La aceituna cordobesa busca el apoyo de la UE frente a los aranceles de Trump

Aceitunas en un olivo cordobés | MADERO CUBERO

Lo que parecía una amenaza cercana, se ha convertido en una realidad. Estados Unidos ha ejecutado su política proteccionista contra las aceitunas de mesa españolas. El presidente Donald Trump ha firmado un arancel sobre este producto del que España, y principalmente Andalucía, se encuentra entre sus principales exportadores. Sevilla es, con diferencia, la capital mundial de la aceituna de mesa, pero el gravamen estadounidense afecta también al campo cordobés. En Monturque, de hecho, se encuentra una de las dos grandes plantas de envasado de la multinacional Dcoop.

La preocupación sobre el futuro es enorme en el sector. De Andalucía salió el 80% de las 32.000 toneladas que en 2016 se exportaron a Estados Unidos por un valor de 70 millones de euros al año. Con estos datos en mente, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha buscado apoyos internacionales en Bruselas. Así, Díaz ha abordado durante su viaje institucional de tres días a la capital belga el “compromiso” de la Comisión Europea con el sector de la aceituna negra de mesa en la búsqueda de una solución ante el litigio planteado por la administración Trump.

Este verano, la Coalición para el Comercio Justo de Aceitunas Maduras de Estados Unidos -una asociación de productores californianos- denunció la política de exportaciones de los agricultores españoles. En su opinión, los olivareros peninsulares estaban tirando los precios gracias las subvenciones de la UE.

Tras su visita a la Comisión Europea, la presidenta Susana Díaz se reunirá el martes de la semana que viene en el Palacio de San Telmo con representantes del sector de la aceituna negra de mesa. A ellos les trasladará su satisfacción por que la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, se haya “comprometido formalmente con el sector”.

Díaz cree que todavía hay margen de maniobra para tratar de suavizar los efectos de la medida estadounidense. “Todos juntos tenemos la tarea, de aquí al mes de marzo de 2018 -cuando se sabrá si de manera definitiva se consolidan los aranceles- de poder aminorar el daño al sector y conseguir el resultado más beneficioso”, ha señalado.

Por su parte, el consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez Haro, ha transmitido un mensaje de “tranquilidad” a los agricultores y exportadores. “En la Consejería tenemos un equipo de profesionales que llevan muchos meses trabajando”, ha insistido. Sánchez Haro se ha mostrado convencido de que “tenemos razón en lo que estamos diciendo: las ayudas de la UE que se aportan al sector son ayudas legales”.

Preocupación de Asaja

La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) Córdoba ha mostrado en una nota de prensa su preocupación tras el anuncio del Departamento de Comercio de Estados Unidos. Para Asaja, la imposición de este arancel extraordinario es “arbitraria” puesto que la aceituna de mesa española está sujeta a los mismos parámetros que el resto de aceitunas de la Unión Europea y no cuenta con una ayuda específica al producto, ni al precio, ni a la exportación, por lo que el procedimiento antidumping y antisubvención iniciado en Estados Unidos carece de base. La patronal muestra su temor a que esta medida, además, pueda trasladarse al aceite de oliva u otros productos, repercutiendo también en las ayudas de la PAC

En este sentido, la organización considera que esto supone “poner en duda todo el sistema de ayudas de la Unión Europea”, que no las recibe solo el sector de la aceituna de mesa, sino que todos los agricultores por el mero hecho de serlo las reciben. De este modo, Estados Unidos está poniendo en duda unas ayudas que están reconocidas como legales y detrás de la aceituna podría venir cualquier producto.

Por ello, la organización espera que se encuentre una vía de solución a lo confirmado por Estados Unidos porque supondría un “grave daño” para el sector ya que, por ejemplo, la industria española de la aceituna de mesa les exporta anualmente 32 millones de kilos de aceituna negra y recibe el 36% de toda la aceituna exportada por España, por lo que constituye el principal mercado receptor de la aceituna de mesa española, que lleva más de 100 años surtiendo las cocinas y las mesas de los estadounidenses. Por tanto, se crearía un “desequilibrio” en todo el sector de la aceituna de mesa, tanto en la negra como en la verde, cifrando en 700 millones de euros el impacto de imponer esta medida durante diez años.

España, con más del 20% de toda la producción mundial, es el primer productor y el primer exportador de aceituna de mesa, y tiene aún mucho margen de crecimiento en Estados Unidos por lo que desde Asaja Córdoba se insta a “amparar y defender a este sector fundamental para el desarrollo y la economía de muchas comarcas rurales del sur de España”.

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