Guisado reconoce que el control de las arcas municipales no era bueno

Antonio Guisado, en primer Plano, junto a Carmelo Tubío e Isabel Ostos, esta mañana, en el banquillo de los Acusados, en la Audiencia de Córdoba. | MADERO CUBERO
El exregidor socialista de Fuente Palmera, acusado de malversación de caudales públicos, niega que se perdiese dinero

“Puede que [el control administrativo del dinero que entraba y salía a la caja del Ayuntamiento de Fuente Palmera] lo estuviésemos haciendo regular, pero no se perdió nada”. En el juicio que se le sigue por malversar causales públicos, el exalcalde socialista de Fuente Palmera, Antonio Guisado, ha resumido así la dinámica que se seguía a la hora de ingresar y extraer dinero de la caja de caudales que el Ayuntamiento guardaba en la oficina de su Tesorería.

Al exregidor, que estuvo al mando del Consistorio entre 1987 y 2003, le pide la Fiscalía siete años de cárcel por malversar caudales públicos por valor de 100.000 euros. Junto a Guisado, se han sentado en el banquillo de los acusado su mano derecha en el Ayuntamiento, María Isabel Ostos y el secretario e interventor de entonces.

Fue la llegada de un nuevo secretario lo que destapó el caso, al encontrar 244 facturas sin justificar. Este trabajador halló una carpeta en la que había recibos por entregas de dinero en efectivo de la caja del Ayuntamiento a diferentes personas, mandamientos de pago, albaranes, tickets de sumadoras y algunas facturas, “sin relación con expediente alguno y sin que exista anotación contable alguna que coincida exactamente en fecha, importe, concepto y preceptor, en la contabilidad municipal”, señala el escrito de acusación de la Fiscalía.

Guisado ha reconocido, a preguntas del Ministerio Público, que no tenía toda la información de cómo realizar ciertos trámites administrativos internos y reflejarlos en la contabilidad, como el adelanto de las nóminas para los concejales y empleados o las partidas para los grupos políticos. En la mayoría de las facturas investigadas no se refleja el concepto de las mismas. “Puede que eso ocurra, pero siempre se señalaba en las órdenes de pago que yo firmaba”, se ha defendido el exalcalde. Guisado sostiene que a pesar de todo, el control del dinero municipal era “exhaustivo” y que la fiscalización era continua. “También por los grupos de la oposición, que nunca dijeron nada”.

Guisado señala que esta manera de proceder con el dinero físico de la caja de caudales del Ayuntamiento se hacía para determinados gastos corrientes, como los ya señalados, o necesidades fortuitas, como compras para material de la feria. Asimismo, ciertas cantidades se destinaban a “familias desestructuradas del pueblo sin recursos”, señala. Guisado ha afirmado que desconocía el protocolo exacto de cómo debía reflejarse esas cuentas en el Ayuntamiento, “pero lo normal es que además de los recibos, se hiciese un documento de pago que reflejaba el concepto y se registraba”.

El exalcalde ha admitido que “no reconocía los requisitos previos” que tenía el funcionamiento de la Tesorería municipal pero ha destacado que “tenía la plena seguridad de que lo estábamos haciendo bien, porque tampoco tuvimos observaciones en contra por parte de nadie”.

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