Tras un año de estudios, Ayuntamiento y Renfe negocian activar el Cercanías este año

Estación de tren de Córdoba | MADERO CUBERO

Hace justo un año, la Comisión Municipal del Metrotrén entregó a la alcaldesa un extenso dictamen sobre cómo tendría que ponerse en marcha, según su punto de vista, un servicio de Cercanías en Córdoba. Ahora, un año de estudios e informes después, el Ayuntamiento se sentará ya a negociar con Renfe la puesta en marcha del servicio para este año. Y lo hará con condiciones.

Este jueves, la Comisión Municipal de Movilidad se ha vuelto a reunir con la alcaldesa, Isabel Ambrosio. La reunión ha sido convocada por la regidora, que ha expuesto a la comisión el “cronograma” que se activa a partir de ahora y que empieza ya en el mes de marzo con una reunión cerrada con Renfe. De esa negociación dependerá el futuro del servicio y, sobre todo, que los trenes de Cercanías puedan unir Villarrubia, con la estación de Córdoba y Alcolea este mismo año 2017.

Ambrosio, que ha comparecido junto al presidente de la comisión y del Consejo del Movimiento Ciudadano, Juan Andrés de Gracia, ha detallado que la negociación con Renfe partirá de dos condiciones: una, que la tarifa que se aplique al servicio en Córdoba sea la de un Cercanías y no un Media Distancia; y dos, que el servicio se declare de interés público para que se aumente la participación económica tanto de Renfe como de la Junta de Andalucía.

El proyecto viene de largo. En el mandato anterior, el PP lo presentó como un Metrotrén. Juan Andrés de Gracia ha asegurado este jueves que “aquello era una idea” y que ahora ya “hay un expediente administrativo en marcha”. Con el cambio en Capitulares, el nuevo equipo de gobierno revisó aquella idea y encargó un trabajo de campo a una comisión, en la que integró a vecinos y hasta a la plataforma del Metrotrén. En febrero de 2016 la comisión entregó su dictamen. “Hace un año entregamos un dictamen y hoy hemos acordado con el Ayuntamiento que el Cercanías ya puede acabar de ponerse en marcha. Nos parece que este tiempo no ha sido perdido y que se ha madurado el proyecto”, concretó De Gracia.

El Ayuntamiento ha reservado dinero en sus presupuestos para poner en marcha la iniciativa. Es decir, será el Ayuntamiento el que elabore un expediente de contratación para que (incluyendo la colaboración de Renfe y la Junta) se dispongan los trenes necesarios, se contrate la seguridad de las estaciones, se fijen unas tarifas, se impriman unos billetes y se establezcan unas frecuencias. Eso es lo que a partir de ahora quiere negociar el Ayuntamiento con Renfe que es, al fin y al cabo, la administración responsable del transporte por ferrocarril en España (otra cosa es quién pague el servicio, que controla Renfe).

Preguntada y repreguntada por los periodistas, la alcaldesa no ha puesto una fecha concreta, aunque sí que ha dicho que estima que en 2017 los cordobeses ya pueden comenzar a usar el servicio de Cercanías. “Dependerá de la negociación con Renfe”, ha repetido en varias ocasiones. El objetivo municipal es que este año ya haya trenes y que en enero de 2018 arranque una “segunda fase”: que el Cercanías no se quede en lo que iba a ser el Metrotrén original, sino que llegue hasta Palma del Río al Oeste y a Villa del Río en el Este.

Antes, el Ayuntamiento quiere arrancar otro compromiso a ADIF: la construcción de las dos estaciones que faltan. Si se pone en marcha el Cercanías en 2017, tendrá cinco paradas: Villarrubia, El Higuerón, estación Córdoba central, Rabanales y Alcolea. Faltarían dos más: Parque Joyero y Levante. Aparte, Juan Andrés de Gracia ha reclamado a la Junta más compromiso presupuestario (actualmente asumirá el 40% del déficit del coste de explotación).

Además, harían falta más acciones por parte del Ayuntamiento, también demandadas por los vecinos. Entre ellas, la redacción y aprobación de un plan de movilidad sostenible de las barriadas periféricas de Córdoba. De Gracia insistió en que el objetivo del ferrocarril es evitar que los ciudadanos cojan el coche. Para ello hacen falta mejores aparcamientos, que sean disuasorios y una integración real del tren con el autobús y el taxi en las barriadas.

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