Bretón: “Me parece increíble que no sepamos dónde están mis hijos”

Bretón toma la palabra en la decimoquinta sesión del juicio FOTO: MADERO CUBERO
El acusado de matar a Ruth y José se declara inocente del doble asesinato mientras su abogado insinúa que pudo entregar a sus hijos a un desconocido

José María Sánchez de Puerta, abogado de José Bretón, ha basado su estrategia en sembrar dudas sobre la investigación que se realizó en el caso de la desaparición y presunto asesinato de los dos hijos de su defendido, los pequeños Ruth y José. Sánchez de Puerta ha preferido pasar por alto la presunta coartada de Bretón -que perdió a sus hijos por el parque Cruz Conde mientras paseaban- y ha sido nuevamente crítico con la la recogida de los huesos encontrados en la hoguera que prendió su defendido el 8 de octubre de 2011 en la finca que tiene en Las Quemadillas, a las afueras de Córdoba. Unos huesos que en principio fueron catalogados como animales y 10 meses después se determinaron que eran humanos y pertenecientes a niños.

Una vez más, el letrado ha hecho referencia a la muestra catalogada como número 8 y que desapareció. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ya se pronunció al respecto y señaló que este extravío no supone una ruptura en la cadena de vigilancia y custodia de las pruebas. Pero Sánchez de Puerta ha ido mucho más lejos y ha llegado a afirmar que está seguro de que los huesos que estudiaron los forenses se cambiaron. “Todavía no me creo que Josefina Lamas [la perito policial que identificó erróneamente los restos como animales] pudiera haberse equivocado. Sigo manteniendo que los huesos que recogió no son los mismos que luego vio Francisco Etxebarria [el forense que descubrió que en realidad eran humanos] . No me cabe en la cabeza que una doctora con su categoría no acertase en ningún hueso”.

En su labor de señalar posibles pistas de la investigación que no se siguieron por parte de la policía, el abogado de Bretón ha llegado a insinuar que su defendido pudo haber, efectivamente, drogado a sus hijos con tranquilizantes -como señalan la fiscal y la acusación particular- pero luego los habría entregado a una tercera persona en la autovía cercana a su finca de Las Quemadillas. “Porque Bretón pudo haber querido hacer así daño a su mujer, pero estoy seguro de que Bretón no es un asesino”.

Por último, el acusado José Bretón ha tomado la palabra. En pie, con un micro en la mano, ha expuesto un breve alegato final de dos minutos. “Soy completamente inocente ha dicho”. A partir de ahí, el discurso de Bretón -visiblemente más nervioso que en su primera declaración- se ha vuelto más confuso. “Efectivamente, no soy tan inteligente como se ha dicho”, ha continuado y mirando a Reposo Carrero le ha preguntado si ella puede garantizarle “al 100% cada una de las acusaciones”. Finalmente, y haciendo una vez más referencia a su exesposa y madre de los niños, Bretón ha recordado que “hoy hace 21 meses que desaparecieron Ruth y José ”y me parece increíble que todavía no sepamos donde están“.

La fiscalía nunca ha creído la versión de José Bretón de que perdió a a sus hijos en el parque Cruz Conde y mantiene que el móvil de los asesinatos que le atribuye fue su venganza contra Ruth Ortiz, madre y entonces esposa de Bretón. “Mató a Ruth y José movido por el odio a su mujer, porque no podía seguir controlándola. Y como no consiguió reconciliarse con ella, mató a sus hijos que era lo que más quería Ruth”, ha expuesto la fiscal María Ángeles Rojas. La fiscal pide 40 años de cárcel contra Bretón por asesinar a sus hijos Ruth y José, de seis y dos años, a los que habría hecho desaparecer la hoguera de Las Quemdadillas.

Rojas ha recalcado al jurado que está demostrado que la tarde del sábado 8 de octubre de 2011, los pequeños Ruth y José cruzaron el portón de metal de la finca de Las Quemadillas, en el coche que conducía su padre. “Lo sabemos porque nos lo dice él [Bretón] y porque lo atestiguan los peritos” que han estudiado las cámaras de seguridad“, ha señalado la fiscal. ”Pero los niños nunca más salieron de allí. Sus cuerpos fueron quemados y luego recogidos por los agentes de policía“, ha ratificado María Ángeles Rojas, basándose en los informes peritos de los forenses.

“No hay sombra de duda de la comisión [por parte de Bretón] de ese crimen tan atroz contra figuras tan indefensas y queda acreditado la falsedad de su denuncia [de la desaparición de sus hijos]”, ha proseguido la fiscalía. Y en cuanto a la coartada que esgrime Bretón, Rojas zanja: “Mintió, por eso considero que debe a ser condenado por un doble delito de asesinato y otro de simulación de delito”.

Para la acusación particular, ejercida por Reposo Carrero, que representa a Ruth Ortiz, la principal prueba de cargo, al margen de todo el grueso peritaje realizado, ha sido la propia declaración de Bretón en la sala. “Nadie se cree su versión, es imposible”, ha sentenciado. Para Carrero, el caso pudo cerrase el 11 de octubre de 2011, cuando la perito policial hizo su informe forense sobre los restos recogidos en la higuera. Pero el error de la técnico, que identificó los mismos como de origen animal alimentó no sólo el ego y el narcisismo del acusado, sino que también ofreció la única puerta abierta que le quedaba a la defensa de Bretón.

Sobre su móvil criminal, Reposo no tiene duda de los ánimos de venganza de Bretón. “Matar a sus hijos es un placer permanente [para Bretón] porque sabe que Ruth sufrirá toda la vida”. Su actuación, insiste, “no fue un arrebato, fue la única forma de causar dolor”.

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