el tema de proteger a las personas de forma más rápida y efectiva” y “se decidió hacer las viseras para las pantallas, que cubren la cara”. Sergio Feria trabaja junto a un grupo de miles de personas a nivel nacional, el cual se ha ido dividiendo por comunidades y provincias. Y él concretamente colabora en la provincia de Córdoba. “En el grupo de Telegram ahora mismo puede haber unas 500 personas, y gente que esté haciendo viseras son más de 200, contando con más de uno que tiene varias impresoras, por lo que hay más impresoras que personas”, detalla. 

Para el proceso de fabricación se utiliza Ácido Poliláctico (PLA), que es un tipo de plástico biodegradable y que puede estar en contacto con la piel, aunque también se está utilizando el PETG. “El número de protectores diarios depende de la impresora de cada uno. Cada persona, teniendo una sola impresora, si imprimes durante las horas del día y a dos horas por impresión, serían seis al día. Pero hay gente que está imprimiendo las 24 horas”, narra. Asimismo, “cada uno hemos ido utilizando el material que teníamos en nuestra casa, pero a través de donaciones de empresas que hacen plástico aquí en España, y también de personas que han comprado a esas empresas para esta causa a precio de coste, esos son los plásticos que nos han llegado ahora para reponer ese gasto que hemos hecho”. En este sentido, “ellos te aportan un kilo de plástico por cada 30 viseras que tu aportes”, ya que “cada visera pesa entre 30 y 35 gramos, y con un rollo de plástico de un kilo puedes imprimir unas 30 viseras”. 

El Imibic, último eslabón del proceso 

El Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba es el que recibe todos los protectores fabricados en la provincia de Córdoba . “Todas las piezas que se producen en Córdoba las recoge Correos, que aquí en Montilla, por ejemplo, tenemos el favor de MRW, que se ha sumado para irlas recogiendo en nuestras casas y llevarlas a un sitio concreto desde donde las recoge Correos desde Córdoba”, cuenta Sergio Feria. Y ya es en el Imibic donde se encargan de esterilizarlas, terminar de montarlas, ya que les faltaría la pantalla y las gomas de sujeción para la cabeza, y repartirlas por toda la provincia. 

Este cordobés, al igual que otros cientos repartidos por toda la provincia, trabaja de manera altruista desde su casa en Montilla. “Desde que me levanto está la impresora funcionando y cuando me acuesto es cuando la quito. Yo hago entre cinco y seis al día” afirma, pues hay que tener en cuenta “el tiempo en que vas quitando una y poniendo otra”. Hasta el día de hoy se han impreso 6.798 viseras en Córdoba, de las cuales 4.450 ya han sido entregadas al Imibic. 

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