La constructora cordobesa Ros Zapata, en concurso de acreedores

Trabajadores de Ros Zapata en el Templo Romano | MADERO CUBERO

35 años después de su fundación, la constructora cordobesa Ros Zapata ha solicitado el concurso voluntario de acreedores, incapaz de hacer frente a sus deudas. La compañía, que llegó a tener a más de un centenar de trabajadores en nómina, mostró sus graves problemas financieros hace unos meses, cuando comenzó a desarrollar una obra que ahora ha dejado sin acabar, la reforma de la calle Camino de la Barca en la Fuensanta.

Ros Zapata es una constructora histórica en Córdoba. Suyas son las obras de reforma de las calles Alfonso XIII, avenida de Barcelona, Gran Vía Parque, Ronda de los Tejares y urbanizaciones particulares como la O-7 (carretera de Poniente) y O-1 (Patriarca), además de obras en Las Quemadas, el Centro de Iniciativa Empresarial de Córdoba, UTE nudo de Rabanales XXI y otras importantes obras como la urbanización El Antolín de Peñarroya y la reparación de balconadas del Parador de Turismo de Jaén.

La constructora mantiene su sede en la esquina entre la calle El Almendro y la avenida del Brillante, en el barrio de Santa Rosa. A partir de ahora se hará cargo de su gestión Alfa Asesores, que tratará de saldar las deudas de los acreedores y mantener a la constructora a flote.

Ros Zapata ha sido un contratista habitual del Ayuntamiento de Córdoba. De hecho, a finales del Gobierno de Zapatero fue la empresa que se hizo con más contratos de los llamados fondos anticrisis. Por ejemplo, construyó el vivero de empresas del polígono Tecnocórdoba, la obra que tenía un coste mayor. Recientemente ejecutó las obras de limpieza y restauración del Templo Romano de la calle Claudio Marcelo y se ha hecho en UTE con otra empresa con el contrato de mantenimiento de las carreteras de la Diputación en el término municipal de Córdoba.

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