Antártida: ciencia y militares en la isla Decepción

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Los soldados e investigadores destinados en la base Gabriel de Castilla mantienen una videoconferencia con estudiantes cordobeses

A 13.000 kilómetros de casa hay un cordobés destinado en la Antártida. Es el militar Francisco Ramírez, especialista en comunicaciones y destinado en Valencia. Pero desde hace unos meses ha cambiado el levante español por el verano austral. Se encuentra destinado junto a otros militares en la base Gabriel de Castilla, en la isla Decepción. Una superficie antártica característica por encontrarse en un volcán en activo cuya boca se encuentra bajo el mar, lo que otorga un paisaje excepcional para biólogos y geólogos.

Para dar apoyo a estos equipos científicos, los militares mantienen desde 1991 una base permanente -solo de verano- en ese paraje extremo cuyas temperaturas en pleno verano rondan los menos 5 grados centígrados de media. Aunque con vientos de entre 50 y 150 kilómetros por hora pueden hacer que la sensación térmica descienda a los menos 35 grados centígrados. La otra base española, la Juan Carlos I, también es solo estival y se encuentra en el continente.

Estas y otros muchas cosas explicó ayer el comandante Álvaro Krömer, responsable militar de la base. La videoconferencia se mantuvo en el salón de actos del Rectorado, a donde se dirigió un grupo de alumnos de cuarto de la ESO del colegio de los Trinitarios.

Tras hacer una visita virtual por las intalaciones y describir la isla y su fauna, Krömer contó que la base es capaz de albergar, además de a los 12 militares, a equipos de hasta 50 científicos por campaña que actúan de manera intermitente en el lugar, recogiendo y analizando muestras. Tras la exposición de militar y de los responsables científicos de los distintos equipos allí desplazados, se procedió a un turno de preguntas de los alumnos.

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