ACNUR: cuando una firma en Córdoba puede salvar las vidas de los refugiados sirios

Una ujer y un niños, refugiados sirios en Grecia, son atendidos por la Agencia de la ONU para los Refugiados | ACNUR

Todos los hemos visto en el centro de muchas ciudades, también en Córdoba. Normalmente son jóvenes que visten un chaleco azul con el distintivo de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. Si usted se para a escucharlos, muchas cosas pueden estar a punto de cambiar en ese momento. En especial, para cientos de miles de refugiados sirios de la guerra que azota ese país a quienes su ayuda humanitaria puede salvarles la vida.

La huida de Siria no es fácil. Al trauma de decidir abandonar el lugar de origen, las raíces y la forma de vida, se suma el riesgo propio de atravesar un lugar en guerra y la exposición a convertirse en mercancía de las redes de tratas de personas. Riesgo que se multiplica en el caso de las mujeres o los menores que viajan solos.

Una vez que logran cruzar las fronteras de su estado, comienza una nueva odisea en campos de refugiados de países limítrofes o en rutas de escape a la UE. En esas circunstancias, sin recursos propios ni cobertura de ningún tipo, solo entidades como ACNUR se preocupan de dar techo, alimento y educación a estos refugiados.

El drama sirio ha sido tal que la necesidad de recursos de la agencia de la ONU no ha dejado de crecer. Es por ello que la entidad internacional se ha volcado en explicar a los ciudadanos de a pie la importancia de su tarea en los campos de refugiados. Y, por extensión, el papel clave que los vecinos de ciudades tan alejadas como Córdoba pueden tener en el bienestar último de las familias acogidas en los campamentos de ACNUR. ¿Cómo? Pues a través de sus aportaciones económicas -puntuales o regulares- y haciéndose socio del organismo.

El drama no cesa. Según las cifras que maneja ACNUR, 522 refugiados sirios han muerto en lo que va de año en el Mediterráneo tratando de llegar a las costas de Grecia. Entre quienes tratan de escapar del horror de las bombas, tres de cada cuatro son mujeres o niños. Todos ellos huyen de un país devastado en el que el sistema de salud -antaño uno de los más reconocidos de Oriente Próximo- ha sido aniquilado. Por tanto, viajan bajo unas condiciones sanitarias extremas. Pero con una simple aportación individual de 15 euros, ACNUR garantiza que un refugiado sirio tenga acceso a un médico durante todo un año.

Léalo de nuevo. Con solo 15 euros, un médico durante un año. Pero es que, con una aportación de 20 euros, la Agencia de la ONU para los refugiados asegura que un ciudadano sirio acogido por la entidad tendrá agua potable durante un mes. Y si la suma de su aportación desinteresada alcanza los 30 euros, usted logrará que un niño tenga alimentos durante al menos 30 días.

Todo ello, gracias a unos pocos gestos desde Córdoba que empiezan, simplemente, con pararse a escuchar a esos muchachos y muchachas de chaleco azul. Gestos que siguen con una simple firma en los listados de la ONG y que terminan con una donación económica regular. Tres sencillos pasos que pueden suponer garantizar la vida de cientos de miles de personas y la esperanza de un futuro mejor para todas ellas.

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