El alumno aventajado del Festival de la Guitarra habla serbio

Presentación del hermanamiento entre el festival de Belgrado y el de Córdoba | RAFA MELLADO
El certamen cordobés se hermana con su homólogo de Belgrado que se ha consolidado con la presencia cada año de las estrellas de la guitarra clásica y flamenca

“No existe un nombre propio de la guitarra que no haya ido a Belgrado en estos dieciséis años. Nadie falta”. Esa es la mejor tarjeta de presentación del Guitar Art Festival de Belgrado, un joven pero ya consolidado certamen que nació pocos meses después de que cesaran los bombardeos en los Balcanes y que, desde entonces, combina formación y exhibición en uno de los mejores escaparates de la música de guitarra en todo el mundo.

El festival de Belgrado ha cumplido dieciséis ediciones y mira con atención al Festival de la Guitarra de Córdoba -“es de lejos el más grande”, dice el director del certamen serbio, Bosko Radojkovic, de visita en la capital cordobesa para reflejar el hermanamiento entre ambos certámenes y la colaboración para promocionar a un lado y otro de Europa los festivales de la guitarra.

En Belgrado, cada año en el mes de marzo, se dan cita alumnos de decenas de países para recibir formación y clases magistrales, mientras se desarrollan el ciclo de conciertos centrados en la guitarra clásica y se combina con competiciones y exhibiciones abiertas al público. Sólo de Serbia -un país con seis millones de habitantes- se presentan unos 200 alumnos para tocar la guitarra en su festival. Una suerte de “niños prodigio”, dicen los responsables del certamen que acaban produciendo “una gran ola de guitarristas para el futuro a nivel mundial” desde este país del este europeo.

Y es que la juventud, tanto de los alumnos como del público que acude a los conciertos es la gran baza del Guitar Art de Belgrado. “Así tiene asegurado el futuro”, comenta el director del Festival de la Guitarra de Córdoba, Juan Carlos Limia, que visitó la edición serbia de este mismo año y pudo comprobar sus puntos fuertes.

A partir de este hermanamiento, ambos festivales pretenden llegar a acuerdos en un futuro para colaborar en la organización y promoción de los dos eventos. Desde Belgrado dicen estar dispuestos a escuchar los consejos que les lleguen desde Córdoba y, desde aquí, se ha alabado el entusiasmo y la fortaleza para poner en marcha un festival tras unas circunstancias locales tan complicadas como fue la guerra. Y es que “el lenguaje universal de la música supera cualquier barrera”, en palabras de la teniente de alcalde de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, María del Mar Téllez, que se ha mostrado dispuesta a colaborar para “tender puentes de cooperación” con el festival serbio -“joven y pujante”- que se mira en el espejo de su hermano mayor cordobés.

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