La chica agredida en Pozoblanco dice que acudió a un policía y no le creyó

Concentración en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona en repulsa por la agresión sexual.
El Ayuntamiento de Pozoblanco “no tiene constancia” de la denuncia al igual que la Guardia Civil | La Policía Foral de Navarra contactó con la joven tras rastrear el móvil del exguardia civil detenido en San Fermín

La joven de 21 años presuntamente agredida sexualmente por cuatro de los cinco detenidos en San Fermín ha asegurado que acudió a un policía local de Pozoblanco a contarle lo que le había pasado y que no le creyó, según ha informado en su edición de hoy el diario El Español. Fuentes oficiales del Ayuntamiento de Pozoblanco aseguran que en el departamento “no se tiene constancia” de que eso ocurriera y tampoco de que exista una denuncia sobre los hechos. Igualmente, fuentes oficiales de la Guardia Civil aseguran que tampoco consta ninguna denuncia por agresión sexual durante las fechas en que ocurrió.

En concreto, la investigación ha sido desarrollada por agentes de la Policía Foral de Navarra, una vez que comprobaron la existencia del vídeo en el teléfono móvil del exguardia civil detenido por la agresión sexual de San Fermín. Tras contactar con la chica, ésta les dijo que cuando ocurrió informó de lo sucedido a un policía local de Pozoblanco.

“La presunta víctima manifiesta verbalmente que relató lo sucedido a varios amigos e incluso a un agente municipal, no creyéndole, motivo por el cual no llegó a presentar denuncia en aquellas fechas”, asegura la Policía Foral en su informe remitido al Juzgado y divulgado por el periódico El Español.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 30 al 1 de mayo. Según ha podido saber este periódico, la joven, de 21 años, había acudido a la Feria de Torrecampo en compañía de unos amigos. Sin embargo, cuatro de los cinco detenidos por los hechos de San Fermín la abordaron y la propusieron llevarla en su coche hasta Pozoblanco. En el trayecto, según consta en el informe de la Policía Foral de Navarra y asumido por el Juzgado de Instrucción de Pamplona, los cuatro acusados habrían drogado con burundanga a la chica y habrían abusado de ella.

La joven, cuando ocurrieron los hechos, lo comentó con amigos y un policía local, siempre según la información divulgada por El Español. No obstante, el agente no le creyó y la chica desistió de interponer la denuncia.

Ahora, cinco meses después de los hechos, el hallazgo del vídeo y el trabajo de la Policía Navarra ha hecho que se reactive el caso (que nunca llegó a ser denunciado). Así, el juez de Pamplona ha decidido enviar a Pozoblanco la instrucción. El magistrado cordobés tendrá ahora que tomar declaración a la víctima y a los cuatro imputados.

En el auto firmado por el juez de Pamplona, el magistrado considera que “resulta indiciariamente acreditado” que A. J. C. E. ofreció a la denunciante acompañarla a su domicilio en un vehículo, donde nada más entrar y tras sentarse en el asiento del copiloto cayó “en un estado de profunda inconsciencia”.

En el vehículo se montaron también J. A. P. M., J. E. D. y A. M. G. E. y mientras este último conducía “todos ellos le tocaban los pechos” y A. J. C. E. le “besaba en la boca, riéndose entre ellos de la víctima”. Según añade el magistrado, la llevaron luego hasta la localidad de Pozoblanco, donde se despertó “completamente desnuda en el asiento de atrás” y con el mono y las medias rotas.

La joven se vistió y se colocó en el asiento del copiloto, momento en el que A. J. C. E. le requirió “para que le hiciera una felación”. Ante la oposición de ella, según relata el juez, el investigado la golpeó “dos veces en la cara y otra en el brazo”. Acto seguido, la empujó fuera del coche y la insultó.

Los tocamientos practicados en el vehículo fueron grabados por J. A. P. M. con el teléfono móvil de A. M. G. E., creando dos archivos de vídeo, el segundo de los cuales fue compartido en un chat denominado “Manada”, en el que posteriormente se refirieron a la víctima como “la bella durmiente”. Desde esa conversación, el investigado J. A. P. M. difundió ese vídeo en otro chat llamado “Peligro” en el que participaba A. B. F, el quinto procesado por la supuesta violación de los Sanfermines.

Estos hechos, según detalla el juez, están tipificados en el artículo 181 del Código Penal como cuatro delitos de abuso sexual, delitos de los que aparecen como autores los cuatro investigados. Asimismo, el magistrado imputa a A. J. C. E. un delito de lesiones.

Para la concreción del relato de los hechos y la valoración de los indicios de criminalidad, el magistrado ha tenido en cuenta “principalmente el relato de la víctima en su denuncia, el clarísimo contenido de los archivos de vídeo”, “las fotografías que la víctima hizo de las lesiones sufridas”, la comunicación del incidente a terceros y los datos obrantes en el atestado presentado por la Brigada de Delitos contra las Personas de la Policía Foral de Navarra.

En cuanto a la calificación jurídica de los hechos, el juez estima que con arreglo al artículo 181 del Código Penal “se consideran abusos sexuales no consentidos los que se ejecuten sobre personas que se hallen privadas de sentido o de cuyo trastorno mental se abusare, así como los que se cometan anulando la voluntad de la víctima mediante el uso de fármacos, drogas o cualquier otra sustancia natural o química idónea a tal efecto”.

A este respecto, el magistrado abunda en el propio relato de la víctima en cuanto a la forma en la que se despertó sin tener conocimiento “de nada de lo ocurrido” en el periodo intermedio, así como en “la profunda inconsciencia que se aprecia en los vídeos sin que la víctima se despierte a pesar de los besos y tocamientos y de las risas de los investigados”.

En este sentido, el juez también resalta que la joven describió la inconsciencia como “repentina en el mismo momento de introducirse en el turismo”, la referencia posterior a ella como la bella durmiente, así como los comentarios en el chat “Peligro” tras compartirse el segundo vídeo con menciones sobre la posible utilización en los hechos de burundanga, en referencia al alcaloide escopolamina o hioscina que actúa como depresor de las terminaciones nerviosas y del cerebro, sustancia de efectos sedantes similar a la atropina que ha sido detectada en usos delictivos para dejar inconscientes y luego amnésicas a las víctimas, singularmente en ataques sexuales.

La supuesta utilización de esta sustancia, razona el magistrado, explicaría la referencia posterior en el chat “Veranito” por parte de A. B. F., quien participaba en el chat “Peligro” en el que también se compartió el segundo de los vídeos, “a la voluntad de llevar para el viaje a Pamplona burundiana”.

Por otra parte, cuando trascendió este auto, una de las abogadas de los acusados por los hechos de San Fermín ha decidido renunciar a seguir con el caso por “discrepancias con el modo en que realizan y van a realizar la defensa el resto de los abogados que trabajan en este asunto”.

Según señala Carmen Sala, a través de un comunicado de prensa, “las discrepancias entre los letrados son irreconciliables, no estoy conforme con las continuas manifestaciones de los otros abogados en los medios de comunicación, que a mi entender fomentan un juicio paralelo, discrepo también con el contenido de las manifestaciones que realizan por entender que no benefician a los clientes y con las actuaciones que tienen pensado realizar”.

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