Bretón no cambia su versión ni su gesto

Bretón habla con su abogado al inicio de la cuarta jornada del juicio. FOTO: MADERO CUBERO
Resumen de cinco días de juicio al presunto asesino de sus hijos, Ruth y José

José Bretón respondió impasible a cuatro horas de interrogatorio con solo un receso de 15 minutos. Sin cambiar su postura en el banquillo, el único acusado por asesinar a sus hijos Ruth y José, se enfrentó a los interrogatorios de la fiscal, la acusación particular y su abogado defensor el martes, en la segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia de Córdoba. La acusación mantiene que mató a sus hijos como venganza contra su mujer por pedirle el divorcio. El crimen se habría hecho dándole pastillas tranquilizantes a los pequeños y luego incinerando sus cuerpos en la finca familiar de Las Quemadillas. Más tarde trató de camuflar el doble asesinato denunciando su desaparición en un parque. El Ministerio Público y la acusación piden 40 años de cárcel por todo ello.

Bretón siguió el guion de su propia versión de los hechos, aunque introdujo algunas novedades y recayó en sus habituales contradicciones. Así, cuando la fiscal le ha preguntado por sus visitas al psiquiatra tras la separación, dijo éste le ofreció unas recetas de Orfidal y Motiván “por eso de las manías que dicen que tengo. Pero yo nunca las tomé, las tiré”. “Eso que dice es nuevo”, le apuntó la fiscal. “Las tiré”, insistió. “¿No se las dio a sus hijos para matarlos?”, le soltó el Ministerio Público. “Eso es falso”, zanjó el acusado.

Bretón insistió en que perdió a sus hijos en el parque Cruz Conde de una forma repentina, mientras estos se mezclaba con un grupo de gente. “Nunca más los volví a ver”. “¿Mató usted a sus hijos?”. “No”.

Hablando de sus hijos todavía en presente y mirando siempre al jurado, Bretón mantuvo un tono casi desafiante. Y eso, a pesar de responder con evasivas, circunloquios e incluso contrapreguntas a todo sobre lo que se le inquiría.

Ruth Ortiz, madre de los hermanos presuntamente asesinados en Córdoba por José Bretón, compareció el miércoles protegida por un biombo que la ocultaba de Bretón, que se mantenía esposado tras el mismo. Ruth se mantuvo tranquila. Apenas se refirió a José Bretón por su nombre o su apellido. Solo era “él” o “el acusado” o “el padre”. La madre de Ruth y José no logró contener las lágrimas cuando recordó que permitió que sus hijos se fuesen con su padre el fatídico fin de semana del 8 de octubre de 2011, cuando se supone que fueron asesinados.

Ruth afirmó que cuando tomó la decisión de separarse y fue a un psicólogo, se empezó a dar cuenta de que había sido, durante años, una mujer maltratada psicológicamente. “Yo normalicé muchas cosas de su conducta cosas que no eran normales. Yo no daba pie a la discusión. Sabía que intentar hacerle ver algo distinto era misión imposible. Lo que quería es que no se enfadase. Bretón no es cariñoso ni conmigo ni con sus hijos ni con nadie”, contó.

En su descripción de Bretón, su exmujer dijo: “Él es muy rencoroso. Siempre decía que quien le hiciese daño, le hacía la vida imposible. Ha llegado a querer romper relaciones con amigos suyos de toda la vida por simples bromas (...) El me gritaba por todo. También gritaba a sus padres. Una vez me gritó mucho delante de su familia y nadie dijo nada. Se le consentía todo”.

Ruth reconoció que cuando se enteró de que habían desaparecido, supo que “nunca iba a volver a mis hijos”. “¿Tiene duda de que sus hijos están en una caja de cartón en los alrededores de este juzgado?”, le preguntó su abogada en referencia a los restos óseos encontrados en la hoguera de Las Quemadillas y que permaneces custodiados como prueba del juicio.“No tengo dudas”, ha respondido Ruth.

Los padres y hermanos de José Bretón se negaron a declarar el jueves, ateniéndose a su derecho por ser familiares directos. A diferencia de la familia, los cuñados del acusado estaban obligados a prestar declaración. A respuestas de la fiscal, José Ortega, marido de Catalina Bretón, hermana del acusado, dijo no creer que Bretón matase a sus hijos, pero sí lo consideró “el responsable” de su desaparición. Ortega dijo que el día de autos no se creyó la versión del acusado de que se habían perdido en el parque Cruz Conde. También le extrañó mucho la versión del acusado de que perdiera allí a los niños cuando Bretón, presuntamente, se sentó en una barra para hacer ejercicios al lado del circuito de carreras del parque. “Con lo escrupuloso que es, me extrañó”, ha dicho. En todo caso, el cuñado ha subrayado que “desconfío de él [Bretón] y de todos”.

Leticia Ferández, esposa de Rafael Bretón, hermano de José, calificó su relación con Bretón de “normal”. A Ruth la calificó de “buena madre, un encanto pero calladita”. Señaló que Ruth “se callaba más de la cuenta cuando mi cuñado le gritaba demasiado”. Leticia rompió a llorar cuando recordó a sus sobrinos. “Los niños eran muy buenos, los niños eran un encanto”. Leticia dijo que en el primer momento se creyó la versión de Bretón de que hubiese perdido a sus hijos en el parque. “Ahora me parece raro, pero también me parece raro que le hiciese algo a sus hijos. Me parece rarísimo”, ha manifestado.

Desde el día 8 de octubre de 2011 no ha vuelto a ver a Bretón. “No quiero ni pensar qué le ha podido pasar a los niños. Me parece todo increíble: que se perdieran en el parque, lo de los huesos. Si ese informe hubiese salido en septiembre de 2012 nos habríamos ahorrado mucho dolor”, dijo en referencia a los tres informes periciales que han constatado que los huesos hallados en la finca de Las Quemadillas eran humanos y no animales, como dijo el primer informe pericial en octubre de 2011.

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